Lección Nº 80 – ¿Dónde estoy?

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AFIRMACIÓN DE LA SEMANA

Mantengo las puertas de mi amistad siempre abiertas por igual para los que me odian como para los que me aman.

“Desarrollar constancia en la ecuanimidad mental es la meta del Yoga. Esto se puede obtener mediante la continuada practica de la meditación y diversas formas de concentración de la mente. Estas acciones internas deben ejecutarse sin desear los frutos de las acciones. El Guita aconseja concentrarnos en la acción, porque no es posible evadirnos de ella, y al mismo tiempo mantenernos libres de deseos respecto a sus frutos. Esta forma de desapego perfecto únicamente se logra alcanzar en meditación profunda”.

Yogui Mettàtron

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TODO ESTÁ EN EL PESAMIENTO, LUEGO VIENEN LAS ACCIONES Y LOS HÁBITOS

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barraTu cerebro produce 80 mil pensamientos por día. Esta Fuerza es la esencia de tu Ser y destino, controlarla depende de poder silenciar la mente y reprogramar las impresiones subconscientes.

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META

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(VIENE DE LA LECCIÓN ANTERIOR)

CESACIÓN MENTAL

En la medida que se practique con constancia, el sujeto aprenderá a desconectarse de su cuerpo y a suspender su pensamiento cerebral. Bajo esta nueva situación, puede contemplarse a sí mismo en forma directa, sin ninguna interferencia ni obstáculo y sumergirse en total bienaventuranza. Toda idea, todo deseo, todo pensamiento relativo al mundo físico, queda también atrás, al producirse la desconexión con los órganos externos de sensación y los órganos internos cerebrales. Sólo bajo esta circunstancia el hombre puede experimentar su propia esencia y descubrir si su atención y voluntad son producto de la máquina cerebral o si su sustrato de existencia es independiente y por naturaleza totalmente libre. Más perfecto sea el estado de desconexión, más intenso y profundo será el goce de bienaventuranza. Lo que el espíritu del hombre busca es libertad y, mediante la técnica, esta plena libertad puede ser conquistada y apropiada de por vida.

La constancia en la practica de la técnica no implica religión. Se trata de un hábito a incorporar, no de un culto. Permitirá desarrollar una perspectiva de la vida superior y más libre, menos condicionada por las circunstancias. Incrementará nuestra atención y fuerza de voluntad, dispondremos de mayor energía vital y nuestras respuestas psicológicas se manifestarán menos obstaculizadas. Al lograr un descanso más relajado y profundo que durante el sueño profundo, todo el sistema endocrino e inmune se beneficiarán y fortalecerán, por lo que seremos menos proclives a enfermedades. En todos los órdenes de la vida que deseemos desarrollarnos, mejoraremos nuestro rendimiento y podremos actuar con mayor fluidez. Psicológicamente, nos será más fácil mantener la mente en positivo y no nos desanimáremos fácilmente. Dado que la técnica desarrolla voluntad, paciencia y constancia.

Bajo el punto de vista del método propuesto, la indagación correcta sobre lo que uno mismo es, deja de ser una curiosidad sin beneficio practico, para convertirse en la fuente de nuestro éxito personal y el disfrute de una felicidad permanente.

No se medita para convertirse uno en un monje meditativo, sino para extraer felicidad directa de nuestro propio sustrato de existencia. Ningún objeto contiene esencia de felicidad, es sólo nuestra asociación mental con el objeto deseado, lo que crea la satisfacción psicológica de su posesión. Es un método de felicidad indirecta y parcial. Liberarnos de toda limitación, es el mayor deseo en todo ser humano, por tanto, dar satisfacción diariamente a este deseo, nos proveerá de la mayor intensidad de felicidad posible. Si además podemos repetir la experiencia en forma diaria, nuestra vida será transformada en dichosa.

Existen en nuestra naturaleza varios medios de contactar e interpretar la realidad. Estos son: percepción, inferencia e intuición.

El mecanismo de la percepción permite que un flujo diferenciado de estímulos, procesados previamente por cada órgano externo sensorial, como los ojos, oídos y tacto, llegue hasta el interior del cerebro y sea recepcionado por circuitos neuronales especialmente adaptados a cada tipo o clase de estímulo. El trabajo de las áreas especializadas del cerebro, es convertir estos estímulos en impresiones de la memoria. Luego, mediante procesos que se encuentran actualmente en investigación, el intelecto ordena estas impresiones en forma de información audible o visual y la reconoce, la sitúa en un contexto de tiempo y espacio, que se relaciona con el conjunto de todas las demás impresiones archivadas y reconoce los elementos o categorías previamente establecidos, como perro, casa, árbol. De una forma que todavía no se comprende con exactitud, una función especial del cerebro logra ordenar toda la información que recibe mediante asociaciones de cantidad, cualidad, tamaño y significado. Múltiples procesos actúan en forma simultánea, a una muy alta velocidad, y como resultado podemos percibir el mundo que nos rodea e interactuar con él.

