Técnica de Om, la Potencia de Dios

2Sintonizar cuerpo y mente con Om, es la transición desde la conciencia corporal hacia la Conciencia Cósmica. Om es totalmente omnipresente. Su vibración todo lo abarca. Es todo Conciencia, Existencia y Dicha, porque es Dios manifiesto. Vibrar conscientemente con Om es la verdadera comunión directa, cuando uno recibe en todo el ser al Espíritu siempre Uno.

            Dice el Génesis que “el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas”. Este movimiento es Om, la vibración creativa infinita. Mediante esta fuerza vibratoria las aguas se separaron y apareció la luz. Una parte de la esencia de existencia de Dios sostiene la vibración y por medio de ésta se manifestó la transitoriedad del campo relativo del universo manifestado. Así el océano inmanifiesto de lo Absoluto recibió las olas convulsivas del tiempo, el espacio y la causalidad, dando lugar a la materia y a la energía, dando forma a la totalidad.

            Para sostener esta proyección relativa una parte de la Conciencia Absoluta de Dios vibra en forma constante. Si cesara, el universo desaparecería por completo en el mismo instante. De modo que el cosmos se recrea de momento a momento con imperceptibles cambios determinados por las leyes cuánticas.

            San Juan, en el evangelio dice acerca de Om, “en el principio era el Verbo y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios”. El Verbo o Aum no sólo es causado por Dios, sino que es Dios mismo manifiesto, es el potencial de su Inteligencia Cuántica Cósmica Activa. Este Verbo es el Amén en el Libro de Apocalipsis; el Aum de los yoguis hinduistas; el Ahunavar de los antiguos Zoroastras y al Amín de los islámicos.

           Om es concretamente la conciencia de Dios en movimiento vibratorio, su manifestación inteligente creativa a nivel cuántico puro, sosteniendo la Creación entera. Su lenguaje son las matemáticas y la lógica pura, es la fuerza que todo lo ordena e imprime dirección a la evolución. Es la esencia de existencia de nuestra alma individual y nuestra conexión con la Fuerza Total del Cosmos. Om es la Quinta Fuerza básica del universo, sin la cual no puede resolverse la Teoría del Campo Unificado.

            Mediante la simple Técnica de Om podemos sintonizarnos directamente con Dios manifiesto y alcanzar el nivel de Conciencia Cósmica. Podemos percibir Om en nuestros propios cuerpos y en cualquier parte del universo entero. Podemos expandirnos ilimitadamente.

            Sumergir la mente en Aum nos permite transferir la conciencia gradualmente desde el exterior, desde la creación manifestada, hacia el Espíritu inmanifestado. Pasar desde el condicionamiento como ondas de conciencia relativas a la liberación como existencias de ondas absolutas.

            Antes de practicar la Técnica de Aum, realiza los ejercicios de Recarga Bioenergética, a continuación haz algunos pranayamas (ejercicios de respiración) y centra tu mente practicando la Técnica de Hong So durante 15 minutos hasta calmar tus pensamientos y sumergir tu mente en el silencio interior.

            Para la práctica propiamente dicha es muy útil utilizar un “mudra” (posición para incrementar la energía en el cuerpo y estimular su flujo ascendente al meditar). El mudra correspondiente a la técnica consiste en cerrar los ojos presionando suavemente el trago (la orejera, que está sobre la apertura del oído) hacia adentro con los dos pulgares. Los dedos meñiques se posan ligeramente sobre los párpados cerrados. Los demás dedos descansan sobre la frente apuntando hacia adentro, hacia el entrecejo. Esto estimula la activación del ojo espiritual, donde se percibe con facilidad Aum. Para sostener el mudra con facilidad puede utilizarse un apoya brazos en forma de “T”.

            Al iniciar la práctica debes sentarte derecho, con la espalda separada del respaldo de la silla, tus brazos apoyados en la tabla de Aum, paralelos al suelo. Tus manos deben estar en la cabeza, en la posición del “mudra” descripto, sin presionar los dedos con fuerza, sólo ligeramente para cerrar los oídos a los sonidos exteriores. La posición debe ser cómoda. Si no dominas la padmasana o la sukhasana, siéntate sobre una silla sin brazos. Mantén relajados los brazos, manos, espalda y cuello.

            La técnica puede practicarse con auriculares o algodones en los oídos, pero el “mudra” es altamente eficaz para aumentar el flujo de energía ascendente y estimular el ojo espiritual en el entrecejo, donde debes focalizar tu atención.

