Lección Nº 95 – Asthanga Yoga

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AFIRMACIÓN DE LA SEMANA

En lugar de prolongar temores, sufrimientos y fracasos en mi mente y actos, ahora mismo concentro todo el poder de mi voluntad en confianza, alegría y éxitos.

 

“¿Cómo se elimina la inquietud de la mente? Los contactos externos —los contactos con objetos distintos de ella misma— hacen que la mente esté inquieta. La pérdida del interés en el no-sí mismo , es el primer paso. Entonces siguen los hábitos de introspección y concentración. Se caracterizan por el control de los sentidos externos, de las facultades internas, etc.,que terminan en samadhi (la mente no distraída). Un examen de la naturaleza efímera de los fenómenos externos conduce a la aislación.. De ahí que la indagación sea el primer paso y el más importante que hay que dar. Cuando la indagación continúa automáticamente, resulta en un desdén por la riqueza, la fama, la comodidad, el placer, etc. El pensamiento «yo» deviene más claro para la inspección. La fuente de «yo» es el Corazón —la meta final. Sin embargo, si el aspirante no es adecuado temperamentalmente para el método analítico introspectivo, debe desarrollar la devoción a un ideal —puede ser Dios, el Gurú, la humanidad en general, las leyes éticas, o incluso la idea de belleza. Cuando uno de éstos toma posesión del individuo, los demás apegos se debilitan, es decir, se desarrolla el desapasionamiento. Simultáneamente, crece el apego por el ideal, y, finalmente éste asume el control. Así es como la concentración crece simultánea e imperceptiblemente —con o sin visiones y ayudas directas. En ausencia de indagación y devoción, puede intentarse el sedativo pranayama natural (la regulación del soplo vital). Si la vida corre peligro, todo el interés se centra en ese único punto, la salvación de la vida. Si se regula el soplo vital, la mente no puede permitirse (ni se permite) saltar a sus cosas —los objetos externos. Así pues, mientras se regula el soplo, hay reposo para la mente. Los demás intereses se pierden cuando toda la atención se vuelca sobre el soplo o su regulación. Las pasiones se acompañan con una respiración irregular, mientras que la calma y la felicidad se acompañan con una respiración lenta y regular. De hecho, el paroxismo del gozo es tan penoso como el dolor, y ambos se acompañan de respiraciones irregulares. La paz real es felicidad. Los placeres no constituyen la felicidad. La mente mejora con la práctica y deviene más fina, lo mismo que el filo de la navaja se afila con el amolador. Entonces, la mente está mejor capacitada para resolver problemas internos o externos. Si un aspirante es inadecuado temperamentalmente para los dos primeros métodos, y circunstancialmente (en razón de la edad) tampoco es adecuado para el tercer método, debe intentar hacer buenas acciones; por ejemplo, algún servicio social. Sus instintos más nobles devienen más patentes, y obtiene un goce impersonal. Su sí mismo más pequeño es menos exigente, y tiene una posibilidad de expandir su lado bueno. Así, el hombre deviene debidamente equipado para uno de los tres caminos señalados. Su intuición también puede desarrollarse directamente con este método simple”.

Sri Nisargadatta Maharaj

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imagen3PERCIBIR A DIOS ES FRUTO DE LA DEVOCIÓN Y EL DIARIO ENTRENAMIENTO

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barraTu cerebro produce 80 mil pensamientos por día. Esta Fuerza es la esencia de tu Ser y destino, controlarla depende de poder silenciar la mente y reprogramar las impresiones subconscientes.

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ASTHANGA YOGA

Es el yoga óctuple. Fue enseñado por el sabio Patañjali, quien escribió los Yoga Sutras. Asta significa “ocho” y anga significa “parte”. Muchas prácticas comunes en la actualidad se le relacionan.

El Ashtanga o Yoga de 8 pasos consiste en:

Yama

  1. respetar la vida,
  1. no violencia,
  1. no matar,
  1. no ira,
  1. veracidad,
  1. no hurtar,
  1. continencia sexual,
  1. evitar toda dependencia y adicción.

De nada nos sirve practicar a la perfección las técnicas si no respetamos los preceptos principales de no violencia y no matar. Esta autodisciplina moral es la base del desarrollo espiritual y no las técnicas.     Es lo que despertará compasión hacia todos los seres en nuestro corazón y nos acercará a Dios.