Lo notable es que el cerebro logra reordenar toda la información en el espacio tridimensional y ubicarlo en el tiempo, con una relación de pasado, presente y futuro. En tal sentido, el mundo tridimensional en el que existimos, es un producto del cerebro. Espacio y tiempo existen en tanto y en cuanto existen y son registrados por el cerebro. Lo que sean en sí mismos, afuera del cerebro, no lo sabemos con exactitud. Sí sabemos que el cerebro usa la dimensión del espacio y del tiempo, para reordenar la información fragmentada que recibe, empalmarla, sincronizarla y ajustarla. El mecanismo de percepción, por defecto, permite que tomemos contacto con la idea de espacio y tiempo, lo que desarrolla la capacidad de abstracción. La idea básica de que todos los elementos se encuentran adentro de algo y que a su vez se desplazan en el tiempo, es lo que nos induce a pensar en lo absoluto y en lo eterno, en lo infinito y crea en nuestro interior el impulso de alcanzarlo.

Sin la idea de espacio y tiempo no podríamos reconocer la unidad que existe entre la semilla y el árbol, los veríamos como elementos diferentes, no como extremos de un mismo proceso que acontece en el tiempo y en un espacio determinado. Así, el cerebro crea las coordenadas de tiempo y espacio, el fenómeno del acontecer causal. ¿Por qué? Porque la función principal del cerebro es ordenar. Si el cerebro no pudiera ordenar el estímulo exterior, no podría controlar ni regular su respuesta al mismo y no lograría una interacción equilibrada y dinámica, inteligente, entre la química interna del organismo y el mundo exterior. El crecimiento del orden permite la selección inteligente y mediante ésta la continuidad de procesos vitales. El cerebro quiere continuar, quiere vivir, para lograrlo trabaja creando orden, reordenando la información que recibe, para transformarla en sensiblemente utilizable. O sea, no se trata de un orden cualquiera, sino de uno que permita mantener activa la programación vital: vivir.

Esto significa que la forma en que el cerebro ordena la información responde a una definida programación interna. Si esta es modificada, la percepción variará, porque el cerebro podrá reordenar la información que recibe en otra forma, con otro patrón. Aunque existen contradicciones y dudas, acerca de la realidad de las facultades paranormales, de existir, las mismas obedecen a este principio. De alguna forma, por accidente, genética o actos voluntarios, el sujeto logró alterar el programa de reordenación del cerebro, y así las percepciones resultantes son modificadas, permitiendo la detección de aspectos diferentes de la misma realidad sensorial.

Para los que practican alguna técnica de meditación, en realidad las facultades paranormales o ampliadas, se deben más al desarrollo de la observación y la atención. Más atentamente miramos u observamos un objeto o proceso y mayor información obtendremos de éste, seguido de un mayor control consciente. No es entonces que la meditación desarrolle poderes, lo que permite es que desarrollemos mayor capacidad de atención concentrada, y de esta forma podemos ser más conscientes del fenómeno, percibirlo en forma más clara, precisa y directa.

Existe además de la percepción y el razonamiento o inferencia, un tercer método de conocimiento, el cual es la intuición. Todo ser humano es consciente de su existencia. Esto es algo que fluye innato, sin procesado perceptivo y sin pensamiento alguno. Esta afirmación interna tiene fuente en el “Yo Soy”. En la medida que enfocamos la mente sobre esta constante afirmación de propia identidad, despojándola de su conexión con la mente y el cuerpo, desarrollamos la facultad de la percepción intuitiva.

Algo que no es materia, que es nuestra propia esencia, está observando durante todo el tiempo nuestro acontecer, el mundo que nos rodea y cada uno de nuestros pensamientos. Posee y acumula el más elevado conocimiento acerca de la realidad.

En la medida que podamos focalizar la atención directamente sobre nuestro sustrato de existencia, más conocimiento podremos extraer de esta fuente y más se ampliará nuestra capacidad consciente.

Si se produce la comprensión que la esencia de este sustrato no observa sólo el acontecer de nuestro cuerpo y mente, sino del universo íntegro, podremos acceder a la fuente interna de conocimiento universal.

Mediante el conocimiento progresivo de que el sustrato propio de existencia, es el observador único de la totalidad, de todo lo que hay en el universo, se irá deshaciendo la conexión con la identificación con el cuerpo físico y su mente, y la identidad integral de lo que cada uno es tendrá oportunidad de reflejarse en forma más directa a través del propio cuerpo y mente.

Es decir, el cuerpo y la mente limitados dejarán de ser una manifestación de fragmentación y división con nuestro total ser interno, para convertirse en vehículos de expresión de la conciencia unificada única.

Mientras se mantiene el circuito de conexión nerviosa e identificación con el cuerpo físico y su mente personalizada, nos vemos a nosotros mismos como seres mortales, programados para nacer, crecer, reproducirnos y morir. Confundimos el ser interno con el objeto que usamos para expresarnos.

