Lección Nº 64 – La Oración Trascendental

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AFIRMACIÓN DE LA SEMANA

No me ocultaré entre las oscuras sábanas de mis penas y sufrimientos, no me apartaré de la cálida, dulce y protectora presencia de mi santo Padre, no me entregaré al dolor y a la inactividad. Hijo del Altísimo en verdad soy, aquí, ahora, siempre, mediante mi despierta sabiduría recibo su infinita luz y mediante mi dinámica fe atraigo todas las bendiciones que necesito y como Hijo de Dios me están reservadas en la eternidad.

“La mente es inquieta, arde en deseos, ambición y vanidad. Lo primero es dejarla libre y ver pacientemente lo que hace. Al practicar durante meses y años, la mente cada vez tiene menos pensamientos y tiende a aquietarse. Entonces es más fácil mantenerla desconectada de los centros de percepción. A esto sigue la concentración de la mente sobre un solo punto durante tiempo prolongado. Por ejemplo concentrarse sobre la mano y nada más. Un yogui debe practicar siempre, de otro modo lo alcanzado prontamente involuciona. El esfuerzo es constante”.

Yogui Mettàtron

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LA ORACIÓN CONSISTE EN CONCENTRAR UN DESEO ANTE LA PRESENCIA DE DIOS VIVO

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barraTu cerebro produce 80 mil pensamientos por día. Esta Fuerza es la esencia de tu Ser y destino, controlarla depende de poder silenciar la mente y reprogramar las impresiones subconscientes.

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LA ORACIÓN TRASCENDENTAL

La meditación nos conecta con la infinita potencia de la existencia de Dios, mientras que la oración es el método eficaz para la extracción simple de su omnipotencia y lograr en el plano de la realidad expresar la Ley de los Milagros. Jesús nos enseñó que no debemos orar como extraños ante el Señor, sino como sus más amados hijos, y como tales con total potestad para modificar la naturaleza de los hechos.

Nuestra concentración debe ser tal que elimine en sí toda duda. La fe en la futura materialización del pedido tiene que alcanzar total convencimiento. Debe repetirse la afirmación en forma mental silenciosa, hasta que impregne el subconsciente y desde allí se expanda hacia el superconsciente, visualizando aquello que deseamos materializar.

La oración debe formularse en tiempo presente. Al realizarla, debemos focalizar nuestra concentración en el entrecejo, foco de la conciencia espiritual. Debemos eliminar todo pensamiento negativo y reemplazarlo por su opuesto positivo y emitir ondas de paz y bienestar en beneficio de todos los seres, procurando reemplazar con amor el sentimiento de odio hacia las personas que más rechazamos.

Aprender a orar es tan importante como aprender a respirar. Si no usamos correctamente la técnica, nos veremos privados del acceso al uso ilimitado del Poder Divino para atender los distintos desafíos de nuestra vida, así como para ayudar a terceros. El método es simple, primero hay que amar a Dios por encima de todo y saber concentrarnos y sostener una diaria rutina de meditación para sintonizar nuestra alma con el Infinito.

Si nuestros deseos son para bien de todos y para nuestro bien, Dios nos los concederá. Es posible que primero quiera ponernos a prueba, pero si gozamos de los méritos suficientes finalmente nos dará lo pedido. Si algún deseo no es obtenido, es posible que se deba a nuestra negligencia o porque oculte un daño para nuestra persona y el Señor evita así que se materialice. Meditando y preguntando directamente a Dios, vendrán todas las respuestas. Él además de nuestro Padre, es nuestro más fiel amigo. Aprendiendo a silenciar la mente, podemos lograr escucharlo y permanecer en contacto íntimo con Él.

Los pensamientos son vibraciones de energía, cuando están enfocados en Dios, están recargados por el Verbo Divino. Las afirmaciones positivas son buenas, pero carecen del poder divino. La oración impregna de omnipotencia nuestros más justos deseos y si lo merecemos, se convierten en realidad. Si pedimos con fe, Dios siempre está presente y nuestra necesidad será concedida.