            Una vez que has adoptado perfectamente el “mudra”, inicia la técnica en tres pasos:

  1. Enfoca tu atención profundamente en el entrecejo con los ojos cerrados. Respira suavemente y relajadamente, con naturalidad.
  2. Sentado cómodamente en la silla canta mentalmente Aum, Aum, Aum, en forma continua, procura no mover la lengua ni los músculos de la garganta. Debes permitir que el canto mental fluya libremente sin intentar que coincida con el ritmo respiratorio o cardíaco. La mente y la conciencia deben absorberse en el cántico mental de Aum.
  3. Debes prestar atención a todo sonido interior que escuches en el oído derecho. Si percibes sonidos por el oído izquierdo disfrútalos un momento y luego enfoca toda tu atención en el oído derecho. Lo más importante de la Técnica de Aum es percibir los sonidos interiores. Si tu concentración es alta, el canto mental de Aum se convertirá en automático y tu atención estará enfocada en escuchar los sonidos internos. Si oyes más de un sonido debes concentrarte en el más fuerte.

            Los sonidos internos corresponden con el latido del corazón, la circulación sanguínea, la respiración y luego aparece un sonido eléctrico agudo, que corresponde con el cuerpo astral. Al concentrarse sobre cada uno de estos sonidos, los mismos se van desvaneciendo sobre el fondo, dando paso al siguiente.

            Los chakras, que son los centros de energía sutil en el cuerpo, emiten cada uno un sonido distintivo al activarse. Es posible que antes de escuchar Aum percibas la vibración de alguno de tus chakras. Debes concentrarte sobre cualquier sonido que oigas y al profundizar tu atención llegarás a niveles más y más sutiles.

            Muladhar Chakra: Corresponde al sonido de un abejorro. Este centro está ubicado en la parte más baja, en el cóccix, en la base de la columna. Su vibración es baja. Cuando se lo escucha imperfectamente se asemeja al sonido de un motor o de un tambor.

            Swadistan Chakra: Al estar activo emite el sonido de una flauta. Es el centro sacral, ubicado a unos 3,75 cms., de la base de la columna. Cuando se lo escucha imperfectamente se asemeja al sonido de grillos o agua de lluvia.

            Manipur Chakra: Tiene el sonido como de un arpa, sitar o vina. Es el centro lumbar, situado detrás del ombligo.

            Anahat Chakra: Emite el sonido de un gong profundo o de campanadas de una iglesia. Se ubica en el centro opuesto al corazón. Es el centro dorsal. Si es escuchado imperfectamente sonará como campanadas agudas.

            Vishuda Chakra: Suena como viento entre los árboles o el oleaje del mar. Se ubica opuesto a la garganta. Es el centro cervical.

            Ajna Chakra: El sonido de Aum. Este es el ojo espiritual, su polo negativo es la médula oblongata. Produce un sonido como sinfonía de todos los sonidos de los demás chakras. La vibración puede comenzar suave y llegar a ser muy poderosa al avanzar la concentración. Cuando hay plena atención se escucha Aum como el rugir del océano o como si fueran truenos. Todas las percepciones correspondientes a los demás chakras quedan empequeñecidas ante la experiencia de Aum. Al percibirlo intenta fundir completamente tu conciencia con Aum y estarás en contacto directo con Dios. Es la técnica máxima para estar en comunión con el Creador, nuestro Padre Celestial.

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La música de Aum es embriagadora. Jamás te cansarás de ella. Puedes escucharla durante horas y siempre te parecerá diferente. Es una danza vibratoria donde se despliega la gloria de todo el universo y tú experimentas que eres el Testigo de todo.

            El oído externo oye sólo por encima de los 20000 hertzios. Pero el oído interno, el de la intuición, que todos poseemos, inclusive los sordos, percibe todo sonido y vibración. Todos estamos naturalmente facultados para escuchar Aum. Si no podemos hacerlo se debe sólo a un problema de falta de concentración de la atención. Si sigues los pasos de la técnica que aquí se explica, correctamente, infaliblemente escucharás Aum, porque todos estamos conectados con él, todos existimos porque somos emanaciones de una parte de sus infinitas frecuencias cuánticas.

            Puedes practicar la técnica de Aum todos los días, durante 30 minutos, aunque inicialmente no oigas ningún sonido especial. Luego practícala dos veces por día. En la medida que disfrutes de la práctica y percibas Aum, incrementa el tiempo. Una vez a la semana, o cuando quieras, sumérgete en Aum sin importar el tiempo. Explora en tu Ser y mente el universo omnipresente de la vibración del motor cósmico que hace que todas las cosas sean tal cual son. Puedes usar el apoya brazos en forma de “T” y practicar el mudra. Luego vibra con Aum sin la “T” ni el mudra, focaliza toda tu atención en el sonido y experimenta como tus percepciones, sentido, mente y conciencia son absorbidos por el océano de Aum.