Cuando la atención se concentra hacia el interior, descubrimos la existencia del sujeto y percibimos intuitivamente que somos algo diferente de la materia, que no estamos condicionados por el espacio y por el tiempo, espontáneamente surge en nuestra conciencia la percepción del propio ser, como sujeto trascendental incondicionado y no afectado por ningún acontecer. Se produce el descubrimiento de una dimensión diferente de realidad, la del sujeto, en el campo propio de nuestro sustrato de existencia.

Ahora, sea como sea este proceso de evolución interna, necesariamente debemos admitir que la conciencia sobre la que se refleja éste propio sustrato de existencia, la afirmación interna del “Yo Soy” es la mente o conciencia cerebral. El efecto que percibimos por el contacto con nuestra realidad última, se produce a nivel de la mente cerebral y no de una mente inmaterial. El resultado de esta conciencia, sólo ha sido posible mediante una larga evolución de la materia que demoró 3.500 millones de años. De existir posibilidad de conciencia fuera del cuerpo, sólo podemos tener conciencia personal de tal potencial, por reflejo sobre nuestra conciencia cerebral. De otro modo la información o conocimiento no llegará, no será recibida por nuestro cerebro en forma consciente. Si existe conciencia de experiencia trascendental, esta solamente es posible porque se imprime sobre el cerebro.

Por tanto, el cerebro tiene la facultad o capacidad de expresar la conciencia o inteligencia del sustrato último de existencia. Lo que en términos religiosos se asocia con la idea de Dios. Sea lo que sea la existencia en sí misma, el cerebro humano posee la peculiar capacidad de registrarla, percibirla e interpretarla. Y de nuevo, la función primaria del cerebro entrará en acción y reordenará la información recibida. Es muy posible que este reprocesamiento de la información recibida desde la fuente de existencia misma, sea la causa física de los denominados milagros. Para explicarlo de otro modo, el cerebro pasa a reordenar hacia fuera la información que recibe directamente desde adentro. Funciona en sentido inverso. En lugar de reordenar la información contenida en los impulsos externos, repite esto mismo pero hacia el exterior, causando así una alteración externa en lugar de una modificación o adaptación interna de interpretación de la data recibida. Apenas estamos explorando la relación de las zonas cerebrales con las distintas funciones físicas y mentales, sabemos poco y nada de la capacidad del cerebro para modificar directamente el entorno. ¿Cómo lo hace?, ¿cuáles son las leyes físicas implicadas?, ¿qué cambios se producen en el cerebro cuando se presentan estos fenómenos? Directamente no lo sabemos. Ciertos sectores de la ciencia niegan directamente los fenómenos paranormales. Pero, la escasa información acumulada durante el pasado Siglo XX, permite admitir una duda razonable respecto a su existencia objetiva.

Algo es seguro sin embargo, el estudio del origen de la materia podrá ampliar nuestra comprensión del cambio que ocurre en el universo y su eventual dominio; pero la respuesta a por qué hay existencia, sólo la podremos encontrar explorando nuestra propia existencia, usando como instrumento al cerebro. En éste viaje, hemos logrado ir lejos utilizando sólo uno de nuestros estados posibles de conciencia, el de vigilia. Y sabemos que durante el trance meditativo, la mente opera en forma diferente y establece conexiones con la realidad capaces de alterar los hechos exteriores, en forma voluntaria. ¿Cómo sucede? Es materia de investigación pura. Teóricamente el cuerpo humano es una máquina, una superavanzada computadora, con el potencial de realizar interacciones inteligentes con el entorno a nivel ilimitado. ¿Cómo funciona y por qué? Son temas que despiertan curiosidad y atención. Si alguna vez, cualquier nación del planeta, reflexionara profundamente sobre esto, llegaría a la conclusión que financiar un programa serio de investigación podría empujar la frontera de las ciencias hacia nuevas regiones.

Seriedad significa voluntad de inversión, en medida similar a lo que significaron los proyectos Manhattan y Apolo. De no concentrarse todos los recursos necesarios, no se lograrán dar pasos sólidos. ¿Por qué es necesario hacer esto? Debido a que mientras no desarrollemos una teoría racional válida para la existencia de conciencia, no podremos dar solución a los últimos problemas planteados por la física. Es decir, no lograremos resolver las ecuaciones finales de integración de campos y como consecuencia, no lograremos dominar totalmente a la materia y a la energía. En definitiva, nuestra tecnología se estancará, llegará a un punto límite. La razón de esto, es que la inteligencia o conciencia, juega un rol sobre la física de la existencia. Se comporta como una quinta fuerza. Al carecer de teoría que la interprete, las ecuaciones que requerimos nunca se completarán. Para expresarlo de otro modo, mientras no igualemos en ecuaciones la física de la conciencia, o alma, nuestro conocimiento de la realidad permanecerá incompleto. No se trata de mística, sino de comprensión de la teoría del conocimiento mismo, que postula la existencia del sujeto y del objeto. Nos falta conocer al sujeto. Establecer la física del sujeto, en tanto y en cuanto, la misma sea teóricamente posible.