El respeto hacia todas las formas de vida es la esencia de nuestro crecimiento interno, de nuestra expansión constante en amor.

La práctica de estos preceptos es constante, se trata de un entrenamiento de por vida de la mente. No matar en intención ni en pensamiento, significa un elevado desarrollo espiritual, al igual que la contención y al final la eliminación de toda ira interior.

Si no respetamos la vida, en todas sus formas, no podemos abrir nuestro corazón al Señor, porque la Creación y todos los seres le pertenecen.

La no violencia es fundamental, si nos agreden y respondemos de la misma forma, acrecentamos el círculo de la violencia sobre el mundo. Podemos aprender a defendernos en forma no violenta y obtener la victoria sin apelar a la agresión.

Decir la verdad es un hábito que debemos forjar en nuestro interior, cuando nos acostumbramos a decir la verdad en todo, nos convertimos en respetables ante los demás y somos creíbles ante nosotros mismos.

Por más necesitados que estemos, debemos evitar caer en la delincuencia. Nunca debemos hurtar. Los bienes ajenos deben ser sagrados para nosotros.

Caer en los excesos sexuales conduce a la debilidad mental y física, por esta causa, debemos evitarlos.

Debemos procurar ser maestros de nosotros mismos y no buscar un iluminado que nos resuelva nuestra vida, cuando en realidad nadie puede hacerlo más que uno mismo. También debemos evitar caer en cualquier tipo de adicción, desde las comidas, el alcohol a las drogas. En todo busquemos el sano equilibrio.

Las reglas de Yama son las que nos permiten llevar una vida espiritual. Sin ellas nos encontramos a oscuras y desamparados. Figuran al principio de la práctica del Raya Yoga, pero en realidad son el alfa y el omega de la disciplina.

Niyama

1)      contentamiento,

2)     austeridad,

3)     mantener sanos cuerpo y mente,

4)     practicar orden y limpieza,

5)     organizar las rutinas,

6)     estudio y adquisición de nuevos conocimientos.

7)     explorar el propio yo.

Asanas

Posturas de Yoga, el ejercicio del cuerpo físico.

Pranayama

La bioenergía es la fuerza vital que hay en nuestro cuerpo y que fluye en nuestro entorno inmediato. Mediante la respiración rítmica podemos aumentar esta carga de energía y aprender a acumularla y dirigirla. La respiración rítmica consiste en llenar, retener y vaciar, contando mentalmente para establecer una secuencia. Cuando se comienza un ciclo con 12 segundos es uno inferior, con 24 segundos, mediano y con 36 segundos superior. Dice el Yoga tradicional que en el ciclo inferior hay transpiración del cuerpo, en el mediano temblor del cuerpo y en el superior levitación con una gran sensación de dicha.

Pratyahara

Re-unir “hacia adentro”. Evitar las distracciones con las demandas del mundo. Cultivar el interior transformando pensamientos negativos en positivos, reprogramar la mente.
En esta etapa surgen los sueños intuitivos, la telepatía y la clarividencia.

Dharana

Fijar la mente en un solo punto, como por ejemplo en el centro de la cabeza o en el corazón, es lo que se llama dhárana en Yoga. Cuando por la concentración sólo queda un único pensamiento o percepción esto es llamado de dhyana o meditación. Y cuando no hay objeto ni base, cuando la mente se ha transformado en una sola ola sin forma alguna, esto es llamado de samadhi. En el tal estado sólo queda el significado, libre de toda otra percepción.

Dhyana

Meditación para aquietar la mente y librarla de pensamientos.

Se utilizan diferentes formas, una de ellas, el mantra o repetición de un sonido.

Samadhi

Absorción, unión, se funden el meditador con el objeto, ya no hay conciencia. El Ser individual se disuelve en la  Conciencia Cósmica.

Este último paso corresponde a la iluminación, se adquiere sabiduría y se manifiesta la unión cuerpo, mente y espíritu, el Yoga en sí mismo.

