Lección Nº 74 – La Luz de los Evangelios

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AFIRMACIÓN DE LA SEMANA

Todo, todo pertenece a Dios y, yo soy el hijo heredero, que disfruta de toda su fortuna sin pagar el duro precio.

“Dios se revela como eterna existencia y como toda alma existe en Dios, goza de la misma inmortalidad. Desconocemos lo que había antes del principio del tiempo que dio nacimiento a este universo, pero sobre esto Dios dice de sí mismo que nunca dejó de existir, que su conciencia incondicionada se mantuvo siempre inmutable. Para los que creen en el alma, sostiene que así como al presente disfruta de un cuerpo, a futuro luego de la muerte, volverá a renacer en un nuevo cuerpo. De esta forma Dios deshace el ancestral miedo a la muerte y muestra que el alma comparte la inmortalidad en Él. Cuando se posee este conocimiento surgido de la realización mediante experimentación directa, a través de la meditación, entonces ya uno no se lamenta ni por los vivos ni por los muertos, porque reconoce que la onda de existencia del alma es eternidad en sí misma. A esto se lo conoce como la teoría de la reencarnación”.

Budjo Maitreya

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imagen3EN ESTADO SUPERCONSCIENTE LA MENTE SE CONECTA CON LA CONCIENCIA CÓSMICA

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barraTu cerebro produce 80 mil pensamientos por día. Esta Fuerza es la esencia de tu Ser y destino, controlarla depende de poder silenciar la mente y reprogramar las impresiones subconscientes.

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LA LUZ DE LOS EVANGELIOS

Existen las enfermedades del cuerpo, de la mente y del alma. Esta lección trata de la salud del alma, de cómo liberarse de los pecados, mediante la concentración de la mente en las enseñanzas de Cristo, que conforman un sistema de apoyo psicológico espiritual y de creencias, mediante las cuales nos podemos liberar de los malos hábitos, como de cualquier tipo de adicción, incluyendo las drogas.

JesuCristo enseñó un código de conducta moral y espiritual, para vencer las tentaciones mundanas y encontrar el camino hacia la unión con nuestro Abba, Padre que está en lo Alto y en la intimidad de nuestras almas. Para conquistar la naturaleza interna y autocontrolar nuestra mente, en forma directa con el potencial de la supraconciencia o Dios en nosotros. Para despertar esta supraconciencia reformó el bautismo y nos legó el ritual de la comunión, para amarnos y ayudarnos entre todos, nos enseñó a derrotar todo mal mediante el poder de la oración (ley de las afirmaciones), nos enseñó el potencial de la todopoderosa fe unida al amor y al Bien (ley de los milagros), a concretar el amor entre los unos y los otros compartiendo nuestro pan, para poder crecer los unos en los otros así en hermandad y voluntad (ley de la buena voluntad) y el resultado de nuestras acciones (ley de autosalvación). Estos principios, que atravesaron los siglos y siguen golpeando nuestras conciencias, merecen ser reexaminados a la luz de la mentalidad del Siglo XXI.

La luz de sus palabras liberan de piedras el sendero hacia la verdad. La paz interna, la paz santificada y bendita, llegan del esfuerzo por acercarnos al Espíritu Santo. El ascenso del Espíritu Santo en nuestra alma, es la conciencia de Dios en nosotros.

La autoridad de las enseñanzas de Cristo nace de sí mismo, a diferencia de los profetas y la ley antes de Él.

Existen coincidencias entre su doctrina y la de las grandes religiones monoteístas, pero es en Él, donde la alianza entre Dios y la Humanidad alcanza su mayor claridad.

Únicamente las doctrinas de Buda y Krishna, en forma personal y directa, se aproximan a la intensidad de sus revelaciones.

En el caso de Mahoma, su testimonio de Dios es semejante al de Moisés, donde las revelaciones llegan externamente.

Es en JesuCristo, Krishna y Buda, donde la conciencia humana alcanza en sí misma lo divino y confirma ese potencial como propio de la esencia del alma individual. Son la prueba viva de lo que cada uno tiene en sí y puede conscientemente alcanzar.

Dios encarnándose, elevándose sobre un cuerpo, mente y alma humana, vence los pecados e ilusiones del mundo y se muestra a Sí mismo a otros, no a todos, sino a quienes lo reciben con alegría en sus corazones.

Bajo el punto de vista contrario, la chispa de Dios en el ser humano, mediante un esfuerzo superior, voluntad, fe y autodisciplina, se libera de las limitaciones del cuerpo físico y la mente, nace en Espíritu y su alma se reviste de luz. Si lograr alcanzar esto depende de un nacimiento sobrenatural solamente, la conciencia crística de Dios será imposible de lograr jamás para ninguna persona ordinaria; pero si amén de esto, recibir al Espíritu Santo y que éste permanezca en uno, alcanzar el Nirvana de Buddha y el conocimiento del Atman (conciencia de Dios) de Krishna, dependen exclusivamente de los actos y del amor al bien, que es Dios, entonces todos podemos alcanzar por experiencia propia y personal los mismos estados de conciencia de Dios que vivieron Jesús, Krishna y Buddha. Mi fe está establecida sobre esto último y he ahí la razón de mis enseñanzas.

Dios es Uno, afirman los monoteístas que profesan distintas doctrinas… Sería bueno, que esto se empiece a practicar: Dios es Uno, y sus nombres son tantos como el número de sus devotos. Y siendo Dios Uno, necesariamente no hay separación entre lo que Él es y lo que el sustrato de existencia del alma individual es.

La transmisión del conocimiento espiritual es canalizada por JesuCristo en varios niveles. Uno para el pueblo en general mediante parábolas, otro directo para sus discípulos. Y, en algunos versículos de los Evangelios aparecen vestigios de prácticas y técnicas para el autocontrol físico, mental y espiritual. ¿Se limitó Él a enseñar sólo formas de oración y ayuno, o hubo más, que luego se ocultó o perdió? ¿Por qué la potestad de sus discípulos del Siglo XXI ha disminuido, cuando antes podían curar toda enfermedad?

Acerca de la salvación, el ingreso al reino de los cielos, los evangelios se sintetizan en lo siguiente: cualquiera se salva o se pierde, por un acto de voluntad y fe continuados. Acciones que deben ser renovadas diariamente, nos hablan de esfuerzos conscientes y direccionados. La cuestión es: ¿voluntad para qué y fe en qué, en quién y para qué?

En esta lección y la siguiente veremos las leyes psicológicas y causales, modo de usarlas positivamente y corregir defectos personales, a partir de las enseñanzas de JesuCristo…

Sobre el particular, recuerdo una faceta de mi adolescencia, cuando experimenté una insaciable búsqueda de Dios. En medio de ella, comprendí que muchos se quejan porque nuestro Padre no les responde y, al mismo tiempo, jamás invierten tiempo personal en buscarLo con decisión. Hoy en casi todos los países, desde el jardín de infantes a la formación universitaria, las personas pasan unos 22 años de estudios continuados. ¿Quién dedica siquiera un año de su vida para averiguar personalmente si Dios, en verdad existe y que puede El significarLe?

Ni siquiera muchos que se convierten en sacerdotes lo hacen, porque se refugian en Dios y no buscan sinceramente a Dios, sino los frutos de Dios para vivir de otros; es decir, no ponen a prueba la existencia de Dios en sus mismas vidas.