Un yogui observa el mundo como producto del fenómeno mental, en el sentido que aún la materia es resultado de voluntad concentrada. Lo que implica la existencia de un ser trascendente. Ser al que no confunde con una interpretación antropomórfica. Comprende que el fenómeno mental íntegro, al que denominamos mundo o universo, no se encuentra aislado ni es diferente en esencia de lo que su propia mente o sentido mental de existencia es. Ve en la diversidad una misma y sola conciencia, experimentando diferentes estados y formas. En tal sentido, observa la realidad material semejante a un sueño y medita en sí mismo como el soñador de tal realidad. Bajo esta peculiar mirada, Dios tampoco es visto por el yogui como un ente separado de su propia esencia. El yogui llama Dios al aspecto más alto y desarrollado de Sí mismo. Y cuando habla o ve a Dios, sabe internamente que está haciendo contacto con una parte de su Yo más real y profundo, del cual apenas está separado por el mundo irreal de sus propias creencias, heredadas, creadas e inventadas.

Aunque un aspecto de Dios pueda materializarse ante su percepción cerebral consciente, por fuerza de su fe, el yogui ve esto como una parte más del fenómeno mental interno íntegro. No ve separación. Incluso, respecto al bien y al mal, los observa como partes de sí mismo que deben ser reabsorbidas e integradas; desequilibrios sobre su visión interna de Sí mismo, temporalmente afectada por el pensamiento dual. Cuando el yogui logra elevarse por encima de todas las fuerzas de repulsión y las integra en su propio ser, su voluntad se convierte en soberana sobre el acontecer.

Esta es la actitud que el practicante debe poseer al cumplir con la rutina de la técnica, de modo de no caer en las trampas de la falsa religión y la adoración a un ser externo a sí mismo y supuestamente superior. Sea lo que sea que Dios es, el yogui no se aparta del concepto que no puede ser diferente de su propia esencia. Y bajo esta lógica, contactar y conocer a Dios, es contactar y conocerse a Sí Mismo. Pero, también sabe que conocerse a Sí Mismo sin admitir el concepto de existencia de Dios, es reconocerse sólo a nivel del cuerpo y la mente cerebral, mientras que reconocerse a través del conocimiento directo de Dios, es alcanzar el nivel más alto de su propia existencia, de lo que cada uno en Sí Mismo Es.

O sea, el concepto de Dios, es el instrumento que usa el yogui para deshacerse de la limitación como ser de existencia individual y limitada. Un comando psicológico, para producir una transformación sobre su capacidad de percepción. Un ajuste para un nivel de realidad más alto. Dios, es la palabra que utilizamos para la intuición de la existencia de una unidad fundamental en todo lo que existe y de que toda conciencia individual proviene de una fuente única universal, con la cual siempre cada parte se mantiene interconectada y hace que todo pueda funcionar en conjunto, como elementos de un gigantesco engranaje. Algo, Dios, mantiene unido y ordenado todo, haciendo posible que tal todo exista y pueda ser cognoscible. La Fuerza que hace que todo exista, Eso es Dios, dentro de nuestra comprensión, y el contacto con la Fuerza es la forma interna, personal y directa de desarrollar Conciencia de Dios. Conocer la Fuerza, es conocer la parte oculta de nosotros mismos, que participa del universo en forma colectiva.

Para el científico las leyes naturales inconscientes son el equivalente del concepto Dios. Pero el yogui no estudia el objeto sino al sujeto, por eso a esta misma unidad fundamental la llama Dios y mantiene una relación emocional con ella. La conectividad principal entre la fuerza de Dios y la mente humana, opera mediante el amor y la atención impersonal, como vía secundaria esta última. La razón de esto es que el amor, como acción de la psicología humana, es el estado más permeable a la unión y fusión de las conciencias. Mediante el amor experimentable, se puede inducir la reintegración de las conciencias individuales y aparentemente separadas, en una conciencia única, reabsorbida sobre su propia fuente de existencia. De esta forma simple, la Gestalt inconsciente, que entre todos los seres formamos, despierta en conciencia y podemos hacer uso de nuestra voluntad sobre ella, siempre desde el foco de atención centrado en la fuente única de existencia.

¿Cómo saber si estos supuestos son verdaderos? Sólo experimentando y poniéndolos a prueba en nosotros mismos, podremos obtener resultados y evaluarlos. Para esto existe una metodología probada a seguir, mediante la psicología y técnicas psicofísicas del Yoga. Otra orientación de base experimentable, es decir científica, no poseemos.

En Oriente, la devoción religiosa sirvió al objetivo de financiar a personas que dedicaron sus vidas a estas practicas y experimentos. Hoy día, en Occidente, no podemos por nuestro patrón de vida, repetir esto. Se requiere una financiación por parte del Estado o multinacionales. ¿Para qué? Para que un grupo altamente entrenado de hombres y mujeres jóvenes, continúen los experimentos iniciados por los antiguos rishis y yoguis de la India y otros países. Personas seleccionadas a nivel mundial, con capacidades telepáticas latentes o desarrolladas en algún grado, que puedan dedicar no menos de 8 horas diarias a la practica de estas técnicas psicofísicas y al trance meditativo, combinado con artes marciales, estudios científicos avanzados y entrenamientos de supervivencia extrema. Un trabajo que debe ser acompañado por la comunidad científica, para la investigación de los resultados obtenidos y la transformación de este conocimiento en tecnología digital mental superior. Estos parámetros integran el Programa Zeus, que se describe más detalladamente en el libro Psicotrónica Digital Avanzada 1. Zeus implica la exploración del espacio interior, la mente y su conexión con el cerebro humano: la última frontera.