Tanto el estado inconsciente como el supraconsciente carecen de sensación nerviosa, pero en el primero no hay conocimiento mientras que en el segundo sí, un conocimiento que va más allá del círculo limitado de la razón, pero que es coherente con la misma, no la contradice sino que la amplía en alto grado. Muchos científicos se han tropezado con el estado supraconsciente por casualidad y en esos momentos han podido resolver ecuaciones y fórmulas que antes los evadían en el estado consciente. Generalmente esto se les presentó durante la transición del sueño y en forma de sueños lúcidos, que luego pudieron recordar.

Es necesario aprender a retener la mente para que no vaya hacia el exterior, para esto es muy útil practicar con constancia la concentración en  el entrecejo, dado que permite la mirada interior, es decir la autoobservación de sí mismo momento a momento. También hay que aprender a dominar los órganos de los sentidos y dar vuelta la mente hacia la percepción interna. Practicar la fijación de la mente en una sola idea, hasta comprenderla completamente. Y pensar en forma constante sobre la propia naturaleza como unida inseparablemente con el Ser Supremo.

Existe la mente, la voluntad, el ego o yo, el intelecto y la sustancia mental. Mediante continuada práctica se aprende a calmar la inquietud de la sustancia mental y entonces se refleja el Ser sobre ella. Es entonces que tiene lugar la iluminación, por dentro de la mente. El ser no cambia nunca, es la mente la que cambia y se torna más opaca o más transparente al propio Sí mismo eterno.

La mente no es el cuerpo pero está formada por materia en estado altamente sutil. La mente puede actuar en forma independiente del cuerpo y cuanto más sea posible hacer esto, más lograremos aprender que el cuerpo no es nuestro amo, sino un traje que usamos para andar y experimentar sobre el mundo y nada más.

Experimentamos al cuerpo y lo confundimos con nuestro ser real. Pero el cuerpo es mortal, lo contrario de lo inmutable. Sólo en meditación profunda podemos experimentar directamente al Ser incausado que cada uno es.

YAMA Y NIYAMA

La persona común es incapaz de aislarse de forma absoluta de su entorno. Los Yoga Sutras recomiendan una línea de conducta a desarrollar ante distintas actitudes de los demás que puedan presentarse y afectar al yogui.

La mente se pacifica produciendo amistad, compasión, alegría y ecuanimidad hacia situaciones de felicidad, desgracia, mérito y demérito, respectivamente (YS.I.33)

El Yoga proporciona una línea general de conducta ante los demás y ante uno mismo; toda moralidad existe para el yogui en función de la liberación, que es el único bien absoluto. Los Yamas y Niyamas conforman la guía ética del Yoga.

YAMAS, SUS PRINCIPIOS UNIVERSALES

  1. AHIMSA: Amabilidad, no violencia, compasión por uno mismo y por los demás. Ser consciente de cómo nos tratamos a nosotros mismos, a los otros y al entorno. Hay que relacionarse con todo y en todos los sentidos con extremo cuidado. Nos dañamos a nosotros mismos cuando tratamos sin respeto a los demás seres vivos y al medio ambiente.

No causar daño (ahimsa) es la actitud fundamental. Aunque su estimación sea muy subjetiva, esta actitud debe tomarse en sentido amplio, ya que con su práctica el yogui tiende hacia la armonía y la serenidad emocional. Realmente, no es posible actuar sin ocasionar absolutamente daño alguno; la recomendación consiste en optar siempre por la acción menos dañina para los demás. Actuando así, poco a poco se extenderá dicha actitud hacia el entorno.

Cuando la abstención de ocasionar daño se establece en el yogui con firmeza, se abandona toda hostilidad en su presencia (YS.II.35)

  1. SATYA: Verdad de pensamiento, palabra y comunicación. Formular palabras antes de decirlas. Hay que decir la verdad cuando y sólo cuando es buena para los demás. Comunicarse con sinceridad (satya) es otra condición fundamental para relacionarse con los demás; implica valor y dominio de sí para armonizar los actos que se ejecutan con las palabras pronunciadas; sin embargo, al estar sometida a la actitud anterior, la palabra que se profiera nunca debe suponer un perjuicio para otro. Hay que decir la verdad cuando y solo cuando es buena para los demás. Una vez arraigada, esta actitud también se extiende al entorno.