Mientras nuestra mente, corazón y alma no estén plenamente convencidos de la existencia de nuestro Padre, no nos será posible unirnos conscientemente a Él… Nuestra fe estará centrada en una imagen, una idea, un fantasma y no seremos capaces de experimentar fe real… En mi caso, estuve un año dedicado a pelearme con Dios y todas sus manifestaciones, un año de todo tipo de tentaciones, hasta encontrar desde la oscuridad, la luz verdadera y conocerme en ella.

Si estas enseñanzas no fueran universales, la gente común no podría aplicarlas y obtener beneficios directos en sus vidas. Por siglos, en las mentes religiosas se cultivó la idea que el contacto directo con Dios está reservado a personas santas, que abandonan el mundo para vivir en oración y ayuno. No es así, a los ojos de nuestro Padre, vale mil veces más una persona común, un padre y madre, que sin abandonar sus deberes mundanos dedica unos minutos u horas al Espíritu Santo y pide por los suyos y desde su alma los protege en alianza con Dios…

Nuestro Padre y Madre divinos a todos nos escucha por igual, todos somos sus pequeños a sus pies, seamos cristianos, ortodoxos, protestantes, evangelistas, mahometanos, budistas, hinduistas, taoistas, incluso ateos, todos somos hijos de Dios por igual. Si queremos escucharle, en espíritu nos hablará y nunca nos abandonará, antes por nuestros pecados siempre le abandonamos nosotros a El y cuando nos arrepentimos y volvemos, descubrimos que El nunca nos abandonó. El camina a nuestro lado, nos mira desde el fondo de nuestros ojos, nos guía desde la íntima conciencia de nuestro Yo Superior.

En la cultura cristiana subyace una contradicción entre los valores espirituales y materiales. La búsqueda del dinero y el bienestar son vistos como una perdición, una caída en las tentaciones del poder, el placer y la codicia. Y en realidad, si el deseo interno gira en torno de estas apetencias por el dinero, poder, fama y sexo, la caída es segura.

Sin embargo, se puede ser adinerado, con bienes materiales y tener anclada la fe firmemente en Dios. Cuando los profesionales, técnicos, ejecutivos, gerentes y empresarios, dirigen sus esfuerzos para que sus prójimos tengan progreso, trabajo, salud y pan en sus casas, todos los días, hacen un bien directo. Con el esfuerzo de sus cuerpos, mentes y almas bendicen a muchos, sin ambicionar más fruto que éste, y sin descuidar a la vez a sus propias familias. En estos tiempos modernos, estos son verdaderos seguidores de Cristo, porque con sus cuerpos y sangre, dan pan de vida a otros.

El pecado aparece cuando desde el lugar que ocupan, sus acciones se transforman en maldiciones hacia muchos, porque ciegos de ambición procuran robar el trabajo del prójimo, mienten y engañan. Esto sucede porque antes su fe se corrompió y en lugar de temer a Dios, adoran el dinero, el poder y el sexo desenfrenado, aunque no logren alcanzarlos por sus propios medios, sus corazones están sujetos a estos deseos mundanos.

Todos aquellos, que desde sus lugares de trabajo, velan por el bien común y lo hacen con humildad y responsabilidad, porque practican lo correcto, tienen su lugar reservado en los cielos y su nombre escrito en el libro de salvación.

Porque así como JesuCristo aseguró la recompensa por las buenas obras, es ahora. De no haber liderazgos el mundo humano sería un completo caos; por eso, los que soportan mayores tentaciones y aún así cuidan del bien de otros, tienen asegurada una mayor recompensa en lo Alto. Sin anunciar, sin vanagloriarse, hacen lo que es bueno porque practican lo correcto y aman el servicio. Por eso, los que son justos en el reparto, por sus obras serán justificados.

1- “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. (Mateo 4:4)

La energía activa de Dios, omnipresente, sostiene toda forma material. Esta Palabra de Dios llega al ser humano mediante el bulbo raquídeo, el cual se comporta como una boca o antena que nos conecta con la Energía Vital Cósmica. Al concentrarnos en el entrecejo, su polo opuesto, nuestra corriente nerviosa recorre ambos extremos; de realizarse la práctica en forma prolongada, aparece un globo radiante y un punto oscuro en su centro, profundizando más la atención sobre este punto, el mismo se torna aún más brillante que la esfera radiante. Es la puerta interna que comunica la conciencia con el cuerpo, la mente y el alma, a éstos con Dios y todas sus manifestaciones. Es el espacio íntimo, la fuente interna de nuestra paz y capacidad de amar. El foco de la clara luz interna. Más nos sintonizamos con él, más su luz inunda todo nuestro cuerpo. Es por eso, que el acto de la iluminación es un proceso de la voluntad. Mediante la concentración serena sobre esta luz es posible desconectar las sensaciones del cuerpo físico y disfrutar de la percepción pura de mente.

2- “No tentarás al Señor tu Dios”. (Mateo 4:7)

Nuestros malos hábitos permanentemente nos están induciendo hacia acciones equivocadas, golpetean estos malos deseos, fruto de nuestras pasadas inclinaciones, diciendo en nuestra mente “si haces esto nada pasará, puedes probar y luego dejar, si quieres”. Al ceder, rápidamente nos encontramos envueltos en situaciones progresivamente difíciles y dolorosas. Jesús soportó en el desierto las tentaciones de Satán, el príncipe de la ilusión universal, tratando de inducirlo a la soberbia en el uso del poder de Dios; para que así cayera como cayó él de Su presencia; pero Jesús resistió y se negó a ofender a su Padre con el mal uso de su poder. El Espíritu Santo jamás se manifiesta en forma innecesaria y caprichosa, sino cuando es justo y necesario o por intervención de su misericordia. Cuando nuestros malos deseos nos asaltan, debemos mantenernos firmes y rechazarlos, como Jesús rechazó las tentaciones de Satán con el poder de la verdad, usando su poder de voluntad.

3- “Al Señor tu Dios adorarás, y a Él sólo servirás”. (Mateo 4:10)

Nuestro Padre es la esencia de toda bondad y poder, justicia y verdad, poniendo nuestra fe en El, lo adoramos con el corazón y aprendemos a vivir en comunión con sus caminos. Siendo que en verdad nuestra alma es una con El y con la de todos los seres vivientes, nuestros actos deben expresar esta realidad. Cuando hacemos lo contrario, vamos en contra de nosotros mismos y la ignorancia y el odio son nuestros fieles aliados; en nuestra caída nos hacemos esclavos de las cosas mundanas y siendo así, nos ponemos al servicio de la fuerza espiritual que es contra Dios.

Desde la noche de los siglos Satán dice “cuida sólo de ti mismo, aprovéchate de los demás, que ellos ganen con el sudor de su frente el pan para ti”. De volver Jesús a esta época, posiblemente sería innecesario que Satán le tentara en el desierto, bombardearía su interior desde la publicidad, el marketing universalizado y las ilusiones del capital… Debemos cuidarnos también de no entregar nuestra fe al mundo y las cosas del mundo, como tampoco ceder a la tentación de adorar a santos y ángeles, reemplazando a Dios en nuestro corazón, renunciando a la verdad de su presencia una con nuestra alma. Nuestro Padre nos creó a su viva imagen y semejanza, somos sus hijos siempre, está en nosotros y lo que El es en nosotros, somos nosotros en El. Nuestro Padre nos hizo más grandes que todos sus ángeles y adorándolos a ellos y a los santos, pecamos contra el Espíritu Santo que mora en nosotros. No aceptemos intermediarios, porque nuestro Padre mismo nos pidió no hacerlo, para en El hacernos libres y dueños de toda paz.