En nuestra psicología distinguimos entre lo sagrado y lo profano. Relacionamos lo sagrado con todo aquello que nos recuerda a Dios, lo que usted es en Sí Mismo y por Sí Mismo. Los templos, las ceremonias, los cánticos devocionales, los objetos de culto y distintos tipos de amuletos y talismanes, nos recuerdan nuestro vínculo interno con la esencia de nuestro propio ser profundo. Como dijimos, no hay diferencia entre el alma humana y Dios; así todas estas acciones nos permiten transformar nuestra psicología y hacer contacto con lo más íntimo de nuestra existencia, lo más real. Nuestro sentimiento de lo que es sagrado, pasa por esta reacción psicológica vinculada con nuestras creencias o mundo espiritual interno referencial. No es importante la forma, ni las palabras, sino la operación que se produce en nuestra dinámica psicológica. Lo sagrado, nos permite olvidarnos de las limitaciones del cuerpo físico, recordar que no somos objeto alguno, que somos el observador de todo el acontecer. Y, casualmente, lo profano o mundano, está estrechamente vinculado a todo lo que nos recuerda y ata a las sensaciones físicas corporales. Veamos como esta regla se cumple por dentro de todo pensamiento y sentimiento religioso, así sea la persona cristiana, musulmana, budista, judía o hinduista.

Mediante la meditación, podemos superar estos convencionalismos o sistemas externos para interrumpir la identificación con el cuerpo físico, sin necesidad de inventar un dios separado, aislado y diferente de lo que usted mismo es. Esto estimula la psicología de que el destino, depende de las acciones que realizamos, de nuestra voluntad, por encima de todo y todas las cosas. Esa es la diferencia, la importante diferencia en el camino hacia el conocimiento correcto de lo que usted es, lo que uno mismo es, en la búsqueda de la respuesta a ¿Quién soy?

Resumiendo las ideas principales contenidas en este ensayo, el ser humano experimenta dolor y sufrimiento por causa de la ignorancia de la fuente de su verdadero ser. Confunde al ser con el cuerpo físico y a la mente resultante asociada con éste. El problema de esta incorrecta visión, es que el cuerpo es siempre el objeto y no puede ser nunca el sujeto en sí mismo. Este defecto de visión se ve amplificado por la cultura científica de Occidente, donde la idea de que todo procede de la materia, incluyendo al sujeto, es dominante. Todas las teorías occidentales científicas respecto a la esencia y estructura del “yo” lo definen en base a cualidades de objetos y condiciones del objeto, en tanto cuerpo físico y mente psicológica asociada con éste. De esta forma los seres humanos se ven compelidos a ver a los otros de esta misma forma, como objetos y no como sujetos. Y así caen en diferentes formas y niveles de degradación, sin darse plena cuenta de lo que les está sucediendo. Pero, la mente es plástica y tanto admite la identificación más grosera con el cuerpo físico, como la interrupción más completa de esta misma identificación.

Al concentrarse la mente sobre sí misma, se convierte en real y posible observar al mismo observador, conocer directamente al sujeto, lo que usted es. Para esto, existen técnicas psicofísicas precisas, al alcance y comprensión de todos. El deseo es el nexo que fortalece la identificación con el cuerpo físico y el dolor o insatisfacción, es lo que conduce al deseo de libertad de las limitaciones físicas de la percepción sensorial. En algún momento, crece el deseo de felicidad permanente, y se inicia la búsqueda de éste ideal. Al final, internamente se percibe que suprimir la reacción de la mente es la respuesta y que existe un proceso mediante el cual es posible sumergir diariamente la conciencia en bienaventuranza o felicidad concentrada, libre y pura. En éste nuevo camino, lenta y progresivamente, se va reaprendiendo que el sustrato de realidad no es materia objetiva, sino que es mente o pensamiento concentrado, por lo que la esencia de todo es equivalente a sueño o en términos modernos, juegos de programación pura.

Hoy mantenemos una viva curiosidad acerca de cómo puedan ser otras formas de vida inteligente extraterrestres. Podemos guardar una relativa seguridad, respecto a la similitud de funcionamiento de sus mentes y por tanto, sus psicologías. El circuito binario neuronal dolor-placer, parece ser un principio de funcionamiento universal, el cual implica memoria, registro de impresiones latentes y operaciones automáticas subconscientes. La hipótesis es entonces, que otras formas de vida extraterrestres podrán poseer una forma completamente diferente, incluso basarse en una química desconocida, pero los circuitos nerviosos necesariamente funcionarán en forma similar y permitirán por tanto, el desarrollo de experiencias y conceptos abstractos semejantes. Podrán tener más o menos facultades psíquicas con bajo o alto grado de desarrollo; pero en todos los casos, sólo podrán superar el condicionamiento del pensamiento dual, o circuito binario de dolor-placer, mediante un esfuerzo concentrado de la atención y la propia voluntad. En ese punto, compartiríamos defectos y ventajas semejantes. Básicamente, la esencia mental, mantendría una semejanza universal en todo el cosmos, como los genes del ser humano con la estructura del ADN de la primera ameba sobre la Tierra.