Cuando la abstención de mentir se establece en el yogui con firmeza, las acciones y sus frutos están en conexión (YS.II.36)

  1. ASTEYA: No robar, no tomar lo que se sabe que no es nuestro. El robo es el resultado de creer que nos falta algo, lo cual es contrario a la ley universal de la abundancia. Primero, hay que rechazar el deseo de apropiarse de lo que no es nuestro; más adelante, hay que trabajar para cambiar la creencia interior que conduce a tal deseo.

La honradez (asteya) supone el control del deseo por lo material. Tiene que ver con el respeto a los otros, con la humildad personal y con la confianza que paralelamente desarrollan los demás ante una persona honrada.

Cuando la abstención de robar se establece en el yogui con firmeza, surge ante él toda clase de riquezas (YS.II.37)

  1. BRAHMACARYA: Moderación sexual, conservación de la energía, abstinencia, celibato. Evitar los excesos sexuales, que suponen la forma más rápida de agotar las fuerzas vitales y desviar al yogui de su camino. No se niega la sexualidad, pero no hay que ser gobernado por ella. El Yoga permite liberarse del apego a la sexualidad sin negar sus virtudes.

Brahmacarya, el control sensual, supone perseverancia en el camino hacia la verdad; es la constancia en la práctica del camino elegido ante las dificultades externas que puedan presentarse.

Tradicionalmente se ha llegado a identificar con la castidad puesto que, de acuerdo con su etimología, la palabra hace referencia a la adopción de la forma de vida de Brahma, es decir del monje hindú errante, el cual mantenía generalmente voto de castidad. Sin embargo, debe tomarse en un sentido más amplio (como todas estas recomendaciones de conducta) y adaptarse al entorno social y temporal del practicante. En este sentido, implica el control de los placeres sensuales de todo tipo, para que éstos no dominen al yogui y lo aparten de su práctica.

Esta actitud desarrolla la energía necesaria para avanzar en la práctica.

Cuando la abstención de placer sensual se establece en el yogui con firmeza, se adquiere gran vitalidad (YS.II.38)

  1. APARIGRAHA: Confianza en uno mismo, no atesorar, no acaparar, no codiciar, generosidad en espíritu y acción. Aceptar estrictamente lo que se necesita y rechazar el resto. No gastar energía deseando lo que otros poseen (envidia). Autorresponsabilidad (entender que creamos nuestra vida a cada momento), actuar para progresar y conectar con el sentimiento interno de totalidad, son requisitos indispensables para el desarrollo de aparigraha.

Aparigraha es un complemento de asteya que acentúa la pobreza voluntaria; significa “recibir exactamente lo que es justo” a fin de no crear obligaciones ni ataduras. Supone firmeza en poseer lo justo y necesario. Esta actitud de no acumulación aparta al yogui del deseo material logrando que todos los esfuerzos se encaminen hacia el objetivo final.

Cuando el yogui se establece con firmeza en la abstención de riquezas surge en él todo el conocimiento sobre “el cómo y el por qué” de la existencia (YS.II.39)

NIYAMAS, PRECEPTOS INDIVIDUALES

Las observancias son: limpieza, contentamiento, ascetism0o, estudio de sí mismo y devoción al Ser Supremo (YS.II.32)

  1. SAUCA: Limpieza, pureza, cuidado del propio cuerpo y de lo que le rodea. Nuestro entorno refleja e influye en nuestro interior. Hay que acentuar la limpieza y el orden en todo lo que nos rodea. Cuanto más consideremos nuestro entorno como un templo, más nos acercaremos a lo Divino.

La limpieza o purificación en sentido amplio, sauca, es una actitud personal básica que permite apreciar la imperfección personal y social a fin de alentar el trabajo hacia su eliminación.

La limpieza conduce al deseo de protección del propio cuerpo evitando el contacto negativo con cualquier otro (YS.II.40)

La limpieza produce además, purificación mental, alegría, atención, dominio de los sentidos y capacidad para la autoobservación (YS.II.41)

2.SAMTOSA: Contentamiento, voluntad de aceptar lo que se presenta, lo cual conduce hacia la gratitud. La gratitud y la satisfacción conectan con el sentido de samtosa.

Samtosa es algo más que un simple conformismo pues no es una actitud pasiva sino una actitud de aceptación del “aquí y ahora” para impedir la fuga evasiva hacia el pasado añorado o hacia el futuro ideal de un sueño.