            Al identificarte con Aum instantáneamente tu mente se calma profundamente, experimentas un intenso bienestar que fluye vibratoriamente por todo tu cuerpo y alrededor. Sientes como tu conciencia se expande por fuera de los límites de tu piel. Aum despierta en ti el factor omnipresente de tu conciencia. Al escucharlo, te expandes ilimitadamente y sientes tu unidad con la Creación. No crees sino que sabes que esto es cierto y es real. Al avanzar tu conciencia se disuelve en Aum y eres parte de la vibración omnipresente. Te transformas en la Inteligencia Cuántica Cósmica reverberando entre las nanocuerdas y sosteniendo la forma del cosmos íntegro. De repente mirando dentro de ti, de toda la inmensidad de tu ser cósmico, ves que estás presente en las galaxias más lejanas, en el mismo Big Bang y en la próxima noche del universo. Esto es tan real como la sensación física que te conecta con tu cuerpo. El ego, aquella egoísta identificación de una parte de tu conciencia con el cuerpo físico, han quedado atrás. Ahora brillas en la embriagante gloria de tu unión con Dios. Disfrutas del samadhi de unión total con Aum.

            Antes de iniciar la práctica comienza con una oración. Pide a la Madre Divina, orando profundamente, que puedas comulgar intensamente con Aum. Escuchar, sintonizarse y vibrar con Aum hasta identificar y perder la conciencia en esta Santa Vibración no es una acción automática. Es un don divino. Dios nos concede la experiencia. Debemos orar profundamente para obtener la bendición deseada.

            Para excitar la conexión interna con Aum puedes cantarlo en cada chakra. Comienza sosteniendo focalizada tu atención en el entrecejo. Canta en voz alta manteniendo al mismo tiempo tu concentración sobre cada chakra, uno a la vez. Comienza con el centro coccígeo, continua con los centros sacral, lumbar, dorsal, cervical, la médula oblongata y el entrecejo. Repite Aum dos veces en cada chakra, despacio, de abajo hacia arriba y después en forma inversa por la columna. También puedes cantar Aum en cada chakra utilizando las diferentes notas musicales (empezando desde el centro coccígeo hasta el entrecejo, las notas son: Sol, La, Si, Re, Mi, Fa, Sol). Debes repetirlas cada vez más bajo, hasta hacerlo mentalmente finalmente.

            Busca los sitios silenciosos para escuchar Aum. Los momentos más oportunos son durante la mañana temprano y en mitad de la noche. Resulta apropiado practicar la técnica luego de realizar Hong-So, luego de hacer posturas de Hatha Yoga o durante una jornada de retiro. El contacto con la naturaleza, al aire libre, caminando por el bosque, junto a un lago, son sitios que nos permiten maximizar la armonía interna para escuchar el sagrado Aum.

            Debes esforzarte por incrementar día a día tu sintonía con Aum. La evolución de la práctica depende de la intensidad de tu concentración. Ese es todo el secreto. Si lo consigues estás contactando con tu cuerpo y cerebro, físicamente, nada menos que a Dios, en su aspecto como Espíritu Santo, si hablamos en términos cristianos o como Inteligencia Cuántica Cósmica en lenguaje moderno. Experimentar la bienaventuranza ilimitada depende de tu esfuerzo, de tu acto diario consciente de entregarte a Aum. No te desanimes nunca. Insiste y lo lograrás.

            Luego de haber comulgado con Aum, tu alma, mente y cuerpo estarán recargados de energía divina, de pensamiento divino. Aprovecha varios minutos para disfrutar de la maravillosa sensación de serenidad que nos inunda el corazón tras haber contactado a Dios. Bajo esta influencia benefactora intenta percibir la luz espiritual en el entrecejo. Se trata de un globo azul circundando por un halo dorado con una estrella plateada de cinco puntas en el centro. Es el reflejo del Centro Crístico en tu cerebro, la manifestación del Verbo Divino, mediante el cual puedes manifestar la voluntad de Dios cuando te encuentras en comunión con Él, por ejemplo cuando vibras internamente con Aum. Bajo su luz olvida todo temor y preocupación, cura todas las enfermedades de tu mente y cuerpo, goza de la experiencia de felicidad ilimitada. Antes de concluir la práctica de Aum, cuando te encuentras en el momento de máxima sintonización es la fase más apropiada para enviar vibraciones curativas a quienes lo necesiten. Aum es pura energía creativa y todo lo cura. Si aprendes a canalizar este campo omnipresente de energía puedes curar a los enfermos. Hazlo de a poco, paso a paso. Fortificando tu voluntad y aprendiendo la técnica con el tiempo. Aum no está solamente para que lo disfrutes egoístamente sino para que lo compartas con el máximo de personas posibles. Enviar energía curativa es una forma de hacerlo. Al sintonizar tu mente con Aum sales del campo de la Dualidad e ingresas al de la Unidad Divina. No sólo experimentas la unidad fundamental con todos los seres y el cosmos, sino que sientes que la verdad de todo es solamente Espíritu, que todo no es más que Dios y sólo Dios.

