Lección Nº 174 – Meditación profunda

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AFIRMACIÓN DE LA SEMANA

Al despertar reviso mis metas-sueños con todo detalle, procurando acelerar sus concreciones presentes y convierto en actividad mis intuiciones.

“Mientras el cuerpo está aquí, usted es esta consciencia; pero una vez que el cuerpo y la consciencia parten, usted es ese estado original sobre el que ha venido todo esto como un estado pasajero. Su estado original es inmutable y permanente.

La dificultad viene debido a que todos ustedes están buscando Eso, olvidando que Eso es lo que ustedes son. Usted, como el sujeto, se está buscando a usted como un objeto. Usted es lo que está buscando.

En el momento en que hay una pose, hay miedo. Alguien que ha asumido la pose de un buscador estará obligado a seguir las prácticas tradicionales de un buscador, y también las limitaciones.

¿Cuál es el propósito de todo lo que estoy diciendo? Es un ataque directo a la identificación con el cuerpo-mente. Mientras esa identificación esté aquí, mis ataques directos continuarán.

Una vez que la desidentificación con el cuerpo-mente tiene lugar, el Brahman vendrá con las manos juntas a sus pies.”

SRI NISARGADATTA MAHARAJ

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A PARTIR DE LAS 2 HORAS DE MEDITACIÓN LOA MENTE SUPERA EL SUBCONSCIENTE

neuroyoga-1asana017

barraTu cerebro produce 80 mil pensamientos por día. Esta Fuerza es la esencia de tu Ser y destino, controlarla depende de poder silenciar la mente y reprogramar las impresiones subconscientes.

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CÓMO MEDITAR PROFUNDAMENTE

La meditación puede ser extrañamente frustrante. ¿Por qué una práctica que se supone debería calmar y estabilizar tus nervios y aliviar el estrés te llena de confusión? ¿Sobre qué debe meditarse? Practicando con buenas técnicas para sentarte y la mentalidad adecuada, puedes dejar de preocuparte por “hacerlo bien” y comenzar a meditar profundamente.

Parte 1 de 4: Encuentra un espacio tranquilo

1

Elige un espacio tranquilo en casa. Elegir una habitación con puerta, lejos de áreas con niños o tráfico es lo mejor.

2

Encuentra una silla de respaldar recto o un cojín para piso. El asiento ideal no es lo suficientemente cómodo para dormirte, pero sí lo suficiente para permanecer sentado de 20 a 30 minutos.

3

Ilumina el espacio con luz natural suave. La iluminación tenue puede ayudarte a relajar la mente, así que considera las velas o lámparas en lugar de la luz fluorescente.

4

Establece un horario para meditar que te permita desconectarte de otras actividades. Considera hacerlo temprano por la mañana o en la noche, cuando los niños estén dormidos y el teléfono no vaya a sonar.

Parte 2 de 4: Practica la meditación

1

Siéntate en el cojín o la silla. Encuentra una posición cómoda en la que puedas quedarte sin moverte durante 20 o más minutos.

Estira tu espalda antes de comenzar si has estado sentado todo el día. Girar sentado desde la cintura a la derecha y a la izquierda o hacer las poses de yoga del gato o del niño puede liberar tensión para facilitar tu concentración mientras meditas.

Relaja los hombros. Levántalos hacia las orejas a medida que inhalas y luego relájalos. Mantén la espalda muy recta. Coloca las manos en tu regazo. La meditación Zazen sugiere que coloques la mano izquierda sobre la mano derecha, con las palmas hacia arriba, y que coloques el pulgar izquierdo sobre el pulgar derecho, como si sostuvieras un huevo. Esto crea un círculo, que hace referencia a la infinidad y a la inconsciencia, permitiendo que tu lado no dominante tome el control.

2

Cierra los ojos o concéntralos en una pared vacía. Algunos personas que practican la meditación encuentran difícil meditar con los ojos abiertos, mientras que otros sufren para hacer con los ojos cerrados porque la somnolencia les da muchos problemas.

Considera concentrarte activamente en “nada”. Mira no a la pared vacía, sino a través de la pared. Pestañea solo cuando sea necesario.

3

Concéntrate en tu respiración. La mayoría de meditación no es más complicada que sentarse tranquilamente y respirar, cuando le agarras el truco. Sin embargo, dentro de esta simplicidad hay una complejidad sin límites. Comienza a contar hacia abajo desde 10. Puedes concentrarte en contar para hacer que tu mente comience a calmarse. Si tienes más tiempo y esta práctica te parece útil, considera contar desde 50 o 100.