Siempre es posible conocer a Dios. Él nos habla directamente mediante la voz de nuestra conciencia superior. Su existencia no se encuentra separada de la nuestra, el alma y Dios provienen de una misma fuente del Ser. Mediante la guía práctica de estas lecciones usted podrá conocer directamente a Dios, usando correctamente las técnicas de concentración y meditación.

Conocerse a uno mismo en Dios, es liberarse al mismo tiempo de las cadenas de la identificación con un limitado cuerpo físico y todos sus condicionamientos. Adelantar en la senda espiritual, es obtener simultáneamente bienaventuranza y un gozo interno intenso, que crecerá gradualmente con los años. Aprender a disminuir los deseos, a desapegarse y a renunciar a los frutos de las acciones, son el medio para obtener una felicidad duradera. Conocer a Dios es lo más importante de la vida, porque esto nos permite la experiencia siempre renovada de realizar nuestra inmortalidad como alma.

No se trata del Dios antropocéntrico, sentado en un trono y con larga barba, sino del potencial del alma y del cerebro humano de expandirse y contener a la Conciencia Cósmica. Si aceptamos la vida y existencia individual, necesariamente debemos aceptar que éste potencial existe y es natural en la condición humana. Sólo es necesario el entrenamiento psicofísico adecuado para despertarlo. Podemos vivir y pasar por la vida dormidos para Dios, o realizar el esfuerzo y despertar, conservando tal estado de conciencia todo el tiempo. Todo depende de nuestras acciones y de la inteligencia de las mismas.

GOZA EN DIOS

Si quisiera darte la máxima bendición, esta sería la del Gozo permanente en Dios. No importa lo que hagas ni quien seas, lo de más valor en la vida es amor con todo el corazón y con toda intensidad a Dios, sabiendo que Él nunca nos defraudará y que siempre cuidará de nosotros, mientras respetemos sus mandamientos, que simplemente consisten en hacernos el bien practicando el bien hacia los demás.

Sin la Conciencia de Dios activa en nosotros, no podemos disfrutar del Amor Ilimitado. Sólo en Él, alcanza el amor potencia Infinita. No te engañes pensando que, simplemente, meditando en la compasión hacia todos los seres, alcanzarás a realmente sentirlos a todos como si fueran uno en tu interior.

Eso sólo sucede cuando tu alma se funde con el Señor. Eres un ser individual, que deja de serlo, únicamente, cuando por milagro del Amor Divino te unes a Dios y en esencia eres su propio Ser. En ese momento mágico, acontece el Gozo profundo e íntimo de Dios en tu Alma y te reconoces inmortal.

Porque conoces al Espíritu en ti mismo, vences el miedo a la muerte y deshaces las limitaciones de la carne. Ninguna sensación supera el Gozo de Dios, la suprema percepción de la existencia de lo Eterno en el propio Ser. La liberación de la ignorancia. El verdadero secreto de la interna felicidad permanente y del perfecto equilibrio de la mente.

El Gozo Divino es el néctar que satisface todo deseo y aquieta los sentidos, calmando los pensamientos. Algunos enseñan a buscar el equilibrio mental, más tú si eres sabio, aunque pierdas la razón en el camino, persigue siempre encontrar a Dios primero y nunca te arrepentirás.

MULTIPLICA BENDICIONES

En la quietud y silencio de la meditación aprende a expandir tus bendiciones hacia todos tus hermanos sin distinción, ora por los que amas y aún más por los que te ofenden. En el océano sin orilla del Amor de Dios, lava todo odio y convierte en perdón todo pecado.

No invoques la justicia en forma de castigo para el corrupto y el malvado, antes pide por su alma y su pronto arrepentimiento, para que se encaminen hacia la luz. El más poderoso remedio contra todos los males es el Amor Omnipenetrante, invoca a Dios con todo tu corazón, con toda tu Alma e implora por la salvación de todos los pecadores. Esta es la forma de hacer sana justicia sobre el mundo.