            Las escrituras bíblicas se refieren a la triple naturaleza de Dios, como Padre, Hijo y Espíritu Santo, en la filosofía hindú encontramos el mismo concepto, bajo las sílabas Sat, Tat y Aum. Dios Padre es el Absoluto Inmanifestado, existente más allá de la vibración creadora. Dios Hijo es la Conciencia Crística (Brhama o Kutastha Chaitanya) que se manifiesta en la inteligente vibración creadora. Esta fuerza o Inteligencia Cuántica Cósmica en continua vibración intermitente, es la denominada Conciencia Crística, el reflejo del increado Infinito. La vibración o Aum, en sí misma es el Espíritu Santo, el poder invisible creador, que da forma a todo el universo y que se experimenta durante la meditación intensa de absorción. Aum es el testimonio activo de la Creación y de la existencia de Dios.

            Brhama, Vishnu y Shiva personifican los tres aspectos de Aum, la vibración que crea, preserva y destruye el universo completo.

            Se pronuncia Om, pero es más correcto escribirlo Aum. La primera letra “A” representa la vibración creativa; la “U” la vibración preservadora y la “M” la vibración destructiva que cuando llega el final del tiempo sume al universo en el silencio. Recordando estos tres aspectos se canta Om 3 veces. La primera en tono agudo, la segunda vez un tono un poco más bajo y la tercera en tono grave.

            Aum es el Espíritu Santo. Tat es Kuthastha Chaitanya o Conciencia Crística y Sat es el aspecto de Padre como existencia Absoluta.

            Cuando la mente se absorbe en la vibración cósmica y se desconecta del cuerpo físico, se alcanza lo que se denomina por estado de Aum Samadhi. La energía de Aum llena el cerebro desciende por la espina dorsal, se concentra en el corazón y desde allí fluye por todo el cuerpo, desconectando los órganos sensoriales. Sumergido en Aum, la conciencia se expande al Infinito y despierta en el nivel de la Conciencia Crística, en la Inteligencia Cuántica Cósmica que todo lo ordena. Esto es Kutastha Chaithanya, el reflejo perfecto de Dios, de la conciencia de Dios Absoluto por dentro de la Creación manifiesta. Mediante una meditación más profunda es posible trascender la dualidad de la ilusión del universo y alcanzar la Conciencia del Padre, Satchitanananda, y sumergirse en el océano del gozo del ilimitado Espíritu siempre Uno.

            Cristo significa “ungido por Dios” o “elegido por Dios”. Cualquiera que por sus propios méritos alcance el estado de Conciencia Crística, con toda justicia puede ser llamado de Cristo. Lo que estás acostumbrado a percibir como tu ego, es sólo una gota por dentro de un Infinito Océano. Tu verdadero Ser es el Infinito. Esta es la lección que te enseña la Técnica de Aum.

Om es el mantra más poderoso que existe y supera el efecto de cualquier otro mantra personalizado. La técnica es similar a la Meditación Trascendental, por lo que no es necesario iniciarse en ella para disfrutar de sus mayores beneficios.

           Para practicar la OM se puede estar sentado en posición de loto, para los que dominan esta postura ideal, o simplemente sentado en una silla en una posición cómoda, procurando que la columna vertebral esté derecha, libre, los ojos cerrados, cabeza erguida y mirando en dirección al frente, las manos reposando entre las piernas, puede ser con las palmas vueltas hacia arriba, la izquierda debajo y la derecha encima, preferentemente sin objetos metálicos en contacto directo con el cuerpo, sin objetos electrónicos, en lo posible usando ropa cómoda no ajustada y sin impedir una normal circulación sanguínea, lo ideal es ubicarse en dirección al este (flujo iónico solar sobre la atmósfera).

Lograr una postura correcta es el 50% de una meditación exitosa. La espina dorsal debe estar alineada. Esto es a los efectos de evitar toda contracción o compresión de los nervios espinales que pueda ser causada por una postura incorrecta. Durante la concentración, el meditador controla el flujo de energía vital a través del eje cereboespinal y lo hace circular hacia los centros de conciencia más elevados que se alojan en el cerebro.

Los que posean piernas flexibles pueden sentarse a meditar en la postura de padmasana, con las piernas cruzadas sobre un cojín colocado sobre el suelo, o bien sobre una cama dura.

Para una postura fácil y cómoda lo recomendable es sentarse en una silla de respaldo recto y sin brazos. Deben apoyarse ambos pies completamente en el suelo, sin zapatos, y en lo posible sin medias, para que la circulación sanguínea trabaje activamente. La espina dorsal debe mantenerse erguida, el abdomen hacia adentro, el pecho hacia fuera, hombros hacia atrás, el mentón paralelo al suelo. Las manos deben descansar sobre las piernas, con las palmas hacia arriba, en la unión de los muslos con la región abdominal. La altura de la silla debe ser ajustada al largo de las piernas, caso contrario se producirá la tendencia de inclinar el torso hacia delante o hacia atrás.

Sobre la silla, en esta postura, es fácil sostener una posición firme pero a la vez relajada. Siendo posible mantenerse inmóvil y tranquilo durante tiempo prolongado.

Desde la posición de sentado se cierran los ojos y se centra la atención en el entrecejo, facilitando la mayor coherencia de ondas alfa en ambos hemisferios cerebrales.