4- “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”. (Mateo 5:28,29,30)

Todas nuestras acciones principian en la mente y cada acción refuerza el pensamiento que la originó, creándose un ritmo de crecimiento progresivo, un hábito y una cadena de apego a los resultados del mismo. En los deseos y pensamientos equivocados, está la semilla de nuestras malas acciones, pasadas, presentes y futuras. Romper la cadena depende de nuestra voluntad y sobre esto nos advierte Jesús, haciéndonos ver que si no presentamos resistencia a nuestras malas semillas, ellas se multiplicarán y nos esclavizarán en el infierno del sufrimiento, privándonos durante el ciclo completo de esa experiencia de la unión con la bienaventuranza que nos llega internamente de nuestro Padre. Los resultados de nuestras malas acciones, puestas a rodar en el pensamiento, nos alejarán de la consciente y gozosa presencia de Dios en nuestro interior. Las malas acciones comienzan con malos pensamientos, sí resistimos a éstos, las malas semillas morirán y no fructificarán en acciones externas, ni podrán condicionar así nuestros destinos. La raíz de todo mal nace en la mente y es ahí donde debe ser extirpado y quemado.

5- “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros las pidáis”. (Mateo 6: 6,7,8)

La autodisciplina espiritual no es para ser exhibida vanidosamente ante otros. Debemos ser celosos de nuestra intimidad con Dios, para no perderla; porque cuando mostramos los tesoros de la casa ante ojos ajenos, con seguridad los ladrones vendrán y asolarán… En la oración debemos poner todo nuestro corazón y fe, sabiendo que las bendiciones que pedimos y necesitamos, cuando son justas y verdaderas, están esperando por nosotros sólo el momento en que nos decidamos a recibirlas.

Las personas apegadas a lo material, por más inteligentes y catedráticas que sean y aunque tengan el reconocimiento como eminencias del saber, rechazan la idea de Dios y ven en la autodisciplina espiritual una enajenación y pérdida de tiempo; también las que se dicen religiosas están muchas veces tan apegadas al dogma, que la idea de un contacto real y personal con Dios les parece un engaño de la mente. Aceptan a Dios mientras El no se baje del templo, de la cruz, La Meca, el tabernáculo de la Alianza y demás objetos donde lo podemos controlar y visitar, como si Dios fuera un televisor y nuestra fe un control remoto, para usar y satisfacer deseos humanos. Por eso, siempre guarda en secreto tus experiencias con Dios y sólo dalas a conocer cuando éstas puedan ser un estímulo para que otros se acerquen a Dios.

6- “Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. (Mateo 6:17,18)

Aquí se repite el mismo sentido de la enseñanza anterior. Al practicar el ayuno como una ofrenda íntima que nos acerque a nuestro Padre, debemos hacerlo con ése significado. Cuando exhibimos nuestros actos de fe, asoma nuestro ego buscando el reconocimiento de los demás, la complacencia de nuestro orgullo y vanidad por ser mejores y más buenos que otros; como el objetivo de esta acción se corresponde con su fruto, no habrá más fruto que ése, el cual aún vendrá con el efecto contrario. Ahora, cuando verdaderamente nuestros actos son para acercarnos a nuestro Padre, la gente malvada lo sentirá y nos rechazará, sus acciones se volverán en su contra y se alejarán, mientras que los buenos de corazón se nos acercarán.

7- “Haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. (Mateo 6: 20,21)

Por más ricos que podamos ser, como todos, moriremos absolutamente pobres sin poder llevarnos nada de éste mundo, salvo nuestras experiencias internas. Jesús nos indica que busquemos las riquezas espirituales, que sembremos las semillas del bien, del desapego, de las acciones desinteresadas en lo profundo de nuestra alma, que no nace ni muere. El tesoro es la fe y donde la ponemos está también nuestra alma.

8- “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?”. (Mateo 6:22,23)

Aquí se refiere el ojo espiritual, situado por detrás del entrecejo, entre los dos hemisferios cerebrales. Un punto de unificación de las biondas cerebrales derecha e izquierda y de todas las energías nerviosas humanas. Un centro de voluntad que permite la síntesis de toda dualidad, el equilibrio y la armonía. Desde el ojo del cuerpo, asiento de la Conciencia Crística en cada ser humano, los pensamientos inquietos son gobernados y silenciados y el propio destino proyectado. Para que el ojo sea bueno, debe existir un vínculo voluntario con Dios, con la Conciencia Cósmica. Existiendo éste vínculo el Espíritu Santo se manifiesta en el cuerpo humano mediante una radiante vibración de santificante conciencia. Pero si el ojo espiritual es usado con propósitos egoístas, rápidamente por la Ley de Acción-Reacción la oscuridad nubla la luz del alma y el ser humano se extravía, se olvida que es un hijo encarnado de Dios y actúa en contra de las leyes divinas y naturales. Hasta que no pague hasta la última gota de sus errores no podrá volver a ver la luz, o podrá hacerlo mediante un intenso arrepentimiento.

9- “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”. (Mateo 6:24)

Cristo con esta afirmación precisa la necesidad de clarificar y unificar los objetivos en nuestras vidas. Debemos decidirnos entre la vida y la muerte, el egoísmo y el inegoísmo. Buscar la acumulación de bienes materiales supone asociar la idea de felicidad y perdurabilidad de esa misma felicidad en la obtención de posesiones, por tanto cuántas más posesiones más felicidad a nuestra disposición, más comodidad y facilidad en la satisfacción de deseos mundanos.

Entonces, las posesiones materiales son en realidad la expresión de un creciente deseo de control sobre el exterior, del sometimiento de personas y cosas a la voluntad posesiva. Mientras se es víctima de éste interno e insano deseo, al mismo tiempo se está crecientemente poseído por las mismas posesiones tan deseadas. En tal estado interno, no es posible estar en armonía con Dios, no queda nada de nuestra atención y tiempo para dedicarle una oración sincera, toda nuestra energía se escurrió hacia el deseo del control y la satisfacción de éste deseo que corrompe el alma y nos aleja de la Divina Santidad.

Servir a Dios en cambio, es hacer su obra en nosotros mismos, hacernos transparentes y blandos de corazón ante su luz y amor, entregarnos en Sus manos y confiar en sus designios antes que sólo en nuestra voluntad. Es sintonizarnos, ponernos a tono con su existencia, conciencia y dicha, actuando sobre el mundo en consecuencia.

Hacer de las riquezas el objetivo primordial, nos hace materialmente inteligentes, competitivos, tenaces, sagaces, creativos; pero progresivamente pobres y alejados de Dios. Muy distinto es encontrar a Dios y aprendiendo a estar en sintonía consciente entre Su voluntad y la nuestra, aprender a progresar por el bienestar de todos los demás.