Todos somos Hijos de Dios, mediante la poderosa concentración de tu mente y fe, despierta a todos en la Santa Conciencia Crística. Mediante la Buena Voluntad y los Correctos Pensamientos, quema todos los malos hábitos colectivos.

Por la poderosa atención de tu concentración, envía las cohortes de ángeles a dominar y armonizar la tierra y el corazón de los hombres, para que la Paz reine entre los unos y los otros, las cosechas abunden y en parte alguna haya hambre, guerra, catástrofe ni enfermedad. Tú eres el Buen Pastor, Dios te ha dado el poder para convertir lobos en ovejas, siempre y cuando utilices el Amor Omnipenetrante, al unir tu Alma a Él y mediante la oración hacer vibrar al universo en sintonía con tu misma superconciencia.

SE PERFECTO

Tu verdadera naturaleza es perfecta. Naciste para dar expresión a la unidad fundamental entre la existencia individual y la universal, mediante la voluntad y el conocimiento, a través de la experiencia. Puedes modificar tus hábitos y hasta la estructura de tu cerebro.

Tu vida depende de ti. Los resultados que obtengas dependen de tus acciones presentes y del acumulado de las acciones pasadas. Por intermedio del libre albedrío puedes modificar tu destino como el de todos los demás. No tienes límites, más de los que quieras imaginar para ti. Sólo eres prisionero de tus propios pensamientos, creencias e imaginación.

Puedes modificar la prisión de tus sueños mediante la concentración y la meditación. Todo lo puedes cuando unes tu alma a Dios. Aprende a romper diariamente el cascarón de tus limitaciones, sumergiendo tu Ser en el Infinito y expandiendo tu conciencia en lo Absoluto.

Puedes dominar todos los elementos y regir el Universo, porque eres esencia de Existencia Pura, Eterna e Incausada. Desde lo más profundo de tu naturaleza extiende el Bien por toda la Creación, sé perfecto como Dios lo es.

EVITA EL PECADO

No hagas como algunas estrellas de Hollywood, que siendo millonarias prestan sus cuerpos para la pornografía y el sexo explícito, sin más necesidad que el deseo ardiente, degradándose a la vista de todos y ante sí mismas.

Cuídate de los excesos de toda clase que perjudican la salud y que evitan tu camino al éxito. El pecado se disfraza de placer, pero siempre es el camino seguro al mayor dolor. Si vives para Dios, tu senda es la santidad, la de las buenas intenciones y el amor. Cultiva buenos hábitos que fortalezcan la voluntad y la alegría de vivir.

Evita la sensualidad, el tabaco, las drogas y el alcohol, así como las malas compañías. No robes, no mientas, practica la no violencia y ama a Dios. Todo lo demás se te dará por añadidura. No pienses lo malo, no hables lo malo, no hagas lo malo. Solo practica el bien y serás siempre bendito en todo lo que hagas. No debes hacer esto sólo por amor a lo correcto sino en la inteligencia de que así obtendrás tu mayor beneficio. Al principio y al final, practicar el bien es la mejor inversión posible y la experiencia así siempre te lo demostrará. Si no haces el bien actúas contra ti mismo.

EL JUICIO DE DIOS

Con justificado temor, heredado de las creencias bíblicas de nuestros padres, aguardamos el terrible día del Juicio de Dios, en que su ira desatada arrojará a los pecadores al tormento eterno. Esta imagen anidada en nuestro subconsciente profundo tiene, sin embargo, un correlato de verdad: cuando la mente colectiva de la Humanidad se aleja de la Ley Natural y trasgrede el equilibrio universal de la vida, despierta fuerzas destructivas en su contra.

De esta forma se explican catástrofes como terremotos, tsunamis, volcanes, huracanes, incendios, accidentes y otras tragedias, que suelen cobrar innumerables vidas humanas. A nivel del Karma se entretejen líneas de causa y efecto, involucrando el destino de las personas de acuerdo con su peculiar patrón de acciones individuales.