            La silla debe estar cubierta con una manta y un paño de seda que se extienda hasta el suelo por debajo de los pies, a los fines de aislar las energías procedentes del suelo. La orientación debe ser al norte o al este.

         Afirmada la postura, para relajar preventivamente tensiones físicas usted puede realizar dos inspiraciones cortas, seguidas de una larga, retener el aliento contando hasta 10 o 20, hasta donde le resulte cómodo, mientras lo hace debe tensar primero levemente el cuerpo desde los dedos de los pies hasta los músculos de la cabeza y pasar de ahí a una tensión moderada y finalmente alta, sintiendo que todo su cuerpo vibra con la tensión, luego proceda a soltar el aliento repitiendo la misma cuenta, en forma lenta por la boca y al hacerlo, invierta la relajación muscular de todo su cuerpo, descendiendo de una tensión o contracción alta a una moderada y luego a una leve.

           Al completar la expiración disfrute de una breve y completa relajación. Repita todo el ciclo de 3 a 5 veces, de 5 a 10 veces, cuando soporte fuertes dolores musculares.

         Sin abandonar la postura comience ahora a practicar la OM, repita mentalmente y haga nada más que eso, repetir mentalmente el mantra, no se esfuerce, no se concentre, únicamente atienda mental e internamente a la repetición del mantra, simultáneamente déjese llevar por los efectos profundos de la correcta práctica de la OM.

         Permita que la entonación mental del Om surja como un susurro del fondo de su mente y retorne a éste. No intente controlar el ritmo, permita que se establezca naturalmente. Repita en el silencio interno de su mente Ooooommmmm.

            Deje fluir la nota del mantra hasta que éste se agote en la energía del silencio y luego vuelva a resurgir por sí mismo. Enfoque la atención en los momentos que el mantra desaparece y se produce un vacío de percepción y de pensamientos, en ese momento usted se encuentra en estado de conciencia pura.

         Procure no mover la lengua ni los músculos de la garganta, debe permanecer inmóvil en la postura, todo el tiempo. Con los ojos cerrados, relajados, mirando al frente y la atención centrada en el entrecejo. La postura es de tensión relajada.

         Usted seguramente sentirá que todo su cerebro late, que todo su cerebro se sincroniza, no trate de hacer nada, sólo siga repitiendo el mantra.

         Al finalizar la practica nuevamente realice dos inspiraciones cortas y una tercera larga y profunda, retenga el aliento lo más que le sea posible, sin incomodidad, luego expire lentamente por ambas fosas nasales, contando de 10 a 20. Repita 3 a 5 veces. Salga lentamente de la posición de sentado…

         Eso es todo, puede acompañar la práctica de OM quemando un sahumerio de sándalo o jazmín, o el de su aroma favorito y personal.

         Pero para una práctica eficiente es aconsejable no distraerse con efectos especiales externos como música rítmica devocional, televisores y luces eléctricas encendidas y demás.

         Trate de practicar siempre en un mismo lugar, en lo posible en un pequeño ambiente dedicado exclusivamente a la práctica regular de la OM.

         Para los de mentalidad religiosa, aconseja yogui que “si la OM se combina con la regularidad en rezar el Rosario de Misericordia, a partir de las 15.00 horas, los beneficios se verán multiplicados, al conectarnos directa y conscientemente con el poder divino.

       Esta combinación es muy adecuada para todos aquellos que necesitan superar fuertes obstáculos personales o enfermedades físicas, mentales y espirituales.

       La OM es básicamente oración mántrica, por lo que es también un profundo pedido de ayuda a Dios. Si usted une al funcionamiento fisiológico natural de la OM una intensa fe, usted podrá remover la montaña de todo y cualquier obstáculo que se le presente en la vida.

     Si usted cree, usted siempre puede… Estas técnicas realmente son muy simples, muy básicas”.

         Para los hindúes Om representa el Verbo de Dios de los cristianos, el sonido de la eternidad que dio nacimiento a toda la Creación, a nivel científico lo podríamos comparar con la radiación cósmica de fondo luego del Bing Bang.

         Ponerse en sintonía con Om, es hacerlo entonces a un mismo tiempo con Dios Cósmico. Se escucha el OM primero en uno de los oídos como un leve zumbido, el cual va creciendo en intensidad, llegándose al punto en que todo el cuerpo vibra y pareciera desintegrarse en esta vibración, la cual crece en intensidad desde el zumbido de una abeja al trueno.

         Algunos creen que estas diferencias de intensidad corresponden con la circulación sanguínea primero y luego con los sonidos del cosmos, las vibraciones que realizan los planetas al recorrer sus órbitas y el movimiento de toda la galaxia y aún del cosmos íntegro.

           De esta forma, la mente y cuerpo del practicante, mediante la percepción directa de Om se pone en contacto con la realidad extrafísica sin límite alguno de distancias.

         Al sumergirse en Om, la conciencia se expande y la voluntad del meditador puede llegar a cualquier ser u objeto del universo.