Inhala profundamente durante 8 segundos, mantén la respiración de 2 a 4 segundos y exhala durante 8 segundos. Repite este patrón de respiración durante 2 minutos.

Siente cómo la respiración ingresa a tu cuerpo y sale de él. Imagina que el oxígeno llena tu cuerpo y viaja por tu sangre. Siente cómo el oxígeno invade cada parte de tu cuerpo y continúa concentrado en tu respiración.

Parte 3 de 4: Mantén la concentración

1

Vigila tus pensamientos. Una de las cosas más difíciles de la meditación al comenzar es saber qué hacer. Estás ahí sentado, respirando… ¿ahora qué? En algún punto, a medida que practicas, notarás que los pensamientos vienen y van. Quizás estés concentrado en recoger a los niños, en qué harás para la cena o en el estrés laboral del día. En lugar de identificarte con estos pensamientos y permitir que habiten en ti, imagina que son peces nadando en un estanque. Míralos moverse a través de tu mente y salir de ella.

Practicar esto te distancia de tu ego, es decir, te aleja del “yo” que piensa. Deja que tus pensamientos fluyan por tu mente, manteniendo la concentración en tu respiración, observándolos y dejándolos ir.

2

No luches. La conciencia puede sentirse más como una energía que un pensamiento y es muy difícil de describir o experimentar. Es por ello que la meditación se describe como una práctica, y por lo que el zazen se traduce esencialmente como “solo sentarse”. ¿Qué hacen los maestros de la meditación y los monjes zen? Solo se sientan.

Reconoce cuando te hundes en tus pensamientos sobre los alrededores o sobre tu vida, pero no intentes llevar de regreso tu mente a una versión preconcebida de “consciencia” que quizás tengas. Al comenzar a meditar, sucederá constantemente y puede ser bastante frustrante.

3

Ten cuidado de no voltear la cámara. En una escena de humor clásica, dos hombres están perdidos en el desierto. Comienzan a arrastrarse a medida que los buitres comienzan a rodearlos. Desesperados por agua, uno de ellos mira directo a la cámara y dice “¡Espera un minuto!”. En este punto, la cámara se gira para revelar un equipo cinematográfico completo con un almuerzo servido para todos. Los hombres comen y, luego de poco tiempo, todo el equipo termina merodeando por el desierto, desesperado por agua, hasta que uno de ellos dice “¡Espera!” y se repite todo el proceso.

Nuestras mentes pueden funcionar así. A medida que observas tus pensamientos, quizás pienses “¡Pero espera! ¿Quién está observando los pensamientos?”. Esto puede ser una lucha frustrante con tu mente, común cuando no haces otra cosa que “sentarte”. Esto también debes observarlo suceder y dejarlo pasar.

4

Acéptate. Al desconectarte de tus pensamientos a medida que los observas, al permitir que tu mente fluya, al permitir que tu aliento simplemente suceda, permites que tu verdadera naturaleza exista sin controlarla. Te desconectas de tu ego y aprendes a aceptar tu verdadera naturaleza y a amarte a ti mismo.

Parte 4 de 4: Termina la meditación

1

Regresa a tu cuerpo físico. Retoma la consciencia de las partes de tu cuerpo que tocan el suelo o la silla.

2

Procura pasar dos minutos apreciando el tiempo, el silencio y la paz. Un proceso de pensamiento positivo puede mejorar tu humor por el resto del día.

3

Establece un tiempo de meditación diario. Cíñete a él. El proceso será más sencillo a medida que lo realizas.

Cosas que necesitarás

Espacio tranquilo

Silla o cojín para suelo

Camillas

Luz

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CÓMO MEDITAR PARA PODER DORMIR

3 métodos:Usa meditación guiada para dormirUsa relajación muscular progresiva para dormirUsa la meditación consciente para dormir

Todos sabemos que dormir lo suficiente es extremadamente importante para nuestra salud tanto mental como física, pero, a veces, ¡quedarse dormido puede ser todo un reto! La meditación es una manera excelente de darle a tu cuerpo esas Z que necesita. Hay muchos estilos distintos de meditación que ayudan a promover el sueño y hay estudios que demuestran que son bastante efectivos.[1] Este artículo te enseñará algunas técnicas de meditación cuya efectividad para ayudar a conciliar el sueño se ha demostrado. ¡Prueba con una o con todas y encuentra el método que mejor funcione contigo!