También cuando a nivel colectivo nos alejamos de Dios y sus mandatos, aparecen la guerra y crece la criminalidad. Todos estos males tienen causa común en el poder del pensamiento acumulado, que como potente bomba vibratoria estalla y cambia los planos de realidad, alterando las estructuras subconscientes de las sociedades mundiales.

Las acciones individuales se suman y acaban en una resultante todopoderosa que cambia las circunstancias externas y modifica los estados mentales.

Mediante el ayuno, la oración y la meditación, por medio de la intensa fe y concentración en Dios, es posible enfrentar la fuerza acumulada colectiva de patrón negativa y transformarla en positiva.

Desde el anonimato y el silencio, todos, como Hijos de Dios, gozamos de este fantástico poder para transformar la realidad inmediata. Solo necesitamos ejercitar nuestra voluntad hasta el plano cósmico.

El Karma no es rígido sino que es plástico, debido a esto podemos reemplazar las líneas de espacio tiempo que determinan el porvenir y mejorar las perspectivas de cualquier situación.

Una sola Alma, unida totalmente a Dios, tiene el poder suficiente para corregir el rumbo de la Humanidad en cualquier momento, bajo la condición de que su amor hacia todos sea puro y perfecto.

AMAR ES LA MAYOR TÉCNICA

Si amamos profunda e intensamente a Dios, cada nueva meditación será una renovada experiencia de contacto íntimo con el Infinito. No habrá motivo para el estancamiento ni para el aburrimiento, porque el Señor en persona es nuestro anfitrión.

Podemos dirigir nuestro amor hacia las personas y hacia la Naturaleza, pero sólo hacia Dios el amor alcanza potencia de perfección ilimitada. Esta es la razón por la que la mente budista no alcanza la plena Bienaventuranza Divina, no cree en Dios y no lo ama con todo el corazón, limita los alcances de su compasión hacia todos los seres, que son imperfectos y transitorios, con lo cual su virtud resultante es imperfecta y transitoria.

Sin Dios no hay inmortalidad del Alma, no hay esencia de existencia eterna en nuestro Ser y quedamos reducidos a un fantasma impermanente vagando entre las impresiones de los sentidos.

Si hay un Poder Superior a nosotros mismos o no lo hay, no es cuestión sólo de discernimiento puro, el Espíritu en persona decide si se revela o no a cada persona y luego esta elige si protege y mantiene encendida la luz de fe que se le regaló desde los santos cielos.

Concentrarse en la respiración o repetir un nombre mentalmente, no es comparable a entregarle todo el corazón a Dios. Amar es la mayor técnica de meditación que existe. Cuando amamos intensamente, con todo nuestro cuerpo, mente y alma al Señor, inmediatamente todos los rayos de nuestra energía vital se enfocan y los pensamientos se detienen, dando paso al éxtasis y al arrobamiento.

Para perfeccionarnos en el Arte de Amar, debemos ser capaces de amar a todos como amamos a Dios, no debemos odiar a ninguno y siempre debemos estar dispuestos a perdonar toda deuda y toda ofensa. ¿Eres capaz de amar así? De acuerdo a tu respuesta es la medida de tu paz.

VIVE EN SANTIDAD

Si aborreces las ilusiones mundanas abraza la santidad, abandona los deseos sensuales y egoístas, la envidia, el odio, la gula, los celos y toda maldad, vive en toda simpleza de cuerpo, mente y alma, dedicado a servir a Dios y a todos tus hermanos.

Cuando te perturben tus malos hábitos di solo “¡no!”, por ejemplo: “¡sexo no!”, “alcohol no”, “¡drogas no!”. Repite con total convicción esta poderosa orden mental en cada oportunidad que la tentación asome por la mirilla de tu mente y aplasta la cabeza de la víbora de todo mal con fe y determinación. Tú eres quien decide lo que haces y nadie más, en cada momento y a cada segundo. Eres tu total dueño a cada instante. Al decir “¡no!” a tus insanos deseos, recuerdas que estás al mando de tu destino.