Cuando ponemos la conciencia de Dios en nosotros, en primer lugar, como el objetivo primero y esencial de nuestra vida, todo lo demás puede ser alcanzado por añadidura. El progreso material puede ser acometido cuando estamos de parte de Dios, pero el ángulo es diferente porque nuestras acciones, deseos y esfuerzos estarán guiados por la voluntad de servicio a los demás, como la más perfecta forma de servir a Dios.

El padre, la madre, el hermano que hacen todo tipo de esfuerzo, sacrificio para el progreso material en beneficio de los suyos, sin perjudicar a terceros, están justificados en sus obras por la abnegada intención y sus concretos frutos compartidos con los suyos, bajo el aliento del amor.

Cuando aprendemos a establecer el centro de nuestra conciencia en Dios, aprendemos también a ser espiritualmente materialistas y materialmente espirituales. Servir a Dios no es el descuido y olvido irresponsable de nuestros deberes mundanos, familiares, laborales, personales, sino el cumplirlos desapegadamente de los resultados, desapasionadamente de las circunstancias y voluntaria y gozosamente alegres por las bendiciones de cada día. La clave de lo que nos dice aquí Cristo es que pongamos nuestra voluntad al servicio de Dios y no de las riquezas, lo que no significa que no podamos tener riquezas, porque los bienes materiales son necesarios para sobrevivir y vivir en el mundo.

La diferencia entre un extremo y otro a veces es muy sutil. Tal vez sirva un ejemplo. Vi un documental por la televisión en referencia a la elección del Papa Juan Pablo II, un cardenal italiano decía sobre la designación del sucesor del apóstol San Pedro, durante la votación bajo el cielorraso de la Capilla Sixtina que “fue un momento difícil, debí dormir sobre una cama incómoda varios días…”. Con estas pocas palabras el cardenal, como príncipe de la Iglesia y mensajero de Jesucristo ante los miles de millones de pobres del mundo, reveló que en su corazón están antes los bienes materiales que Dios, por lo que posiblemente no exista comunión real entre su corazón y Dios. Al menos es lo que sus palabras parecen decir. Y por el lado contrario, es muy posible que un hombre o mujer de fuerte voluntad, que han sabido dirigir sus acciones para multiplicarlas en bienes, sean tomados como materialistas adictos, cuando están en realidad ocupados en mejorar la calidad de vida de sus empleados y hacen donaciones de sus beneficios a los más pobres de la sociedad en forma silenciosa.

Entonces ¿quién sirve más a Dios, quien lo busca por su propio bienestar o quien da de su propio bienestar a otros que lo necesiten? La forma más perfecta de servir a Dios y la que más le agrada es dando bien y amor a los que menos tienen y no pueden ayudarse por sí mismos. Dios no pide riquezas materiales para sí mismo, no las necesita y todo el que quiera agradarLe y servirLe, comparta su pan y alegría con los que no tengan pan ni alegría. Por eso, para que el bien sea perfecto, cuando quieras donar ropa a los pobres, búscalos y dáselas, cuando quieras dar de comer a los pobres, búscalos y aliméntalos, cuando quieras dar dinero para los pobres conviértelo en obras de refugio, consuelo y autoayuda para los pobres. Deposita tu confianza en Dios y en sus métodos, no en lo que sale del corazón de los hombres.

DIOS ACTIVO ES ENERGÍA

El bulbo raquídeo es el punto fisiológico en el cuerpo humano, a través del cual la energía vital externa, o prana, se conecta con el organismo, los sentidos, la voluntad y la mente. Queda en manos de la ciencia occidental, definir en un futuro cercano, la naturaleza de esta energía vital primaria. Los yoguis la relacionan con el prana, o la energía cósmica vibratoria, que impregna el universo físico e invisible y tendría dos aspectos: ciclos alternos y continuos, con diferenciación de grados.

Yogui, define al, prana, chi o ki, como “la condición de movimiento a que está sujeta toda subpartícula material; este movimiento genera ondas y éstas a su vez las regularidades geométricas de las formas y sus estados, según las aglomeraciones de densidad. Esta condición es completamente semejante a la definición de fuerza en física básica, a esto llamo vitaltrónica. No existe un vitaltrón aislado, la masa y carga vitaltrónica total está intercomunicada entre sí, semejante a un sistema en red. Cada vitaltrón posee una frecuencia que lo relaciona con la sumatoria cósmica vitaltrónica. Estas ondas vitaltrónicas en origen son neutrales, interactuando con la materia se polarizan en opuestos iguales y contrarios. La alineación vitaltrónica entre sí, es semejante al despliegue de un telar cósmico, toda forma material y viviente, existe primero en éste telar y está condicionada por él. La planificación vitaltrónica es el orden inteligente en todo, el fotón y el gravitón viajan a través de las conexiones vitaltrónicas, que son como hilos atravesando el tejido del espacio-tiempo. Este orden superior está bajo el dominio del CA (Ciencia de la Acción-Reacción), por eso nadie alcanza la comprensión de las técnicas VT (Vitaltrónica) sin antes comprender CA”.

La fuerza CA es la causa capaz de impedir, provocar o modificar un movimiento y el tejido vitaltrónico es su medio de transmisión. En términos de informática CA es el soft y la red vitaltrónica el hard.

En la baja atmósfera la expresión del vitaltrón sería el oxígeno activo por la ionización, espectáculo posible de ver durante los atardeceres o amaneceres soleados, al concentrar la vista y perderla en un punto de vista infinito en el horizonte, aparecen puntos chispeantes de luz plateada a dorada, moviéndose incesantemente. Algunas técnicas enseñan a acumular en la batería física humana esa manifestación de prana, especialmente en el cerebro, activando sus funciones superiores. Toda forma de energía participa de la energía vital; la voluntad y el pensamiento divino que sostienen la existencia del universo son la verdadera fuente de la energía vital cósmica que mantiene cada átomo, célula, planeta, estrellas y sistemas galácticos.

Al aprender a conectarnos con esta fuente de vida, podemos ampliar nuestra conciencia y hacerla una con Dios y utilizar esta energía de luz como cuerpo de proyección.

Si apelamos a las definiciones físicas sobre la electricidad, está nos dirá que es un flujo de electrones a través de un conductor. En el caso de la energía vital, podemos decir que se trata de un flujo de vitaltrones. Frecuencias de alta intensidad que contienen información para la estructuración de la materia y sincroniza sus desplazamientos. Un flujo y reflujo energéticos inalámbricos, que utiliza el tejido del espacio-tiempo para su transmisión y recepción simultánea.

Esta energía vital transmite la matriz de programación de la Creación, son emanaciones directas del pensamiento de Dios. Al igual que el ADN o código genético y lenguaje de la vida, los vitaltrones contienen en sí la semilla del universo completo, sus combinaciones construyen la variedad del cosmos y el ritmo de sus frecuencias teje las cuerdas del espacio-tiempo, cuyas tensiones o vibraciones rítmicas generan los remolinos que crean y preservan las subpartículas atómicas y los protones básicos, verdaderos ladrillos del universo. Se pueden denominar a los vitaltrones como información cuántica cósmica.