Método 1 de 3: Usa meditación guiada para dormir

1

Comprende la meditación guiada. En la meditación guiada, escuchas una pista de audio de una persona leyendo instrucciones de meditación para ti y las sigues con el pensamiento. Es una forma introductoria a la meditación excelente para aquellos que nunca lo han hecho antes y no saben dónde comenzar.

2

Encuentra una pista de meditación guiada para dormir. Hay muchas herramientas de meditación guiada gratuitas para dormir disponibles en Internet como archivos de audio descargables, podcasts y vídeos de YouTube. También puedes comprar CD de meditación en cualquier librería grande o en línea.

Busca un archivo o un CD de meditación guiada que tenga buenas reseñas o que venga de una fuente confiable como MIT Medical, que proporciona varios archivos de audio descargables diseñados para ayudarte a dormir.

Si descargas un archivo gratuito, es buena idea escucharlo una vez antes de irte a la cama para asegurarte de que esté intacto y de que no incluya sorpresas ocultas, como publicidad al final.

3

Prepara tu equipo de audio. Prepárate para dormir y configura el dispositivo que reproducirá la meditación guiada al lado de tu cama. Ajusta el volumen de antemano.

Asegúrate de configurar el modo “No molestar” o “Dormir” del dispositivo o los ajustes de ahorro de energía para que el dispositivo se apague solo luego de terminar la reproducción.

No es recomendable usar auriculares para una meditación guiada, pues lo ideal es dormirse antes de que acabe la pista y seguramente no quieras enredarte en los cordones durante la noche.

4

Prepárate y reproduce la grabación. Ponte tus pijamas, oscurece la habitación y ponte cómodo en la cama antes de comenzar a reproducir. Luego, relájate y escucha ¡y prepárate para una noche de buen descanso! Si no te duermes luego de la primera reproducción, respira profundamente unas cuantas veces y comienza de nuevo.

Método 2 de 3: Usa relajación muscular progresiva para dormir

1

Comprende la relajación muscular progresiva. La relajación muscular progresiva es una técnica de meditación en la que tensas y relajas sistemáticamente grupos musculares del cuerpo para centrar tu atención en ellos y entrar a un estado de relajación total.[3] La relajación progresiva se puede usar de día y de noche, pero es especialmente útil para promover el sueño por la noche. Realizar un ejercicio de relajación progresiva completo debe tomar de 10 a 15 minutos.

2

Ponte cómodo. Ponte pijama y prepárate para irte a la cama. Oscurece la habitación, échate y acomoda las almohadas y sábanas hasta que estés cómodo por completo.

3

Cierra los ojos y comienza a relajarte. Respira profundamente unas cuantas veces y calma tu mente. Comienza a concentrarte en tu cuerpo y di que está bien relajarse.

4

Tensa y relaja los músculos. Comienza en la parte superior de la cabeza y trabaja hacia abajo según el orden descrito.[5] Tensa los músculos justo lo suficiente para sentir tensión, pero sin llegar a sentir dolor. Luego de cinco segundos de tensión, relaja los músculos, pasa al siguiente grupo muscular y repite el proceso.

Frente. Frunce el ceño o eleva las cejas como si estuvieras sorprendido y relaja.

Ojos y oídos. Cierra tus ojos con fuerza y luego relaja.

Boca, mejilla y mandíbula. Abre muy bien la boca, como si bostezaras o haz una mueca con la boca muy abierta y relaja.

Manos. Haz puño, libera y relaja.

Muñecas y antebrazo. Sostén las manos arriba como si empujaras una pared invisible y ténsate. Luego, relaja.

Parte superior de los brazos. Flexiona los bíceps y luego relaja.

Hombros. Levanta los hombros hacia las orejas como si te encogieras y relaja.

Espalda. Arquea la espalda delicadamente y relaja.

Estómago. Tensa los músculos del estómago como si absorbieras y relaja.

Caderas y glúteos. Tensa los glúteos y relaja.

Muslos. Tensa los músculos de los muslos por encima de las rodillas y relaja.

Tobillos y pies. Tensa los pies, elevando los dedos tanto como puedas, y relaja.

Dedos del pie. Cierra los dedos de los pies tanto como puedas y relaja.

5

Regresa a los músculos que continúen tensos. Repite el proceso de tensado y relajación 3 o 4 veces en cualquier músculo que aún se sienta tenso o duro.