Al unirte por completo al Bien Superior, tu mente subconsciente se diviniza y en meditación dialogas con Dios, porque por medio de la constante purificación de todo tu Ser y sentidos, te conviertes en receptáculo del Infinito y en tabernáculo del Amor Divino.

El amor humano es limitado y transitorio, mientras que el Espíritu nos permite la expansión hasta lo Absoluto en un océano de gozo inagotable.

Al vivir en santidad, Dios se refleja a través de tu alma y ésta a través de tu mente y cuerpo. Tus ojos irradian la luz de la bondad, la fe y el amor, espiritualizando el ambiente y a las personas que te rodean.
Compara la miseria de la vida común mundana, con las maravillas de vivir conscientemente en Dios, por medio de la santidad, saturando cada célula de tu cuerpo, cada neurona, en el éxtasis constante del Amor Divino y en la Gracia de la Presencia del Bienamado.

En la breve existencia condicionada humana, hay dos momentos para elegir el camino de la santidad, la adolescencia y el retiro, cuando estamos libres de deberes y obligaciones familiares.

Muchos jubilados son víctimas de la depresión cuando cesan en sus actividades laborales y el estrés por esta situación acaba conduciéndoles antes de tiempo a la tumba. Todos ellos pueden elegir dedicar sus vidas a Dios y servir al prójimo, practicar meditación, estudiar las Escrituras Sagradas y habilitar un Neurocentro.

Vivir sin pecado permite que expresemos sobre el mundo el poder de Dios. Cuando por medio de la voluntad abandonamos todo mal hábito y toda virtud es nuestra, el cuerpo se energiza divinamente y se torna perfecto. La esencia del Ser queda libre de toda ignorancia y limitación debida a los deseos constantes y al doble grillete del dolor y el placer, y entonces, el Espíritu brilla y emana de sí la luz de su propia naturaleza, que es todo conocimiento y bienaventuranza.

¿Es posible para cualquiera alcanzar las alturas de la santidad? Sí lo es. El método es la persistencia sobre los medios, que son el ayuno, la oración, la concentración mental y la meditación. La perseverancia se impone al final y logra transformar las tendencias innatas.

Para lograr este profundo cambio interno es necesario contar con el auxilio de la ayuda adecuada, que es el conocimiento correcto de las técnicas específicas de meditación científica, como la Vipassana, Zazen, Meditación Sináptica y Kriya Yoga, que son enseñadas dentro de las lecciones del NeuroYoga.

Hay muchos que buscan desaprensivamente en los sistemas de concentración el desarrollo de superpoderes. Deben saber que estos no llegan a menos que sean puros de corazón, de mente limpia y correcta en el obrar. Dios se fija en todos los detalles y no regala sus máximos tesoros a los necios y los imprudentes, para que hagan exhibiciones y todo tipo de acciones aviesas.

Elige la santidad antes que la sabiduría, porque en santidad estarás acompañado por Dios y por tanto gozarás de total sabiduría.

AMOR DIVINO

No hay mayor amor que el que se experimenta durante la comunión con Dios durante la meditación. La unión entre el alma individual y el Espíritu Universal es la consumación del amor perfecto, nada se le iguala. Si te enfocas con devoción en el Señor cuando meditas, Él te responde internamente con profundas vibraciones de gozo que colman tu corazón y humedecen de lágrimas de dicha tus ojos. Al meditar intensamente, tu cuerpo y tu mente son penetrados por el amor divino y tu alma burbujea de paz plena. Es una emoción que no puede ser descrita con palabras. Sólo Dios es interminable gozo. Recargado por el amor divino, verás a Dios en todos los seres y tu misma alma reflejada en cada uno de ellos y podrás amarlos ilimitadamente. Este amor puro es un don divino que se desarrolla cuando amamos sinceramente a Dios y le expresamos nuestra devoción.