Las enseñanzas mayas hablan de armonías con las energías electromagnéticas del campo terrestre, solar, planetario, estelar y galáctico, estableciendo una correspondencia entre el mundo físico, su organización geométrica, sus campos electromagnéticos, la posición solar en su giro alrededor de la estrella Alción, en la constelación de las Pléyades, la ubicación del brazo espiral en que se encuentra el sol y los vórtices físicos entre los polos electromagnéticos del planeta, donde son más intensos los intercambios energéticos entre la Tierra y el cosmos. Puntos donde la influencia estelar y del centro galáctico llegaría en forma más directa. Algo que tendría correlación con el microcosmos humano y el bulbo raquídeo.

Todo esto indicaría que la orientación y la postura de nuestro cuerpo, tiene suma importancia para que nuestra mente pueda expandirse hacia niveles altos de conciencia.

La biofísica occidental admite la existencia de campos electromagnéticos. Tales campos generan corrientes positivas y negativas (el Inn y Yang de los chinos- Según los yoguis: Pingala o aire del sol que ingresa por la fosa derecha y recorre el nadi -sistema nervioso- derecho y el Irha que ingresa por la fosa nasal izquierda o aire de la luna, recorriendo ese nadi – sistema nervioso del lado izquierdo de la médula espinal-. Pingala es una energía catabólica eferente y aceleratoria de los órganos; Irha nadi es anabólica y refrigerante, inhibitoria de los órganos. Nadi, son conductos nerviosos electrofísicos).
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La superficie terrestre está cargada negativamente, pero la alta atmósfera es positiva. La baja atmósfera, donde se desarrolla la vida humana, está dentro de un campo electrostático dirigido de arriba hacia abajo, cuyo potencial puede alcanzar 100 a 150 voltios y más, por metro cuadrado.

Siendo que los fenómenos relativos a la actividad nerviosa y cerebral, son de naturaleza quimioeléctrica, jugando los electrolitos un papel significativo en las células, podemos concebir que el campo terrestre ejerza gran influencia sobre los fenómenos vitales. Se puede decir que toda forma de vida responde a una determinada carga y frecuencia eléctrica.

La íntima conexión entre el cuerpo físico y estos campos externos apareció como problema durante el proyecto Géminis de la NASA. La cápsula se había aislado electromagnéticamente por completo, como resultado los astronautas sufrieron mareos y decaimiento, como solución hubo que generar un campo interno en la cápsula. Se aprendió que el cuerpo humano requiere de una determinada carga electromagnética externa para funcionar correctamente, de alguna forma toma energía del exterior.

Actualmente, mediante un proyecto del Ejército de los Estados Unidos se procura controlar la ionósfera, y mediante ésta las cargas electromagnéticas del planeta con el objetivo de controlar el clima mundial y se estima que esta manipulación puede afectar los sistemas nerviosos de los seres vivos, que están interconectados con el campo eléctrico de la Tierra. Se denomina Proyecto HAARP y cuenta con un sistema de antenas para bombardear con radiofrecuencias de alta intensidad la ionosfera.

A nivel de radiación, nuestro cuerpo constantemente recibe la radiación emitida por el planeta, por el sol y por la denominada radiación cósmica. Estas intensidades también colaboran en el sostén vital de los seres vivos. La evidencia indica que físicamente nos cargamos con diversas formas de energía, desde los alimentos a campos electromagnéticos que los sentidos ordinarios no perciben.

Cualquier desequilibrio intenso de estas influencias puede ocasionar la muerte y, en la misma medida, aprendiendo a sincronizarse y utilizar benéficamente estas energías, el cuerpo y la mente pueden ser usados como amplificadores por resonancia, de distintos fenómenos. Esto significa que la totalidad de las fuerzas naturales del planeta y las frecuencias de onda del cosmos interactúan con nuestro cuerpo-mente.

De todas las posibilidades, ajustamos nuestra percepción a sólo una determinada frecuencia de realidad.

Un ajuste innato determinado por los más de 3.500 millones de años de evolución de la vida sobre el planeta, que fue perfeccionando el supercomputador biológico de nuestro cerebro humano y el desplazamiento bípedo, que permite la posición vertical de la columna y sistema nervioso central, como si fuera un pararrayos o una antena.

De acuerdo a nuestra posición física con el cuerpo, predisponemos la mente a determinada actitud mental y colaboramos para que la circulación sanguínea, la respiración y las ondas cerebrales se ajusten para encender una específica capa de conciencia y autopercepción interna-externa.

La más simple y natural es recostarse para ingresar a la etapa del sueño. Reflexionando, verás cómo cada una de tus capas psicológicas conocidas y habituales está referenciadas a una determinada posición, actividad y hasta ambientación física.

De ahí que la postura del cuerpo, la orientación del mismo hacia los puntos cardinales, hacia los polos del campo electromagnético terrestre y la aislación de la carga negativa terrestre, durante las prácticas de respiración rítmica, retracción de los sentidos, retroalimentación energética del cuerpo y cerebro, concentración y meditación, facilitan alcanzar niveles de conciencia superiores a los de la auto percepción ordinaria.

Y, no está de más decirte que puedes estudiar y escuchar durante años sobre estas cosas, entenderlas; pero hasta no realizar mínimas prácticas no alcanzarás la experiencia viva y el conocimiento interno. El camino es la propia práctica y autorrealización, nadie podrá darte el conocimiento de ti mismo si te quedas con los brazos cruzados.

En nuestro supercomputador cerebral, los movimientos y la posición corporal, las diferentes formas de concentración de los sentidos, la ambientación, predisponen al encendido de motores de un específico software mental de conciencia. Adquiere entonces importancia aprender a conocer y dominar, mediante una disciplina personalizada, este hardware, para alcanzar estados avanzados de concentración mental, a partir de los cuales desarrollar facultades superiores. Y aquí, el único maestro, es tu experiencia dirigida y auto controlada, la práctica con el propio cuerpo y mente, la comprensión y el sentido de lo que se practica.

FRECUENCIAS

Las ondas que emiten nuestros dos hemisferios cerebrales al funcionar, según la terminología de nuestra ciencia occidental, se dividen en Beta, Alfa, Theta y Delta, frecuencias que a su vez se miden en hertzios.

Beta es el estado de la mente ordinaria de vigilia, de la mente consciente y lúcida, alerta a sí misma y a las percepciones sensoriales, su frecuencia varía entre 12 a 30 Hz.

Alfa, de 8 a 12 Hz. es un estado más relajado, propio de los sueños y en meditación consciente es posible coordinar las ondas de ambos hemisferios cerebrales en un único punto de conciencia y penetrar en nuestros archivos y percepciones subconscientes. Alcanzando éste estado, desde la meditación concentrada, es posible modificar hábitos impresos desde la niñez, influencias de terceros sobre nuestra conducta y de esta forma modificar el curso prefijado de nuestros destinos personales. Sucesos en el espacio-tiempo de la realidad beta, pueden ser modificados desde aquí.

La energía de las mentes subconscientes en forma individual y colectiva, son los ladrillos con los que se construyen las cadenas de acción-reacción del mundo ordinario consciente. Por eso, quien alcanza dominio consciente sobre el estado alfa, voluntariamente puede reprogramarse a sí mismo permanentemente y aún a las circunstancias y a otros, en forma parcial y estrictamente temporaria o modificar para siempre el curso de la historia colectiva. Sin embargo, todo aquel que alcance esta habilidad, si sus acciones no son guiadas por la armonía con el Espíritu Santo de Dios, puede atraer hacia sí enormes peligros y hasta su autodestrucción, porque éste estado no es libre de las leyes de causa-efecto. Por tanto, también aquí cada acción tendrá su contrapartida en forma de reacción hacia el origen de la misma.