6

Disfruta la sensación de relajación y déjate caer en los brazos de Morfeo. Si aún te sientes tenso o no estás bien dormido, repite el proceso una vez más, comenzando en la parte superior de la cabeza y trabajando hacia abajo progresivamente hasta llegar a los dedos del pie.

Método 3 de 3: Usa la meditación consciente para dormir

1

Comprende la meditación consciente. Durante este tipo de meditación, prestarás atención centrada e intencionalmente a la manera en que te sientes, para relajar la mente y el cuerpo.[6] Es importante no juzgar ni analizar los pensamientos que se presentan en tu cabeza al realizar la meditación consciente, sino solo notarlos y dejarlos pasar. Tu tu concentración debe estar en las sensaciones físicas que experimentas en el momento, mientras yaces en la cama.

2

Acuéstate y ponte cómodo. Prepárate para la cama, oscurece la habitación y prepárate para dormir.

3

Respira. Comienza la meditación respirando profundamente cinco veces, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Centra tu atención en la sensación al respirar, en cómo tu pecho se expande y tus pulmones se llenan de aire. A medida que exhalas, imagínate exhalando los eventos y pensamiento del día junto con el aire.

4

Evalúa tus sentimientos. Tómate un momento para reflexionar sobre cómo se sienten tu mente y tu cuerpo. Tómate el tiempo para realizar este paso y no te preocupes por el flujo de pensamientos que puede suceder. Solo tómate algunos minutos para observarlos y dejar que pasen.

No es momento de intentar resolver problemas. Si te sientes preocupado por algo, solo observa tu preocupación y sigue adelante. Puedes intentar pensar en soluciones al problema el día siguiente, cuando estés bien descansado y fresco.

5

Centra tu atención en tu cuerpo físico. Comienza concentrándote en los puntos de contacto entre tu cuerpo y la cama. ¿Tu peso está distribuido de manera uniforme? Piensa en cómo tu cabeza descansa contra la almohada y en cómo las sábanas yacen sobre tus pies. Escucha los sonidos que puedas oír, incluyendo tu propia respiración. Observa la temperatura de la habitación y la manera en que el aire circula por tu rostro.

6

Piensa en cómo se siente tu cuerpo. ¿Se siente ligero o pesado? ¿Experimentas tensión o dolor? Escanea mentalmente tu cuerpo de cabeza a pies, pensando en las áreas de tensión y tensando y relajándolas intencionalmente, como harías en un ejercicio de relajación muscular progresiva. Repite el proceso de escaneo varias veces si es necesario para relajar los músculos tensos.

7

Concéntrate nuevamente en tu respiración. Presta atención al ritmo con el que inhalas y exhalas. Concéntrate en las sensaciones físicas de respirar y en los sonidos que produce tu respiración. Si tu mente comienza a divagar, regresa tu atención a la elevación y la caída de tu pecho.

8

Revisa los eventos del día de manera estructurada. Tómate unos minutos para recordar y revivir la forma en que se desarrolló el día, desde que te levantaste por la mañana hasta el momento. Muévete rápidamente por el día, observando y recolectando las conversaciones y lo que hiciste, pero no analices ni pienses demasiado.

9

Regresa tu atención al cuerpo. Una vez que la revisión del día alcance el presente, el momento en que yaces sobre la cama, regresa a las sensaciones de tu cuerpo y tu respiración.

10

Apaga tu cuerpo. Comienza con los dedos del pie izquierdo. Piensa en cada parte del cuerpo por un momento y dale permiso de “apagarse” o “irse a dormir”. Viaja desde los dedos del pie, a través de la pierna, hasta la cintura y repite con la otra pierna. Luego, continúa el reconocimiento en tu torso y en cada brazo, comenzando con un dedo y hacia arriba hasta alcanzar hombros y cuello. Termina con la garganta, la cara y la cabeza.

11

Disfruta la sensación de relajación y permítete caer en los brazos de Morfeo. Con el cuerpo en reposo, tu mente lo seguirá rápidamente. Deja que tus pensamientos merodeen a su gusto, sabiendo que despertarás refrescado y relajado.

Muchas personas se quedan dormidas mucho antes del último paso. Si no te sucedió, no te preocupes. Solo recuerda que tu cuerpo quiere dormir tanto como tú y que pasará en algún momento. Solo relájate y procura no forzarlo.

Consejos

Al usar la meditación para dormirte, es importante no concentrarte en dormirte como meta principal, sino en el proceso de meditación. Por lo general, el sueño vendrá después, pero preocuparte de dormir te distraerá del proceso y puede mantener despierto por más tiempo a fin de cuentas.