Un solo átomo del amor divino tiene suficiente poder para transfigurar tu corazón y hacerte experimentar una dicha incontenible. Debido a nuestras limitaciones estamos acostumbrados a sentir depresión y una atmósfera gris a nuestro alrededor. Pero Dios no creó la vida para la tristeza, la existencia encierra en sí la potencialidad de una inmensa alegría. Cuando nos sintonizamos con el Espíritu la dicha nos inunda y se deshacen todos los nubarrones del desanimo.

El mundo confunde sexo con amor y ha perdido el camino para su verdadera realización. Sin amor la vida se marchita lenta e inexorablemente y el cuerpo es víctima de toda clase de enfermedades. El gozo del amor es lo que optimiza el sistema inmune, y cuando éste falta las defensas decaen. Pero el amor está siempre presente en nuestro interior, como lo está el aceite en cada parte de la semilla de girasol. El amor divino impregna la Creación entera, y es sólo cuestión de abrirle el corazón para experimentar la vibración de su dichosa presencia. El Amor Eterno evade las palabras y la única forma de describirlo acertadamente es experimentarlo por uno mismo, al igual que para conocer el sabor de una naranja, uno no tiene más opción que comerla.

El Amor Divino actúa como la fuerza gravitatoria, atrayendo, armonizando, uniendo… Todos los que pueden sintonizarse con esta fuerza todopoderosa logran el equilibrio con la Madre Naturaleza, amar a sus hermanos como a sí mismos, y encuentran en la renovada dicha interna la reunión íntima con lo Eterno.
El amor humano casi siempre es egoísta y proclive a dar satisfacción a sus caprichosos deseos. En cambio el Amor Divino es incondicional, ilimitado, inmutable. Mediante la autodisciplina desaparecen los vicios del corazón y aparece el burbujear del amor puro. Es cuando uno se libera de todas las imperfecciones y vive en santidad.

Cuando te centras en amar a Dios por encima de todo, automáticamente eres incapaz de dañar a otro ser intencionadamente. Amando así, el Señor colma tu corazón de Amor Divino, incondicional, por todos los seres. Es un amor indescriptible, que todo lo abarca, que todo lo perdona, donde no hay enemigos, donde todos son hermanos. Frente a esta condición, el hombre común vive amándose sólo a sí mismo, centrado sobre su “yo” y la conciencia de lo “mío”, que le impide amar de forma divina, totalmente incondicional e ilimitada, desde la plenitud del alma. Bajo esta situación limitada, el amor humano es condicionado y pocas veces cumple su promesa cuando afirma “te amo”, porque al día siguiente rechaza a esa misma persona. No es la expresión del amor lo que lo mueve, sino del egoísmo.

Cuando uno descubre el Amor Divino, Dios se revela a través de él, y se manifiesta que es omnipresente y se encuentra en todos los seres. Entonces, a nivel del alma, no es posible encontrar diferencias entre las personas, porque todas son reflejos del único Dios. Todos somos partes del mismo Espíritu Eterno. Mediante el Amor Divino uno descubre que el verdadero Ser no es otro que Dios y éste se expresa a través de todos los seres, por lo que aprendemos a amarle a través de todos.

Quien emana Amor Divino vive en la verdad, no miente, está inmerso en la virtud, está libre de todo prejuicio y ve directamente el corazón de cada ser. Su pensamiento es ilimitado. Imbuido por la Compasión Perfecta, encuentra la presencia de Dios en todas las cosas y en todas las formas de existencia. Así es simple realizar que verdaderamente Dios es todo y que todo está en Dios. En semejante estado de comunión divina es fácil armonizar el cuerpo, la mente y el alma con las leyes de la naturaleza y amar por extensión a toda la Humanidad como a Dios y a uno mismo. Para lograr esto, sólo hay que saber abrir sinceramente el corazón y entregarlo por entero al Señor.

La realización divina consiste en ver a Dios en todos los seres y en tener compasión por todos por igual, como Él nos ama sin hacer distinciones entre unos y otros. Las ovejas negras son las más necesitadas de amor, las que más responderán ante el perdón. Si amamos a todos debemos ser capaces de sentir su sufrimiento y encontrar los medios para aliviarlo.