Usted al igual que todo extraterrestre inteligente, habitante de cualquier galaxia evolucionada de nuestro extenso cosmos, en la misma medida que deja de experimentarse a sí mismo como un cuerpo u objeto físico, aumenta su percepción de su existencia espiritual y la amplitud de la misma. El sustrato de lo que cada uno es, es la fuente de la que surge el cosmos completo, incluyéndolo a usted. Si usted puede suprimir la identificación con el cuerpo, automáticamente podrá percibirse como Sujeto Único de todo lo que existe, lo que para la interpretación religiosa significa ser Uno con Dios.

Nuestros problemas y perturbaciones de identidad, tienen raíz en la ignorancia de lo que uno mismo es, como sujeto en sí mismo. Uno es el veedor, no lo visto. Uno es el observador, no lo observado. Uno es el conocedor, no el conocimiento ni lo conocido. No poder recuperar la experiencia directa de lo que uno mismo es, es la fuente de todas las enfermedades espirituales, mentales y físicas. Porque el solo contacto directo, físico, con lo que uno mismo es, regulariza y armoniza todas las dimensiones de nuestro ser inmediatamente.

Dese cuenta, usted es habitante de dos mundos o dimensiones del ser. En uno es usted un individuo, una persona limitada y condicionada. En el otro usted es lo Absoluto, y porque usted existe, todo existe. Usted es la causa de todo el acontecer. Y esto puede ser experimentado y realizado mediante la meditación. Diferentes personas, pertenecientes a diferentes culturas y diferentes épocas, lo han podido comprobar. Si usted no hace el esfuerzo, usted se lo pierde… Así de simple. ¿Garantías? Ninguna, salvo una, lo que usted es en esencia, no deja de ser, no puede dejar nunca de ser, por lo que usted no necesita llegar a ser, sólo comprender y ver lo que siempre es. Es posible que usted no se plantee estos temas, igualmente la contradicción de la condición humana subsiste en usted, entre lo que usted cree ser y lo que usted en realidad es. Y se preguntará, por qué si usted es todo, no puede controlarlo todo según su voluntad individual. El problema está precisamente ahí, mientras permanezca atado e identificado con un cuerpo físico, su voluntad es continuidad de una individualidad limitada y condicionada, en respuesta a la idea o creencia de que usted es algo diferente de la totalidad. Mientras usted no desarrolle conciencia de lo que usted es en esencia, no puede ejercer voluntad y dominio sobre lo que usted es en realidad, pero que ignora. Así de simple.

¿Existe premio? En la medida que deshaga la creencia de que usted es un cuerpo físico, será más y más libre de todas las limitaciones que le llegan junto con su identificación dependiente de un cuerpo. La perturbación constante se detendrá y será reemplazada por bienaventuranza, la que podrá voluntariamente gozar en forma permanente. Las religiones le prometen un paraíso en la otra vida, el conocimiento de lo que usted es, le abre la puerta ahora, al disfrute de su propia paz plena. Usted elija.

Los profesionales de la fe, los que dicen conocer a Dios ¿pueden mostrarle a usted a Dios? Renuncie a las creencias externas, explore lo que usted en sí mismo es, experimente, comprenda y realice que en esencia, Dios no es diferente ni está separado de lo que usted en esencia también es. Dios es usted mismo, ahora quién y qué es usted, ¡averígüelo!

Todas las religiones que alimentan en usted la creencia de que su ser individual es diferente del Ser Supremo, de la Totalidad, son caminos de idolatría y apostasía. Mantenerlo a usted prisionero de la ignorancia de lo que usted mismo es, en su pura esencia, es el verdadero mal que hay sobre la Tierra. Conocer lo que usted es, es un proceso natural, nada hay de místico, nada hay de extraño, nada hay de incomprensible. El negocio de la fe, es hacerle pensar y creer que las piedras artificiales que otros inventaron, son reales. Usted no debe adorar nada, porque todo el acontecer tiene fuente solamente en lo que usted en esencia es. Lo único que usted realmente necesita, es conocer lo que usted es, contactarse con la fuente de su propio ser y sumergirse en ella. Sin esto, nada de lo que usted haga o le suceda, tiene sentido y con esto, todo lo siguiente, será sólo un efecto transitorio.