Si solo meditar no funciona, considera adaptar tu entorno de sueño. Una habitación oscura, fresca y silenciosa es ideal para dormir. Si la luz fuerte del cargador de tu celular te mantiene despierto, considera cubrirlo con un trozo de cinta.

Si tu meditación se interrumpe por un entorno ruidoso, considera descargar un archivo de audio de ruido blanco para reproducir al lado de tu cama.

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CÓMO SALIR DE LA DEPRESIÓN CON LA MEDITACIÓN

Las personas que sufren ocasionalmente de episodios de depresión leve a moderada pueden beneficiarse con la meditación. Las técnicas de meditación se enfocan en prácticas que relajan el cuerpo y la mente. Esta relajación puede levantar el estado de ánimo y brindar alivio.

Método 1 de 2: Técnicas generales de meditación

1

Entra a un estado de meditación antes de que tu estado de ánimo decaiga severamente. Muchos pacientes con depresión experimentan “altas y bajas” a lo largo del día.

Dependiendo de la severidad de tu depresión, podrías o no experimentar ataques de desesperanza que son tan fuertes que no puedes funcionar normalmente ni controlar tus emociones. Tratar de meditar en estas condiciones puede ser riesgoso, especialmente si nunca antes has meditado con éxito.

Mejor espera hasta levantar tu estado de ánimo lo suficiente como para que te enfrentes a actividades normales, ya que tu mente y cuerpo estarán más receptivos en este estado.

2

Encuentra un lugar silencioso. Siéntate en tu habitación con las cortinas cerradas y con un letrero en la puerta que diga “No molestar”. Usa tapones si fuera necesario. Será más difícil que te enfoques en las técnicas de meditación si intentas hacerlo con distracciones como estrés al ruido. En cuanto a las personas que sufren de depresión, un intento fallido de calmarse con la meditación en medio de una situación agitada, puede provocar más daño que bien.

Si el silencio lo encuentras perturbador, puedes poner música instrumental suave y relajante como fondo. La música también puede ayudarte a filtrar el ruido de fondo si vives en una casa ocupada y no puedes encontrar un lugar completamente silencioso.

3

Ponte cómodo. La meditación tradicional generalmente supone sentarse sobre un cojín, un tatami o una cama cómoda con tus piernas cruzadas. Sin embargo, si esta postura es incómoda para ti por alguna razón, puedes cambiar las cosas. Recuéstate, relájate en una tina, o siéntate en una silla cómoda.

Aparte de encontrar una posición cómoda, también debes usar ropa cómoda.

Si tu depresión empeora por un trastorno de ansiedad, quizás no puedas sentirte tranquilo estando quieto. En este caso, puedes intentar hacer alguna actividad física ligera como caminar, siempre y cuando la actividad te haga sentir más tranquilo.

4

Relaja tu respiración.[1] Enfócate en usar el músculo del diafragma ubicado en el abdomen superior, para hacer que entre y salga más oxígeno de los pulmones. Haciendo eso también desacelerarás tu respiración y ayudarás a que tus hombros, cuello y pecho se relajen más.

5

Cierra los ojos. Asumiendo que estás sentado y quieto durante la meditación, cerrar los ojos es una de las maneras más simples de bloquear el mundo a tu alrededor. Puedes mantener tus ojos abiertos si te sientes más cómodo así, pero te llevará tiempo aprender a confiar y a dejarte llevar manteniendo tus ojos cerrados, para que mejores tu técnica de meditación y tu habilidad para enfocar tu mente.

6

Dedícale tiempo a la meditación. Lo peor que puedes hacer es precipitar las cosas. Como mínimo, debes dejar de 15 a 20 minutos cada día para practicar técnicas de meditación. Cuando recién estás empezando, probablemente separes unos minutos adicionales hasta que te acostumbres a la práctica.

Método 2 de 2: Formas específicas de meditación

1

Empieza por alguna forma de meditación por concentración. Durante la meditación por concentración, debes enfocarte en una solo experiencia, tal como un mantra o un sonido. [2] Generalmente, para los principiantes, esta técnica es más fácil de lograr que la meditación de atención plena, en la cual debes estar consciente de todo tu ser sin permitirle a la mente que de vueltas ni que juzgue. Aquellos que sufren de depresión estarán más propensos a juzgar sus experiencias generales más que cualquier otra persona, de manera que para practicar la meditación de atención plena se debe esperar primero a dominar la meditación por concentración.