Perfeccionar el amor incondicional entre los unos y los otros, entre los amigos y los hermanos, entre los hijos y los esposos, es la gran finalidad de la vida. No hemos venido a acumular bienes sino tesoros del corazón.

Desear para cada uno el bienestar, la salud, la prosperidad, la felicidad, la paz plena, es la forma en que procede el Amor Divino y la verdadera amistad entre los unos y los otros.

Sin amor la experiencia directa del Espíritu sería fría y vacía, sólo una huella mental. Pero el Amor Divino es la diferencia que da significado a la existencia eterna. Cuanto más ames, más amor atraerás hacia ti y más amor serás capaz de irradiar, convirtiéndote en una gran dinamo del Espíritu, atrayendo el sentimiento sincero de los demás hacia ti y el cumplimiento de los deseos de tu corazón.

Sólo en el Amor Divino podemos encontrar respuesta a todas las preguntas y satisfacción a todas las necesidades del corazón. Sólo Dios puede calmar la sed de nuestra alma por la vida eterna. Todo lo que podemos acumular es transitorio, sólo Dios es inmutable y estará por siempre a nuestro lado. Si podemos volver a tener mentes de niño y buscarle con el corazón, Dios nos responderá desde el silencio de nuestro interior. Él nunca deja de ser nuestro Padre y nosotros nunca dejamos de ser sus hijos. Como almas somos su reflejo inmortal y omnipresente.

El amor humano no puede acompañarnos más allá de la muerte. Es limitado e imperfecto. ¡Sólo Dios!, está a nuestro lado siempre y cumple con su promesa de amor eterno. Es por el amor del Señor que se mantiene el aliento de la vida en cada uno de nosotros. Él es la esencia de existencia del alma individual y la potencialidad de la Conciencia Infinita.

Detrás del amor de los padres y las madres, del amor de los hermanos y los hijos, del amor de los amigos, brilla el amor del Bienamado Dios. Él siempre está presente a través de todos nuestros afectos, cuidando de nosotros y dando solaz a nuestro corazón. Cuando mediante la meditación acertamos a concentrar y focalizar nuestra devoción y amor en Dios, encontramos el amor perfecto. Una vez que hemos saboreado el Amor Divino, ya no nos conformaremos con ningún otro.

Adopta el hábito de purificarte de cuerpo,
mente y alma, diariamente, a fin de que seas perfecto.

No hay mayor pobreza que la espiritual, podemos poseer
múltiples riquezas materiales, pero sin paz interior, es como
un pez muriéndose de sed en medio del océano. La causa
directa del sufrimiento humano es la pobreza espiritual.

Si has llegado mediante la autorrealización en Dios
a conocerte como Espíritu omnipresente, los fuertes
nudos del espacio y del tiempo ya no podrán
limitar la presencia de tu cuerpo y de tu mente.

Toma refugio en tu Ser y te habrás librado de toda
dualidad; el bien y el mal sólo existen mientras ignoras
la verdadera esencia de tu alma.

El mayor pecado es olvidar a Dios

La siguiente es la canción del recordado devoto de Dios, Sri Nanak:

Oh Dios Hermoso

Oh Dios hermoso, Oh Dios hermoso,
Ante Ti yo me inclino.

Oh Dios hermoso, Oh Dios hermoso.
En el bosque eres verde,
En la montaña eres altura,
En el río eres inquieto,
En el mar Tú eres profundo.

Oh Dios hermoso, Oh Dios hermoso,
Ante Ti yo me inclino.
Oh Dios hermoso, Oh Dios hermoso.

Para el que sirve eres servicio,
Para el que ama eres amor
Para quien sufre eres consuelo,
Para el yogui eres gozo.

Oh Dios hermoso, Oh Dios hermoso,
Ante Ti yo me inclino.
Oh Dios hermoso, Oh Dios hermoso.