Theta, su frecuencia es de 4 a 8 Hz, y es aún más relajado. En la etapa del sueño, corresponde al estado de sueño sin ensueños, donde cuerpo y mente alcanzan una mayor relajación. El corazón reduce el ritmo de sus latidos y el cerebro reduce el ritmo de sus conexiones sinápticas y pensamientos. Mediante la concentración y meditación, Theta es el estado de la mente en que la conciencia se libera del fluir de los pensamientos y se enfoca sobre sí misma. La única auto percepción es la de la conciencia, libre de las sensaciones y perturbaciones del cuerpo y la mente. Este estado puede ser alcanzado mediante un esfuerzo voluntario y adquiriendo experiencia en la concentración y desconexión de los sentidos externos e internos de la mente. Desde aquí se alcanza auto percepción libre del alma y su inagotable expansión de existencia, una con Dios. A partir de aquí, la experiencia de la fe se perfecciona y lo divino comienza a despertar en la conciencia, cuerpo y mente del sujeto humano.

Delta de 1 a 4 Hz, se corresponde con el estado de sueño profundo. Examinando las frecuencias de Beta a Delta se observa que cuanto más profunda es la relajación del cuerpo (cerebro-mente), más se reduce dicha frecuencia. Alcanzar conscientemente el estado Delta, mediante la meditación altamente concentrada y experta y permanecer allí a voluntad, es llevar al potencial de la conciencia humana a su más alto nivel, a partir del cual se despiertan las facultades de la mente supraconsciente y la ilusoria separación entre el alma individual y el Espíritu Santo de Dios desaparece y ambos vuelven a ser una sola conciencia. La prolongación de la permanencia en estos estados, va conduciendo al siguiente y causando transformaciones en la organización del ADN y las combinaciones de los codones de los ácidos nucleicos. Es decir, al mismo tiempo que se progresa en las prácticas, la química y estructura combinatoria del cuerpo se va transformando levemente, permitiendo una memoria física que facilita el progreso de la concentración y la permanencia consciente en estados mentales avanzados.

Los estados de sueño, están asociados a la relajación de cuerpo y mente; mediante la meditación científica, en forma consciente, se alcanza la experiencia de estos estados que conducen a la supresión de los pensamientos, de la conciencia de yoidad y a la unión con el verdadero Ser.

ENERGIA MAGNÉTICA

La Tierra posee una fuerte energía derivada de su campo magnético, que se mide en Gaus. Según la intensidad de la actividad solar, la energía magnética terrestre varía. Estas variaciones afectan nuestro comportamiento, puesto que alteran nuestras frecuencias cerebrales.

De acuerdo con algunas divulgaciones de científicos rusos, experimentos realizados en cosmonautas de esa nacionalidad, demostraron que al ser introducidos en ambientes con magnetismo artificial controlado, al disminuir la intensidad del mismo, acercándolo a cero Gaus, los sujetos ingresan en un estado mental de aguda confusión y luego de agresividad conducente a neurosis agudas.

De esta forma se preestableció que el electromagnetismo influye directamente sobre los estados conscientes, la emoción y la razón.

A su vez la frecuencia vibratoria del planeta es de 7,8 Hz. y según algunos se estaría elevando. Esto podría conducir a un estado de estrés inducido por el ambiente en forma constante y progresiva, de ser así.

Es como que nuestro cuerpo y mente buscaran sus momentos de descanso y relajación, de sueño profundo y se encontraran con un despertador continuamente sonando en la misma habitación, sin forma alguna de apagarlo.

De acuerdo a lo que se conoce por resonancia Schuman, de 7,1 Hz; nuestros cuerpos y cerebros ingresan en una zona de armonía y equilibrio. Esto se lo denomina como el estado donde se percibe el “sonido del silencio”, para Pitágoras la melodía de las esferas y para los hindúes y culturas andinas y mesoamericanas nativas, el sonido de Dios, Om, Aum, Amén, Amín y otras denominaciones… Por eso, sí el planeta ingresa en una vibración más alta, induce a toda forma de vida a una sobreexcitación y a un aumento inconsciente de agresividad.

Mediante las simples técnicas del NeuroYoga es posible modificar las frecuencias del campo electromagnético humano y controlarlo progresivamente a voluntad, de modo de poder ingresar a los estados mentales deseados sin mayor dificultad (siempre y cuando sepamos respetar las reglas fundamentales).

Hasta aquí, lo importante es reflexionar y admitir que nuestro cuerpo y mente están interconectados con el mundo exterior en diversas formas y grados. Y en la misma medida y proporción uno y otro se influyen entre sí. De ser científicamente exacto el concepto que las estrellas inciden sobre los actos de nuestra naturaleza humana, es espiritualmente exacto que nuestra alma a su vez puede cambiar el giro de las estrellas.

Esta interdependencia se expresa en todos los órdenes: desde los alimentos hasta los campos electromagnéticos, desde las leyes de la herencia y la genética a las mutaciones ambientales, desde la palabra al pensamiento, desde la percepción de los sentidos a las presiones culturales. Nuestra mente no está confinada a un cerebro físico, el cual sólo es su apoyo físico y personalizado, está interconectada con la sumatoria absoluta de posibilidades de existencia y conciencia en las ondulaciones del tiempo finito, tanto pasado, presente como futuro. Con el entrenamiento necesario y la comprensión interna adecuada, más fe y concentración, nuestra mente puede pensar con cada vibración atómica del universo, con cada frecuencia ondulatoria de la luz, con cada célula de vida animal y vegetal, con cada mente individual y pensamientos colectivos, intercambiando informaciones en grado ilimitado. Es decir, nuestra mente profunda está conectada a la totalidad del universo y el pensamiento como fuerza que es, interactúa poderosamente con la realidad. Así como puede ser modificada por tensiones externas e internas, puede modificar lo interno y externo con la misma intensidad. ¿Hasta dónde llega esto? Aquí va un ejemplo de una experiencia personal:

“En medio de la soledad oceánica, en noche limpia, elevo mis ojos a las estrellas y siento el tirón hacia arriba del centro de la Vía Láctea y, brota en mí la conciencia que todo existe porque la esencia de mi ser existe.
Sé que si detuviera el pensamiento del universo en mi ser, la Creación entera sería reabsorbida en mi no ser y desde allí podría devolverla al sentido del tiempo y la existencia, dentro del mismo instante en que la devuelva a mí…
Si sumerjo mi cuerpo y mente en el rugido de mi silencio, el universo desaparece para mí, para llenarse mi vacío de mí, aunque mi cuerpo permanece; ahora, sí detengo el pensamiento del universo en mi vacío, éste desaparece por completo, aunque su singularidad inactiva permanece diferenciada en mí.
Desde allí, puedo vomitar nuevamente el universo hacia la existencia bajo mi voluntad, imprimiéndole un nuevo movimiento y devenir.
Aquí, la esencia de mi ser encuentra el último nivel de la diferenciación de la no existencia; acallado el pensamiento de todo pensamiento: Soy lo que Soy…
Ni los Evangelios, los Upanishads, los Vedas, el Corán, ni todas las revelaciones juntas superan esta verdad.
Abierto está el trono que fue dado a la Humanidad, recuperado está el reino que se había perdido. Vencido está lo que hacía perder al hombre; conocido es, lo que el Hijo del Hombre es.
Porque cuerpo y sangre tengo y desde mi cuerpo y sangre esta potestad me es dada; la luz, la verdad y la vida no se apartarán del camino de los hombres y moraré siempre en la esencia humana, porque repuesta en ella está, la esencia de mi imagen y semejanza”.