2

Prueba la meditación guiada. Piensa en un lugar que te relaja, tal como un lago o un bosque. Los paisajes naturales suelen ser más efectivos que las escenas llenas de gente, especialmente para las personas que sufren de ansiedad o depresión. Enfócate en completar la escena en tu mente.

Comienza por imaginar el escenario inmediato antes de completarlo con detalles a la distancia. Por ejemplo, si estás en un bosque, enfócate en la imagen de los árboles. Una vez que la imagen está clara, “mira” en la distancia de tu bosque imaginario para encontrar otros detalles como montañas a lo lejos o pequeños riachuelos.

Extiende la experiencia a tus otros sentidos. Una vez que la parte visual esté en su lugar, enfócate en los olores, el tacto y los sonidos asociados con el paisaje. Por ejemplo, podrías imaginar cómo suena el viento empujando los árboles de un bosque, o el sonido de un arroyo a la distancia. Podrías imaginarte sintiendo el olor de las flores alrededor o sintiendo el césped frío en tus pies.

3

Haz meditación con mantras. En la meditación con mantras repites silenciosamente una palabra, frase o sonido suave. El ejemplo estereotípico de una meditación con mantras es el uso de la afirmación “om”, pero también puedes usar una palabra como “calma” o “paz”. Repite la palabra en tu mente, enfocándote en ella hasta que todos los otros pensamientos distractores disminuyan. Esta práctica te permite liberar a tu mente de los pensamientos negativos, dándole una oportunidad de sanar y de recargarse.

Si eres una persona religiosa, también puedes entonar una oración. Enfocarte en las palabras de la oración puede mantener a tu mente alejada de los pensamientos negativos, y acceder a tu espiritualidad puede llenar tu consciencia de esperanza.

4

Da una caminata meditativa. Aunque no sea lo convencional, una caminata meditativa es la forma perfecta de meditación para las personas que sufren de depresión junto con ansiedad o nerviosismo crónico. Da una caminata, de preferencia en un lugar silencioso. No te enfoques en la dirección que vas a tomar. En lugar de eso, enfócate solo en el movimiento de tus piernas, pies, brazos y respiración. Puedes combinar este tipo de meditación con la meditación con mantras, repitiendo una palabra suave mientras caminas, o puedes intentar enfocarte en los olores, la vista y los sonidos físicos que experimentas en tu caminata, sin analizarlos.

5

Prueba la meditación de atención plena. Luego de que domines tipos de meditación más estructuradas, la meditación de atención plena puede ser de gran ayuda. Algunos científicos incluso creen que la meditación de atención plena mejora la eficiencia estructural del cerebro, y de este modo corrigen los desbalances y levantan tu estado de ánimo. Para practicar la meditación de atención plena, siéntate quieto y enfócate en expandir tu consciencia. En lugar de tener en mente un pensamiento específico, enfócate en la experiencia de la meditación en sí.

Empieza por enfocarte en tu respiración. Esta es la parte más fácil de la experiencia en la cual enfocarte.

Transporta tu sensibilización hacia el resto de tu cuerpo. Comienza por tus pies, pensando gradualmente en cada parte de tu cuerpo y examinándolo para ver si hay dolor o incomodidad. Si notas que alguna parte de tu cuerpo está tensa, enfócate en relajar los músculos en esa zona antes de seguir examinando las otras partes.

Intenta aceptar tus emociones sin juzgarlas. Para los pacientes con depresión, esto puede ser extremadamente difícil y extremadamente útil. Acepta el hecho de que te sientes deprimido. No pienses en por qué te sientes así o si sentirte así es lo correcto. Simplemente identifica la emoción, acéptala y libérala.

Consejos

Aparte de la depresión, la meditación se puede usar para tratar adicciones, ansiedad crónica, presión sanguínea alta, dolores y sofocos.

Si te es difícil meditar solo, puedes buscar varias guías meditativas para que te ayuden. Por ejemplo, hay varios CD disponibles que te pueden guiar con una práctica de meditación guiada.

Si tan solo la meditación no es suficiente para salir de la depresión, quizás tengas que consultarle a tu doctor sobre tomar algún tipo de medicación. Los pacientes que están en contra de los pastillas antidepresivas podrían considerar averiguar sobre una variedad de remedios naturales, tal como la hierba de San Juan.

Si te deprimes estando solo, entonces es un buen momento para usar música para meditación. Alternativamente, puedes decidir tomar un suplemento de hierbas natural.