 


Espíritu siempre Único y Eterno, Tú eres nuestro Padre. Somos a Tu Divina Imagen. Nuestra alma es una con la misma esencia de existencia de Dios. Como hijos tuyos exigimos sabiduría, salvación, salud y felicidad eternas. Buenos o malos, todos somos tus hijos. Todos merecemos perdón. Ayúdanos a realizar Tu voluntad en nosotros. Bendícenos siempre para que nuestra voluntad humana pueda estar en sintonía con Tu sabiduría y guiada por ella. Libéranos de la inquietud de nuestros pensamientos con el gozo profundo de Tu Presencia en nuestra conciencia. Mientras meditemos en Tu Nombre, nunca nos abandones.

“Paseaba un día el gran sabio Isac Newton con uno de sus amigos, cuando éste le pidió una prueba de la existencia de Dios. Newton levantó inmediatamente las manos al cielo y exclamó: “¡Mírala!”.

Para avanzar en el Sendero del NeuroYoga debes realizar un formal pacto contigo mismo. De nada te servirá leer y estudiar estas lecciones si no las practicas y las conviertes en positivos nuevos hábitos de vida. Para cambiar, para potenciar tu cerebro y atraer el deseado éxito en todas tus actividades, debes entrenar duro. Estas lecciones no son para los flojos, son para los que tienen corazón de león. Debes despertar. Tener una visión, un sueño y proponerte alcanzarlo. Mover tierra y cielo hasta realizarlo. Desarrollar una fuerza de voluntad a toda prueba. Ejercitar tu poder de concentración y capacidad de meditación te serán de valiosa ayuda. La disciplina lo es todo. El Método del NeuroYoga desarrolla tu inteligencia creativa y te mantiene sano. Es la mejor inversión de tu vida, que además prolongará tus años sobre el planeta. No pierdas tiempo, ponte a practicar ¡ya!

Sigue el orden de las lecciones. Están diseñadas para que pongas en práctica las distintas técnicas cada mes, según tu propio ritmo. Debes prestar atención y ser intenso en todo lo que hagas, de esta forma tus experiencias te enriquecerán en todos los planos posibles. Una vez que te has decidido por el entrenamiento no te distraigas buscando nuevos conocimientos en otras fuentes, picando aquí y allá, eso te dispersará y te debilitará, concéntrate sólo en el NeuroYoga. Disipa toda duda con la práctica enérgica. Sólo con la Vipassana o Mindfulness, el buda alcanzó el Nirvana. Las técnicas son las más avanzadas, simples y eficientes que existen. Depende de cada persona alcanzar el máximo resultado y, para eso, hay que estar dispuesto a realizar el mejor esfuerzo de relajación concentrada.

¿Qué debo hacer para Iluminarme?: Asana, Pranayama, Japa, Meditación, Oración, Ayuno, Estudio

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De acuerdo a los yoguis la energía más elevada es “oyas” y ésta es almacenada en el cerebro. A más oyas, mayor poder mental tiene el sujeto.

El centro muladhara está asociado con la energía sexual y ésta puede ser fácilmente convertida en oyas al hacerla ascender mediante el sushumma. De ahí la razón científica para la castidad en las órdenes religiosas. También advierten los yoguis que sin perfecta castidad la práctica de la Kundalini Yoga puede conducir a la locura.

Por la falta de práctica la mente se une a los órganos de sensación y percepción, y se producen actos insensatos y se vive en condición de desdicha. Primero llega el impulso mediante los órganos de percepción, los órganos internos del cerebro lo recibe y lo traduce, luego la mente actúa. Poder desconectarnos de los órganos sensoriales permite a la voluntad permanecer aislada y desapegada del placer y el dolor. Toda voluntad ajena a la propia debe ser rechazada para adquirir firme control sobre la propia mente.

Los estados obtenidos mediante sugestiones religiosas, cánticos y oraciones son inferiores a los que se producen mediante concentración y meditación. Es necesario descartar los métodos secundarios e intensificar los directos. Poder desconectar y conectar cada uno de los centros nerviosos a voluntad es el objetivo de la concentración. Mientras esto no se logra uno no está lejos de la animalidad.

Yogui Mettàtron

 

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