        Mediante Om el alma individual se pone en contacto con la Conciencia Unificada Cósmica y une su voluntad con ésta.

            Se debe practicar la técnica dos veces por día, durante 30 minutos, una vez al levantarse y otra vez a eso de las 19 horas, procurando tener el estómago vacío y una hora después de ducharse. La estrategia de realizarla dos veces por día permite que las ondas cerebrales prosigan funcionando a mayor frecuencia coherente durante todo el día, produciendo un cerebro más eficiente y una mente más precisa y clara. Meditar durante 30 minutos permite que se regularice todo el sistema endocrino y se alcance la homeostasis de todo el organismo.

            La técnica descarga el estrés acumulado ocasionando que se libere en forma de pensamientos. Es natural que en determinado momento la mente se distraiga con pensamientos que surgen espontáneamente del fondo mental. Bajo esa condición simplemente debe enfocarse suavemente la atención en el entrecejo y volver a repetir el mantra Om hasta que los pensamientos inquietos se disuelvan de la pantalla mental. De esta forma se deshacen los núcleos de estrés.

BINDU: El origen de todo. La semilla. El final.

TURIYA: Es conocido como el cuarto estado que trasciende el mundo sensorial. En la primera etapa la kundalini absorbe los tres gunas y en la segunda etapa la kundalini es absorbida por la Conciencia Cósmica.

DESPIERTO: En este estado la conciencia, la mente, el intelecto, el yo, el ego emocional están activos. Siendo dependientes de los cinco sentidos. Se percibe el mundo material por el flujo del prana que es procesado por cada chakra.

DORMIDO: Dormir ayuda al cuerpo a recuperar energía que será consumida en el ciclo subsiguiente de actividad. Tamas actúa y desactiva los cinco sentidos y la mente sensorial. La mente, el yo y el intelecto son absorbidos por chitta, y ésta es absorbida por la conciencia suprema o Param Shiva.

SUEÑO: Originado por las impresiones, deseos (realizados o no) y recuerdos. Se proyectan sobre la conciencia del Yo. Está dominado por Rajas y Sattva. Rajas hace que la mente sensorial funcione y Sattva crea imágenes.

El símbolo AUM consiste de 3 curvas, de un semicírculo y un punto. La curva grande inferior 1 simboliza el estado despierto (jagrat), en este estado la consciencia gira hacia fuera a través de las puertas de los sentidos. Ya que esta es la primera curva, significa el más común estado (la mayoría) de la consciencia humana.

La curva superior 2 indica el estado del sueño profundo (shushupti) o estado inconsciente. Este es el estado en el cual el que duerme no desea nada ni guarda ningún sueño.


La curva del medio 3 (que yace entre medio del estado del sueño profundo y del estado despierto) significa el estado del sueño (swapna). En este estado la consciencia del individuo gira hacia dentro y el ser que sueña guarda una visión fascinante del mundo detrás de los párpados.


Estos son los tres estados de la consciencia individual y según los místicos Indios que creen que la entera realidad manifestada brota de esta consciencia, por lo tanto estas tres curvas del símbolo OM representan el fenómeno físico entero.


El punto significa el cuarto estado de la consciencia que se conoce como turiya en Sánscrito. En este estado la consciencia no mira ni hacia el exterior ni hacia el interior, ni siquiera hacia los dos a la vez. Esto comprende la finalización de una existencia relativa y diferenciada. Este estado sumamente calmado, pacífico y feliz es la meta suprema de todas las actividades espirituales. Este estado Absoluto (no relativo) ilumina los tres otros estados.


Finalmente, el semicírculo simboliza el maya (el estado irreal – transitorio de la consciencia) y separa el punto de las tres otras curvas. Así que es el maya – el estado transitorio de la consciencia que nos retiene de la realización del estado mayor de la felicidad.


El semicírculo es abierto y su dibujo ideal es cuando no toca el punto. Esto significa que el estado más elevado no está afectado por el maya. El maya solo afecta el fenómeno manifestado. Su efecto es que retiene el buscador de alcanzar la meta suprema, la realización del Uno, del no manifestado principio Absoluto que impregna todo. De esta manera la forma del OM representa tanto lo manifestado como lo no manifestado, los reinos sutiles y físicos de la existencia.


Más allá y encima de la naturaleza triple del OM como el sonido sagrado está la dimensión cuarta invisible que no se puede distinguir con los órganos sensoriales. Los órganos sensoriales están restringidos a observaciones materiales. Este cuarto estado es el silencio no pronunciable y sin sonido que sigue al OM pronunciado que nos hace calmar de todas las manifestaciones diferenciadas y a llegar a un estado no-dual, pacífico y dichoso. Verdaderamente este es el estado simbolizado por el punto en la iconografía tradicional del AUM

TÉCNICA DE MAYOR INTENSIDAD

Mantenga la columna recta, y con la postura mirando hacia el este. Procure un soporte de madera en forma de T, sosténgala entre las rodillas por el extremo inferior, apoye ambos codos en la parte superior, de modo que pueda taparse fuertemente los oídos con los dedos pulgares, de esta forma se aislara de todos los ruidos externos.