El contentamiento, samtosa, sirve para desarrollar la ecuanimidad y la humildad, adoptando una actitud totalmente altruista, de desapego ante lo material, todo lo cual llega a proporcionar gran satisfacción.

A través del contentamiento se obtiene felicidad insuperable (YS.II.42)

  1. TAPAS: Disciplina, ardor en las propias aspiraciones, fuego, uso del poder de elección para superar tamas, la inercia, y desarrollar un fuerte sentido de plenitud. “No permanezcas demasiado tiempo en una situación agradable”.

Tapas es ascetismo, autodisciplina, fuerza de voluntad, devoción austera hacia la práctica. Significa practicar manteniendo la serenidad ante los opuestos; para ello es preciso desarrollar una gran fuerza de voluntad basada en el interés y la autodisciplina. Correctamente practicado no supone sufrimiento, sino un fuerte sentido de plenitud.

A través del ascetismo, mediante la destrucción de las impurezas, surge la perfección del cuerpo y los sentidos (YS.II.43)

  1. SVADHYAYA: Estudio de sí mismo, estudio de textos. Dedicar cierto tiempo cada día para reflexionar y aprender de nuestras acciones. Leer obras inspiradoras que pueda asimilar nuestra conciencia.

La autoinvestigación metafísica, svadhyaya, se fundamenta, en general, en buscar el máximo acercamiento a la comprensión de la realidad utilizando la reflexión y el estudio. Profundizando en el estudio de sí mismo se avanza hacia la conciencia de la propia ignorancia fundamental.

A partir del estudio de sí mismo surge la conexión con la deidad personal (YS.II.44)

  1. ISVARAPRANIDHANA: Renuncia a los frutos de nuestras acciones, sumisión a lo Absoluto. No es la acción lo que cuenta, sino la intención que se esconde detrás. Hay que encontrar la forma de hacer que las acciones surjan del amor auténtico y ofrecerlas a lo Divino. Esto conduce a la liberación ante el apego y las ilusiones de éxito y fracaso.

La sumisión a la Absoluto, el desprendimiento, isvarapranidhana, supone el abandono de todos los frutos de la acción en favor del Sí Mismo Especial (Isvara, Dios, Totalidad, Ello, lo Absoluto, etc.) a que se hace referencia en los Yoga Sutras; con esta recomendación se persigue actuar correctamente, con el fin de cumplir con el propio deber, por el deber mismo.

A través de la devoción al Ser Supremo, se logra plenamente la interiorización completa (YS.II.45)

     El yogui aprende a manipular altas energías en su cerebro y sistema nervioso. El elemento regulador y protector para sostener su mente sana y en equilibrio es el sistema de su psicología desarrollado en base al principio de no violencia, desapego, celibato, estudio de sí mismo y devoción a Dios. Yama y Niyama son el cable a tierra para evitar que el adepto caiga en estados alterados de la conciencia o enloquezca al amplificarse sus percepciones. Promueven una fisiología antiestrés estable que permite un eficaz autocontrol emocional. Son el primer y el segundo paso del Ashtanga Yoga. Si no los practica no obtendrá grandes resultados con las técnicas de concentración y meditación.

 

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El «yo» desecha la ilusión de «yo», y sin embargo permanece como «yo». Tal es la paradoja de la Realización del Sí mismo. El realizado no ve ninguna contradicción en ello. Tome el caso de bhakti (devoción) —yo me acerco a Isvara (Dios) y le imploro que me absorba en Él. Entonces, lleno de fe y por la concentración, me entrego. ¿Qué queda después? En lugar del «yo» original, la perfecta entrega de sí mismo deja un residuo de Dios en el que se pierde el «yo». Ésta es la forma más alta de devoción (parabhakti), prapatti, entrega,o la cima de vairagya (renunciación). Usted abandona esto y aquello de «mis» posesiones. Si, en lugar de ello, usted abandona el «yo» y lo «mío», entonces abandona todo de un golpe. La semilla misma de la posesión se pierde. Así, el mal se destruye en el brote o se aplasta en el germen mismo. Para hacer esto, el desapasionamiento (vairagya) debe ser muy fuerte. El anhelo de hacerlo debe ser igual al de un hombre al que se mantiene bajo el agua y que trata de salir a la superficie para salvar su vida.

Sri Nisargadatta Maharaj

 

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