¿Existen síntomas sobre la evolución en el conocimiento de lo que uno mismo es? Dependiendo de las circunstancias, cuanto más identificados nos encontramos con el cuerpo físico, más inclinados nos encontramos al egoísmo, al odio y a diferentes tipos y clases de violencias, como la discriminación y los abusos verbales. En cambio, cuanto más nos acercamos a nuestra verdadera identidad espiritual como el Sujeto, u Observador silencioso y consciente del universo, más nos cargamos internamente de compasión y amor, menos fuerte es el egoísmo y más cercanos sentimos a todos los seres vivos de nuestro corazón. La individualidad actúa como una fuerza de repulsión, mientras que la universalidad o unión con la totalidad, se comporta como fuerza de atracción. Desde luego, siempre están los hipócritas que se comportan como actores, teatralizando estos síntomas para ocultar ante otros y ante sí mismos, sus verdaderas intenciones. Por esto, la sinceridad es una de las virtudes cardinales para conocer lo que usted es. De otro modo, aceptará engañarse a sí mismo.

¿Por qué desapegarse del cuerpo es tan difícil? Porque la conciencia de cuerpo es lo conocido, mientras que la existencia de conciencia sin cuerpo es lo desconocido. Y tememos a lo desconocido. Para conocer lo que usted es, debe aprender a superar el temor a perder lo que usted cree ser. El conocimiento de lo que usted es, no es solamente una experiencia espontánea, sino que el control emocional se encuentra naturalmente implicado. Para poder avanzar, usted debe meditar profunda y constantemente en que sólo usted es la causa de todo su acontecer y así adquirir control. En la medida de su progreso, al lograr hacer esto, todo temor se desvanecerá. Luego, con la desaparición del temor, permanecer sobre lo que usted es y renunciar a todo lo que usted no es, le resultará natural y más sencillo.

Todo aquello que transforme su mente en dependiente, todo lo que debilite su atención y concentración, todo lo que disperse su conciencia, son hábitos y circunstancias, que usted debe aprender a evitar como si fueran veneno. Más usted permita que los factores externos debiliten su voluntad, más su mente y conciencia dependerán de la identificación con un cuerpo físico, y más atado y atrapado se encontrará al fenómeno de la dualidad. Recuerde, para que la identificación con lo transitorio se prolongue y se intensifique, el circuito neuronal binario de placer-dolor, debe mantenerse activo y en constante reciclaje de sí mismo, mediante la producción de impresiones mentales latentes en el subconsciente o mente automática. Mayor sea el poder de su mente automática sobre usted y más usted se encontrará compelido a una vida de autómata. El factor que asume el control y toma las decisiones, es el circuito neuronal binario, mediante las impresiones acumuladas, no usted. Aunque usted no lo crea, mientras esto suceda, lo que en esencia usted es, se mantiene en estado de animación suspendida, su voluntad totalmente consciente, se encuentra interrumpida. Meditar es la técnica que desconecta al circuito y le permite a usted reintegrarse a su estado natural de conciencia pura.

¿Qué lo separa a usted de una flor? Usted puede contemplar una flor y sentir una extraña unidad con ella. ¿De dónde proviene éste sentimiento? Al hacer contacto con la naturaleza, nos sentimos parte de ella, una corriente de simpatía se apodera de nuestro interior. Por momentos, pareciera que se desdibujara la diferencia entre lo que uno es y otro ser u objeto, es. De alguna forma, experimentamos que todo proviene de una misma fuente y se encuentra conectado con esta fuente, de una forma que escapa a nuestra simple comprensión intelectual. Pero, físicamente es cierto, todo lo que existe se encuentra envuelto por un mismo y solo espacio, el cual parece condensarse y arremolinarse en determinados puntos y adquirir diversidad de formas. Pero lo que siempre vemos y sentimos, no es más que el mismo espacio densamente diferenciado y relativamente referenciado. Y nuestro mismo cuerpo no es más que un transitorio remolino de forma, por dentro de un solo espacio sin forma. Estamos hechos y somos producto de la misma sustancia de todas las cosas y por eso, está todo interconectado y no hay una diferencia real de esencia, más que la deseemos ver por nuestra peculiar creencia para interpretar lo visto. Si dijéramos que el espacio es nuestro Ser, nada nos impide que podamos pensar y sentir con la forma de una flor, un ave o una nube. Todos los seres y objetos, no serían más que aspectos transitorios de nuestra existencia, reflejos pensantes de la inteligencia y la conciencia. Esto sólo lo podemos investigar si antes logramos deshacer la identificación con el cuerpo físico y retornar al propio ser incondicionado, a lo que usted en sí mismo es.

Muchos hay que niegan esta posibilidad, en realidad afirman que no son capaces de superar sus propias limitaciones y creen que sólo hay la identidad con el cuerpo físico y nada más. Viven en la contradicción de negarse a sí mismos como sujetos. Para consolarse, llaman a esto de realidad científica y así dan razón a su completa irracionalidad.