Presione con los dedos meñiques los párpados cerrados, manteniendo inmóviles los glóbulos oculares. Descanse los dedos restantes de sus manos sobre su frente.

Haga foco con su atención en el entrecejo. Mentalmente pronuncie Om, no fuerce, permita que el mantra fluya libremente en su interior mental.

Concentre la atención en escuchar las vibraciones internas de los sonidos, concéntrese únicamente sobre uno de todos ellos.

Mantenga fija la atención en el entrecejo mientras se concentra en escuchar las vibraciones de Om en alguno de sus oídos.

No realice ningún esfuerzo mental. Sólo preste atención relajada a uno de sus oídos internos, para poder sentir la vibración interna de Om.

           Al escuchar el sonido de Om relájese y sumérjase en él. Para el éxito en la práctica aprenda a sostener una postura correcta y cómoda, también es muy importante prolongar la práctica el mayor tiempo posible para lograr escuchar a OM.

En la postura debe mantener la columna, el cuello y el mentón alineados y derechos, con relajada tensión. Al pronunciar el mantra de Om, usted debe evitar movimientos de labios y de músculos en la garganta. La práctica debe ser totalmente mental.

No intente forzar la sincronización de la entonación de Om con el ritmo respiratorio de la inspiración y la exhalación, esto sucederá naturalmente si usted aprende a relajarse conscientemente y al mismo tiempo mantenerse en total estado de alerta.

Om debe surgir desde su fondo mental, volver a él y nuevamente emerger. De esta forma todos sus pensamientos dispersos se irán sumergiendo y absorbiendo en el cántico mental de Om.

           La técnica incluye una leve presión de sus dedos sobre los glóbulos oculares, y es muy posible que usted pueda experimentar una visión de luz interior en forma esférica, con un punto más luminoso en su interior.

Cuando esto suceda focalice su atención sobre éste punto e intente atravesarlo. Si al mismo tiempo usted escucha Om, posiblemente la energía vital de su cuerpo se retirará hacia el sistema nervioso central y cerebro, por lo que experimentará una desconexión de sus órganos sensoriales.

Si desea volver al estado anterior sólo debe realizar varias respiraciones profundas.

Recuerde no intentar forzar la respiración, déjela fluir libremente, sólo debe concentrarse en la repetición mental de Om en forma suave y constante, hasta que la pronunciación mental se realice por sí misma, automáticamente.

Una vez que perciba el sonido de Om en uno de sus oídos, puede probar en meditaciones más avanzadas, concentrar la vibración en alguna otra parte de su cuerpo.

Esta técnica le permitirá conducir con facilidad energía vital por todo su organismo, pudiendo luego experimentar con el exterior.

Om es el vehículo de la conciencia, si usted logra dominar la técnica podrá ampliar y transferir su conciencia a cualquier parte. Se suele identificar a la conciencia de Om con la Conciencia Crística, o sea con el Verbo de Dios. Al sentir vibrar en su cuerpo y mente a Om, usted experimenta la unidad con la Conciencia de Cristo y la expande hacia el Infinito.

MEDITANDO EN OM

Lea las instrucciones para la técnica. Una vez que usted sea capaz de percibir en su cuerpo y mente la vibración cósmica, concentre el foco de su conciencia en el entrecejo y haga centro de todo el poder de Om en ese punto. Sin perder el control y manteniendo el foco sobre el entrecejo, busque un segundo punto de su cuerpo para concentrar la energía vibratoria.

Experimente cómo se amplifica su conciencia sobre esta zona de su cuerpo, usando la fuerza vibratoria como extensión de su percepción.

Ahora experimente con la vibración a nivel de la superficie de su piel y luego del aire que roza la misma. Intente proyectar la fuerza del sonido de OM, de la vibración interna que usted percibe al aire que le rodea. Tome así por primera vez conciencia del aire en el que usted vive sumergido y envuelto todo el tiempo.

Sí usted ha logrado sentir el zumbido de OM, en uno de sus oídos internos, puede lograr esto. Percibirá el hormiguear eléctrico del aire. Hecho esto, puede dar el próximo paso. Usar Om para comunicarse vibracionalmente con los objetos que le rodean en la habitación.

Si hay una mesa o una silla, pruebe proyectar la fuerza del sonido desde el entrecejo y desde la piel y aire que le rodean hacia el objeto. Luego siéntalo. Experiméntelo. Unifique su conciencia con él.

Logrado este paso podrá expandir su conciencia hacia el exterior de la habitación mediante la fuerza de la pura imaginación y hacer contacto con otras mentes, uniendo su conciencia con ellas. Debe ir paso a paso, con cautela. Sin intención de daño. Con benevolencia y amor emitiendo desde el corazón, de esta forma evitará cometer errores y abusos contra terceros.