Advertencias

Mantén a tu médico informado. Aunque la meditación no tenga efectos adversos, probablemente no sea el tratamiento adecuado para ti. Los pacientes con depresión severa deberían conversar con sus médicos sobre usar una combinación de tratamientos, y los pacientes que reciben otros tratamientos, tales como medicamentos o terapia, no deben dejar estos tratamientos luego de empezar con la meditación.

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CÓMO PRACTICAR LA MEDITACIÓN EN LA COMPASIÓN

Esta meditación popular llamada comúnmente “Karuna”, en los círculos budistas habla de cómo abrir el corazón y la mente para ser más compasivos con nosotros mismos y con los demás. La compasión es también una de las “cuatro moradas celestiales “, las cuales consisten en 4 principales emociones que vale la pena fomentar: amor benevolente, compasión, alegría altruista y ecuanimidad.

La compasión es una habilidad difícil de desarrollar, mucho más que “el amor benevolente”. Algunas emociones podrían confundirse con la compasión, pero causan más daño que bien. Esta habilidad nos proporciona beneficios muy valiosos para gran parte de la vida, incluyendo la capacidad para conectarnos con otros y con nosotros mismos. Pero lo más importante es que nos enseña a considerar si nuestras ideas y acciones son prudentes. Cuando nos damos cuenta que nuestras acciones tienen consecuencias para nosotros y para los demás, la compasión nos impulsa a ser más sabios.

Pasos

1

Construye buenas bases, antes de querer conseguir mejores resultados. Primero tienes que cambiar con buena voluntad, y después podrás volcar tu mente hacia otras personas.

Lo ideal es comenzar primero con el “amor benevolente” antes de practicar la compasión.

La compasión puede tardar tiempo en desarrollarse.

La compasión puede tardar tiempo en desarrollarse. Piensa en el siguiente ejemplo como una analogía. Es como tratar de encender una vela mientras hay una tormenta,entonces necesitas proteger la flama para que no se apague, y protegerla hasta que pueda mantenerse por sí misma. La flama de la vela es la compasión, y para los principiantes es muy débil hasta que es lo suficientemente fuerte para sostenerse de forma natural.

Lo más importante en esta meditación es la sinceridad. El problema es que si el practicante no es sincero en su compasión, se vuelve superficial y difícil de expresar, pero eso también se convierte fácilmente en una falsa compasión. Para los principiantes, se recomienda que al principio solo se concentren en cosas con las cuales puedan ser sinceros, hasta que la compasión vaya creciendo sin límites. El nivel de verdadera compasión que tienes contigo mismo, es proporcional con la verdadera compasión que puedes dirigir a otra persona.

La verdadera compasión es más espontánea, pero con más frecuencia independiente, ya que puede existir sin ninguna emoción o una idea de apoyo, aparte de sí misma y de la empatía. Significa atender aquellas tareas difíciles que normalmente nos gustaría evitar, y la compasión más difícil consiste en aceptar los hechos de la vida y de nuestras propias limitaciones.

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2

Busca un lugar tranquilo y silencioso para meditar. La compasión puedes practicarla en cualquier postura: recostado, sentado, de pie y hasta caminando, aunque sentado es la opción más recomendada. Hazlo de la forma que mejor funcione para ti, ya sea sentado en una silla o en un cojín.

Date un poco de tiempo para saber si tu cuerpo y mente están relajados. Si no es así, relaja tu cuerpo y cualquier tensión que puedas estar sintiendo.

3

Concentra tu mente hacia aquellos que has visto sufrir, o sabes que han pasado por alguna desgracia. Para esta etapa no importa quiénes son ellos. Por los que sientas más empatía son los que vendrán primero a tu mente. Puede ser cualquier situación: un día difícil que hayan tenido en el trabajo o en la escuela, un accidente y alguien resultó herido, un ser querido que perdierán hace poco tiempo, una enfermedad, cualquier caso puede ser objetivo de la verdadera compasión.

En esta etapa concéntrate sólo en aquello con lo que puedes ser sincero. Puede ser difícil cuando se trate de extraños y más difícil aún con personas que no te agradan, etc.

4

Deséales que su dolor o estrés sea liberado, que tengan una pronta recuperación, una vida más feliz y saludable, un presente y futuro con más éxito.

Si lo prefieres puedes utilizar palabras como “que tu salud mejore pronto” o “que tengas éxito y felicidad ” esto ayuda a desarrollar la compasión. La meta más grande es llegar a practicarla sin necesidad de palabras, simplemente dirigiendo la compasión hacia la persona.