La experiencia que las palabras intentan expresar es la de la conciencia de todo en todo, superadas las diferenciaciones ilusorias entre yo y tú, nosotros y los otros, materia y energía, tiempo y espacio, causa-efecto, principio y fin, adentro y afuera… ¿Es posible alcanzar esto? Es lo más natural alcanzarlo, porque es nuestra verdad profunda y olvidada… Se trata de la capacidad cerebral de dominar el vacío cuántico, donde las subpartículas realizan una danza de desintegración y reintegración en nanosegundos. La realidad es recreada de instante en instante. Algo recuerda el momento anterior, de lo contrario el retorno sería un caos. Existe una inteligencia cuántica en el acontecer y en el devenir, que además se encuentra íntimamente interconectada con la física del cerebro humano. Bajo éste vínculo no existe límite a la interdependencia con el microcosmos del hombre, por lo que la mente puede llegar a gobernar el ciclo cuántico de existencia material de las subpartículas. Está dentro de las posibilidades de la evolución.

Esta capacidad se encuentra olvidada por nuestra adoración hacia la posesión de bienes materiales y nuestra no resistencia hacia los juegos de la dualidad universal, que nos arroja hacia las limitaciones de un cuerpo y una mente individuales, ilusoriamente aislados de todo y todos los demás, de Dios y atados al campo de acción de un ego trasladándose en el juego de las experiencias personales.

Se puede lograr mediante esfuerzo concentrado y disciplina espiritual, revelación directa de Dios o por transmisión empática de un humano en estado de iluminación. En todos los casos el cuerpo físico, la mente y el espíritu del receptor deben estar en condiciones de poder resistir frecuencias vibratorias más altas y la unión con lo Absoluto.

Todo esto parece una juego de palabras. No es así, la ciencia formal y empírica también son juegos lógicos de palabras en constante revisión, pero organizadas mediante conceptos axiomáticos en un sistema jerárquico de verdades comprobables o intuitivas fundamentales… Lo mismo es esto.

Y, al igual que la ciencia empírica, las verdades espirituales deben poder ser verificadas mediante la experimentación personal y la demostración. Para hacer esto, puedes practicar las técnicas del NeuroYoga o buscar otras, no se avanza con los pies y manos cruzados.

Los rituales de cualquier religión no te conducirán hacia la puerta de la experiencia personal que vivieron Jesús, Buda, Mahoma y Krishna con la verdad. Debes experimentar por esfuerzo propio la verdad de Dios en tu alma. No hay otro método y no hay otro maestro que tú, recorriendo el camino hacia tu propia luz, verdad y vida. Ningún sabio, gurú, maestro externo, superarán tu experiencia con la verdad. ¡Oye!, tu experiencia es tu gran y verdadero maestro.

Y por más oscuros que sean tus sentimientos y grandes tus pecados, !oye!, eres uno con Dios y desde esa verdad todos somos iguales: desde Jesús a ti y a mí, somos uno y lo mismo ante nuestro Padre Santo y siempre amigo. Si le das una oportunidad El te hablará desde el corazón y si empiezas a escucharlo, tu vida se llenará de luz.

Abandonemos las cosas del mundo, sin dejar el mundo y las obligaciones que nos han tocado. Tengamos el valor de abrir nuestro corazón a nuestro Padre y Madre celestiales y hagamos que toda obra de nuestras manos, mente y corazón, sean buenas y correctas, como el Espíritu Santo de Dios quiere que sean. No es posible la unión con lo Alto, sin amor y compromiso diario por el bien y el servicio a la obra de la Creación.

Todas estas cosas que te cuento, son para abrir tu mente a la comprensión. Mas abre tu corazón y escucha, de nada sirven todos estos conocimientos si no te decides a seguir al bien, si no lo practicas en tu vida. Haz el bien y sé bueno, en pensamiento, palabra y acción, como bueno es todo lo que sale de la boca, corazón y espíritu de Dios. Ama la Creación de la que eres parte, abandona el camino del sufrimiento y oscuridad. Odia el pecado, que te hace caer en el dolor. Busca la santa paz.

Cuando el móvil de tus acciones sea el amor por el bien y tu alma abrace a todas las criaturas, Dios alcanzará en ti un nuevo nombre y en El te conocerás en libertad, porque la verdad será tu permanente estado de experiencia vital y consciente.

En lecciones más avanzadas volveremos sobre éste tema y comparáremos los axiomas de la ciencia occidental con las enseñanzas de los maestros antiguos de la Humanidad.

La ciencia y la unión con Dios no son incompatibles, la lógica de la razón y el alma son un mismo camino.

Te invito a participar y recorrer juntos los caminos del conocimiento, para recuperar la armonía entre ciencia y religión, restableciendo el equilibrio en nuestro interior. Aunque en apariencia la ciencia y la tecnología de esta época han iluminado a la Humanidad, estamos atravesando la mayor densidad de la oscuridad y alejamiento del Santo Espíritu de Dios.

La fe se ha centrado en la glorificación del poder del hombre sobre las fuerzas naturales y en esta soberbia está la promesa segura de un futuro de autodestrucción.

Depende de cada uno de nosotros abandonar el mal camino y procurar la renovación de la armonía entre lo humano y lo divino. Este desequilibrio está manifestándose en la contaminación intensiva del planeta, en el agotamiento de sus recursos, en la hipertrofia del capital y en el incremento de la violencia entre los unos y los otros.

Volvamos nuestra fe hacia el Espíritu dador de toda vida y habremos cumplido nuestra parte con Él y para con las generaciones venideras.

EL TIEMPO DEL PERDON

Todo aquel que reciba estas lecciones y las ponga en práctica, vencerá el miedo a la muerte y sentirá en sí la gloria de su alma. Estas no son palabras vanas, nacen de la verdad y la experiencia personal con ella.

Todo esto es para que juntos podamos ver, sentir, realizar que lo que percibimos como nuestra alma personal, en verdad es sólo Una, y ella no es otra que lo que buscamos y soñamos como Dios.

Yo soy tú y tú eres mi otro yo. Estoy en ti, como estás en mí… Y por eso, por ser tú y yo, reflejos de una misma Alma y Ser, ésta el verdadero Ser y su Espíritu Santo fuente de toda bendición, bien y dicha, si de corazón te arrepientes de toda maldad y renuncias a los premios del mundo y ambiciones personales; y sigues el camino de estas prácticas o similares, lo que es mío es tuyo.

Lo que hay de verdadero en mi interior no es más grande que lo que hay en el tuyo, y todo lo que está en mí, desde el principio, mora en ti. Ambos somos un mismo espíritu y el cuerpo único de conciencia de nuestro Padre que está en lo Alto.

O sea, somos el verdadero Ser no afectado por la dualidad, la ilusión de la materia y energía, ni la existencia individual aislada de la totalidad.