La técnica de Om le brindará un gran poder. Le permitirá expandir sin límite su conciencia. Aplique con prudencia este conocimiento. Hacer contacto con Dios es la máxima percepción posible en la ampliación de conciencia que permite la técnica de Om. Podrá concentrar y focalizar la energía en donde concentre su mente. No hay límite al desarrollo que puede alcanzar mediante esta técnica de autocontrol que lo sintoniza con la Fuerza Cósmica.

CÓMO APLICAR LA TÉCNICA

  • Intensifique la concentración sobre el objeto determinado hasta que sólo quede su significado y se produzca un fluir ininterrumpido de conocimiento de éste. Si el objeto es una persona focalice su atención en el entrecejo, visualice el cuerpo del sujeto y haga contacto con su mente. Utilice la técnica de Om para escanear el contenido de sus pensamientos.
  • Concéntrese sobre el momento presente. Medite en Om. En su frecuencia vibratoria se encuentran todas las ondas del tiempo. Retroceda gradualmente hacia la infancia, hacia su vida en el útero. Recuerde su existencia previa al nacimiento. Sus vidas anteriores. Utilice la frecuencia de Om para amplificar las impresiones mentales del pasado remoto.
  • Concéntrese en la persona target hasta que su mente se acople con su sistema nervioso. Sostenga su atención focalizada en el entrecejo. Reemplace con su voluntad el comando del cuerpo y cerebro de la persona target. Usted podrá actuar a través de la misma mientras pueda mantener el nivel de concentración. Su conciencia es bifocal durante la experiencia. Su mente es omnipresente, puede interaccionar con cualquier cuerpo y cerebro. El sujeto afectado no recordará el incidente. El protocolo es similar al accionar de un hacker mental.
  • Concéntrese en el entrecejo. Visualice su energía nerviosa y el prana circulando de izquierda a derecha por todo su cuerpo, hasta formar un globo cerrado perfecto. Ningún ser ni pensamiento externo puede penetrar en su coraza energética. Realice esta técnica después de haber meditado, su efecto se mantendrá durante todo el día y lo resguardará de las influencias negativas del entorno. Nadie podrá leer su mente ni adivinar sus intenciones. Fuerzas ocultas están interactuando con su cuerpo y mente todo el tiempo, influyendo sobre su destino. Está técnica le dará el completo control sobre sus actos. Debe saber que su cerebro es como un televisor con infinitos canales y puede sintonizarse con toda clase de seres espirituales y otras mentes. Para ser usted mismo todo el tiempo, antes debe aprender a manejar las sutiles energías de su cuerpo.
  • Enfoque su mente en el entrecejo. Sienta vibrar Om por todo su cuerpo. Hágalo vibrar en frecuencias armónicas. Si padece alguna enfermedad, concentre las ondas vibratorias de Om sobre esa zona de su cuerpo, hasta desintegrar las memorias incorporadas de enfermedad en las células afectadas. Combine Om con la energía fresca del prana y desaloje toda la energía negativa acumulada por la afección. Si desea ayudar a un tercero, apóyese en la respiración rítmica, al inspirar absorba prana, al retener entable un empalme entre su sistema nervioso y el de la persona a la que desea auxiliar, al expirar envíe el prana hacia las regiones enfermas de esa persona. Durante el proceso no dude. Sea enérgico. Su voluntad debe ser poderosa, para que Om y el prana funcionen positivamente.
  • Visualice frente a sus ojos un punto luminoso. Enciéndalo con la energía vibratoria de Om. Conviértalo en una chispa. Añada masa energética concentrada, hasta formar un globo de un metro de diámetro. Comprima todo el poder de su voluntad en esa esfera. Elévela hacia la alta atmósfera, absorba en ella las energías del ambiente. Interaccione con las fuerzas naturales y desate una tormenta eléctrica. Este efecto puede demorar algunas horas. Dependerá de la potencia alcanzada por su concentración.

Estos son sólo algunos ejemplos. La vibración cósmica de Om, una vez que logramos sintonizarnos conscientemente con ella, nos permite controlar las altas energías y las ondulaciones del tiempo y el espacio. El límite de lo que se puede hacer sólo está ajustado a la imaginación y a la comprensión del proceso. Se requiere de gran fe y alta concentración. Teniendo ambos, el tercer elemento es curiosidad suficiente para experimentar y así expandir los límites de lo posible. Om es la Inteligencia Cósmica, la Conciencia Crística de Dios en su fase visible como universo. Al sincronizar cuánticamente nuestro cerebro con la vibración total del cosmos, nos acoplamos en red a su poder creativo. Debemos aprender a usar sabiamente esta potestad, porque cuando caemos en excesos la ley de causa y efecto nos castiga severamente.

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Gracias!
Budjo Maitreya
Creador de la Técnica MS:
“Ahora medito 2 veces por día y mi inteligencia aumenta más y más”

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