Si sientes resentimiento o tristeza, o si la compasión no te permite dejar de lado esos sentimientos. No significa que has fallado del todo sólo por sentirte así, puedes usar esos sentimientos como base para desarrollar la compasión y el perdón para ti mismo.

5

Practica la amabilidad y trata de ser consciente. Esto es para que tu mente no divague, o se involucre demasiado en cualquier problema. Sigue dirigiendo la compasión hacia los casos que puedes tomar en cuenta.

Puedes centrarte en un solo caso durante todo el tiempo que estás en meditación, o puedes centrarte en muchos. Dependerá de tu nivel de práctica.

Extiende tu compasión una vez que te encuentres más estable, para que puedas comenzar a dirigir la compasión hacia alguien que ha hecho daño a otros.

6

Conoce las formas falsas o perjudiciales que puede llegar a tener la verdadera compasión. Las trampas son numerosas en esta meditación, porque puedes estar en un nivel que parece compasión, pero que en realidad no tiene ningún beneficio y que incluso puede causar daño. Si llegas a experimentar esto, date la oportunidad de examinarlos para entenderlos. Las trampas más frecuentes son:

La idea de que estamos obligados, o de que debemos hacer algo para ayudar a todas las personas, porque existe demasiada infelicidad en el mundo. Ésta es de la trampas más crueles, ya que se basa únicamente en el deseo de querer cambiar la forma en cómo es el mundo. Parece noble, pero el practicante debe preguntarse ¿Puede esto conducir a la libertad o la sabiduría?

La compasión nos conduce a la piedad. Los practicantes de este tipo a menudo se imaginan que son alguna clase de santos, o que son un salvador que se sacrifica por los demás. Del mismo modo, tienen la idea de querer que los demás piensen como ellos para que se puedan beneficiar. Éste puede ser muy sutil, pero también del tipo más peligroso.

Desearle la compasión a alguien solo con el fin de ganar méritos.

7

Piensa en diferentes maneras de cómo puedes ser más compasivo en tu vida diaria. Algunas sugerencias son que compares las ventajas de la verdadera compasión, y la diferencia que hacen en tu vida. Practicando la compasión se moldean tus hábitos mentales, y te vuelves más tolerante e indulgente. Pero también podrías hacer más daño que bien, así que vuélvete más sabio y se prudente con tus acciones.

Consejos

El propósito de esta práctica no es sólo para construir la compasión, sino que las personas lleguen a comprender que el daño que pueden causar, con el tiempo se encontrará en el otro extremo de sus acciones. Puede que sea tarde o temprano, pero realmente nadie se escapa de nada. Una persona así puede seguir haciéndose daño a sí mismo o a los demás, y nunca pensará o entenderá el daño que hace o que causa. Al final sólo se está dañando más, y ahí es cuando se convierte en objeto de compasión.

Fuente: http://es.wikihow.com

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“Usted se dará cuenta de la identidad de lo no manifiesto y lo manifiesto; son uno, no hay ninguna diferencia.

El verdadero conocimiento sólo puede venir cuando todos los conceptos posibles han sido abandonados, y sólo puede venir de dentro.

Parabrahman no tiene comienzo ni fin. Es eterno, mientras que esta consciencia está sujeta al tiempo ¾tiene un comienzo y un fin.

Lo mismo que usted se despierta por la mañana y viene a saber que usted es, similarmente ha acontecido esto. Debido a que yo soy, desperté; si yo no fuera, ¿cómo podría haber despertado?

Parabrahman viene a saber que Ello es; es con la consciencia como Parabrahman sabe que Ello es. Parabrahman es su estado eterno; usted no puede recordarlo, debido a que nunca ha olvidado. Es su experiencia diaria, ¿sabe usted? Hay consciencia, no hay ninguna cuestión de «yo»; Ello es.

La fuerza vital está en la semilla en una condición durmiente. Comprenda esa fuerza vital y no la condicione a ninguna forma. Esta eseidad no es algo que usted pueda capturar en un puño, es manifiesta ¾como el espacio, está por todas partes.

Toda esta profunda charla no es nada sino entretenimiento mental. A medida que profundice en la espiritualidad, usted se dará cuenta que «yo soy» es el verdadero Dios o alma de un infinito número de universos, pero ese «yo soy» es también entretenimiento. Todas mis charlas son entretenimiento conceptual.”

SRI NISARGADATTA MAHARAJ

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