Una vieja leyenda cuenta que, el buda Gautama, una vez se encontró con un avanzado yogui a orillas de un río. El buda le preguntó “¿cuánto tiempo hace que realizas tus disciplinas?”. Y el yogui le respondió “más de 20 años”. A esto el buda le replicó “¿y qué has aprendido?”. El yogui no habló y simplemente caminó por encima del agua, atravesando el río y luego de llegar a la orilla contraria, volvió sobre sus pasos, para enfrentar la mirada del buda. Nuevamente, el sabio le dijo “¿invertiste 20 años de tu vida para hacer eso, cuando podrías simplemente pagar al barquero para atravesar el río?”. La conclusión está referida a la practicidad de los resultados en lo que hacemos. Pero una visión moderna sobre el mismo fenómeno, preguntaría cuáles son los mecanismos neurobiológicos implicados y por qué las leyes físicas parecen romperse, para permitir al yogui caminar sobre las aguas. Si estas respuestas pueden ser halladas, luego será posible trasladar este conocimiento a nueva tecnología y transformar la levitación en algo de uso corriente. La sabiduría como todas las cosas, también cambia su enfoque y perspectiva con el paso del tiempo… La idea de que lo subjetivo se encuentra encerrado dentro de un capullo impenetrable para la experimentación objetiva, es eso, una idea. Para que cualquier cosa experimentada mediante la conciencia o pensamiento, pueda ser objetivada, se trata de una cuestión de medios adecuados, nada más.

La cuestión no es si alguien puede multiplicar panes y peces; si realmente puede, es porque se puede y entonces la cuestión es ¿por qué se puede? ¿Cuál es la física implicada en eso que se puede, aunque sea totalmente inusual? Es el paso que nos falta dar, para obtener las respuestas completas. Si alguien lo pudo hacer, esto significa que es posible duplicar la materia. Y si no lo sabemos hacer, es porque nuestras teorías respecto a la materia en alguna parte son incompletas, un edificio de supuestos falsos. Bajo este punto de vista, averiguar quién usted es, no es religión, es ciencia y tecnología. La posibilidad de reproducción controlada del fenómeno, un número indefinido de veces, como consecuencia de comprender su causa. Esta es la diferencia, con el mundo de duda que prevalece en toda religión. Todo religioso carece de certezas y modelos teóricos verificables, sus creencias se encuentran dominados por la duda. Si dice que no duda, hay dos posibilidades, o es fanático extremo o miente. Lo único que realmente posee un religioso, es un sistema de referencias psicológicas de estructura moral, cuyas verdades pueden ser comprobadas porque contienen un sustrato social y se encuentran vinculadas a las fuerzas circunstanciales históricas variables, sobre un patrón de conducta humana relativamente estable o fijo, mientras no tenga lugar una mutación cultural y / o genética apreciable.

El axioma “Dios existe” es razón de adoración para el punto de vista religioso, y debería servir de punto de partida de investigación seria, para el discurso científico. Esto todavía no ha tenido lugar, porque quienes antes lo intentaron, imaginaron a Dios como una esencia de existencia separada, diferente y exterior de la mente humana. No exploraron la fuente objetiva de la Conciencia de Dios: al ser humano mismo. En términos objetivos, si el supuesto de que somos hijos de Dios, es verdadero, contenemos internamente toda la información necesaria, porque el hijo es al padre, como el padre es al hijo. Falta que podamos identificarla y así verla. Es decir, la información ya la poseemos, lo que no sabemos es cómo decodificarla. El Todo, del cual el universo o cosmos, es una parte, es el Padre, que se transformó en lo que usted cree ser, o sea una identidad creada a partir del contacto y sensación con un cuerpo físico, un ser individual aislado. Usted, el hijo, contiene necesariamente la información del Padre. Las fuerzas que interactuaron para hacer posible que usted surgiera a la existencia, siguen operando y se mantienen potencialmente conscientes en usted. De modo que usted posee la capacidad de revertir el proceso y volver a la conciencia de lo que usted era, antes de surgir como existencia individual. La tecnología para realizar esta experiencia, es la denominada Ciencia del Sujeto.

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Estar libre de los deseos por los frutos de las acciones, es lo que se denomina acción desinteresada. Este desapego, cuando se lo perfecciona, permite que el sujeto se encuentre siempre libre de los efectos o resultados de sus acciones. Los que buscan el fruto de sus acciones, como dice el Guita, se encuentran firmemente adheridos a la cadena de causa y efecto.

En este mundo, un hombre dotado de esa actitud de desapego escapa al fruto de las acciones, sean buenas o malas. Por lo tanto, adhiere al Yoga. Yoga es la habilidad en la acción.

Para comprender esta enseñanza hay que acudir a los Yoga Sutras de Patánjali y reflexionar acerca de la teoría de los samskaras o impresiones mentales subyacentes. Toda acción mental y su reacción se graban en el subconsciente en forma de modificaciones. Estos samskaras conforman un depósito que determina el carácter y el destino de la persona. El desapego destruye las reacciones de las fluctuaciones mentales en origen y de esta forma el sujeto se va liberando de la cadena de causa y efecto que existe en su propio interno mental. Cuando se logra esto, la acción es pura. Pero la perfección del desapego no se obtiene si no es mediante la intensa practica de la meditación profunda. El simple intelecto o la simple concentración son insuficientes.

Yogui Mettàtron

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