Jamás el Espíritu Santo de Dios nos obligó contra nuestra voluntad, caímos varias veces por elegir mal. Comprendemos la profundidad de nuestras flaquezas, porque nuestro Padre nos bendice para arrepentirnos y volver a Él.

Simplemente porque eres parte de mí, te amo y porque estamos extraviados de nuestro verdadero Ser, abrimos nuevamente la puerta de los cielos para todos nosotros. Quien quiera entrar, entrará y el Espíritu Santo será en El, como en el principio fue en todas las cosas dentro, arriba y debajo de los cielos.

Esto no lo entenderemos con la cabeza, si sentimos el llamado, en nuestro interior brotará la fuerza para renunciar al mal y practicar el bien. Y no necesitamos abandonar el mundo y hacernos monjes/as, desde nuestro lugar hagamos el bien; porque es el servicio de amor hacia todos, la luz y el camino hacia la verdad y la vida.

Simplemente por amor a nosotros, mis otros yoes, en cientos de miles de trillones de seres, que fueron, son y serán, nuestra alma ha bebido lo más amargo del resultado de nuestras malas obras, para que el camino sea humanamente posible.

Abramos únicamente nuestro corazón, mente y alma al Espíritu Santo de Dios, establezcamos alianza directa con El, para que seamos siempre salvos.

Aunque uno somos en espíritu, éste paso lo debes dar por ti mismo; más, no me es dado para ayudarte. Todo el esfuerzo de la salvación se resume ahora y aquí, en esto: sólo por tu fe serás salvo/a. Ningún sacerdote, culto, religión, ni obra en el mundo te ayudará… Únete a mi oración, para que todos tomemos el camino de la luz:

Padre, perdónanos y sálvanos del fruto de nuestros pecados.
En tu bondad bendícenos para tener la fuerza de arrepentirnos de cada obra que hacemos contra tus mandamientos y pagar el justo precio por nuestros errores.
En tu amor, Padre, alívianos de tu juicio, socórrenos para que de Ti, en nosotros, triunfe la voluntad para renunciar a todo mal.
Permite que brille siempre la luz de tu amor en nuestras almas y jamás Te volvamos a abandonar.
Así sea… Om, Amén, Amin, Aum.

Quienes tengan fe, que entiendan.
Con ayuno y oración sella tu pacto de fe
y amor con nuestro Padre.
Dios ha hecho su parte para perdonarte
y lavarte de todos tus pecados,
la naturaleza te ha dotado
de los dones divinos de la voluntad,
la razón, la emoción y la intuición
para que seas salvo…

Bueno, ahora te toca, haz tu parte,
porque tu momento te es llegado.
Eres tú, tu propio juez, como siempre has sido:
ahora te son llegados los tiempos de tu juicio final.
Es el mandato que nuestro Padre nos envía y por eso,
El en mí llama desde mi corazón y, yo en ti, al tuyo.
Quien es parte en el rebaño,
no será sordo a la potente voz del Buen Pastor,
que vuelve por amor a sus ovejas.

Según la Vedanta el Alma y Dios comparten un mismo sustrato de existencia, en el plano Absoluto, se indiferencian y se revelan como una misma y sola esencia. De modo que tú, en esencia, antes de tu manifestación como conciencia, mente y cuerpo, eres Él, eres Dios. El camino para la realización de la Verdad consiste en poder expresar esta realidad última del propio Ser Interno. Para lograr este objetivo antes hay que vencer al deseo y al ego, así como la identificación con el cuerpo físico y con los objetos de los sentidos, alcanzar el estado de mente en percepción pura.

AUTOREPROGRAMACION POSITIVA

Volvamos al punto de esta lección…

1. Si aceptamos la existencia de Dios, inmediatamente percibiremos que El está en nosotros, que es fuente de todo poder y gloria.
2. O sea, nuestro Padre es todopoderoso y todas las cosas están sujetas a su voluntad, a excepción de nuestras almas, porque nos dotó de libertad (libre albedrío) para hacernos a su imagen y semejanza.
3. Cuando esta fe crece en nosotros, establecemos un contacto espiritual directo con la energía todopoderosa de Dios.
4. Al practicar afirmaciones conscientes y supraconscientes (impregnadas y saturadas de la energía todopoderosa de nuestro Padre) los resultados aparecerán y los obstáculos desaparecerán.
5. Nada puede resistir el poder de Dios, nada es más grande que el Espíritu que ha creado al universo y cuya voluntad lo mantiene.
6. Ahora bien, para que el poder de Dios nos ayude, nuestros objetivos deben ser buenos y estar en armonía con lo que El quiere para nosotros. Si esto no se cumple, no funcionará.
7. Debemos estar atentos para que nuestras prácticas no ocasionen un mal directo o indirecto a terceros.
8. Tampoco debemos abusar y pretender, sin arrepentirnos y pagar por nuestros errores, liberarnos gratuitamente del efecto de nuestros actos.

El poder de las afirmaciones, aplicado para recuperar la salud no funcionará si al mismo tiempo persistimos en quebrar las leyes naturales de nuestra salud.

Veamos un ejemplo; un enfermo de cirrosis al hígado, por alcoholismo, no se curará mediante estas técnicas, por más cerca de Dios que pueda estar, hasta no abandonar su mal hábito de exceso en las bebidas: Para ser claro, mientras el enfermo alcohólico siga aferrándose a su enfermedad, la ayuda divina mediante el poder de las afirmaciones y el pensamiento, rebotarán en su voluntad complacida con el alcohol.

En términos cristianos, mientras su corazón esté atado al pecado de la bebida y no se arrepienta, el perdón de su pecado, en la forma del reestablecimiento de su salud, no le llegará.

Sin embargo, mediante el amor de otro puede ser salvo; si la voluntad del alcohólico está esclavizada a su mal hábito, la afirmación de un tercero que lo ame intensamente puede destruir esta cadena y darle la fuerza para arrepentirse, sin necesidad de medios externos porque mediante la fe de uno, se despertará la fe del otro y mediante esta fe que yacía dormida, podrá ser salvo de su enfermedad.

En términos científicos mientras el enfermo no desista de bombardear su organismo con alcohol, la causa objetiva de su enfermedad y se oponga psicológicamente a su adicción a la bebida, la causa subjetiva de la misma; su opción es muerte y no vida.

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La existencia del cosmos, del todo, elimina la posibilidad de la inexistencia del ser. Y la afirmación de dicha existencia, sólo es posible si conlleva la semilla de la completa eternidad. Uno puede dudar de la propia existencia, de lo que no puede dudar es que uno mismo está experimentando dicha duda y esto en sí es prueba de la propia existencia.

Somos lo que conocemos y pensamos. Dios nos invita a conocerlo como lo inmutable, lo imperecedero y la sustancia de existencia que todo lo compenetra. Mediante tal conocimiento podemos unirnos conscientemente a la conciencia de vida eterna. En oposición a esto se encuentran todos los conocimientos acerca de lo impermanente y transitorio del mundo y el universo. Alcanzada la unidad con la Conciencia Cósmica es posible trascender al cuerpo físico y reabsorberse en la Conciencia de Dios misma. De esta forma se quiebra la cadena de renacimientos que nos ata a las limitaciones de la vida transitoria. Para hacer esto posible el instrumento más adecuado es la meditación profunda, unida al desapego y a la renunciación por los frutos de la acción.

Budjo Maitreya

 

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